Y se consumó la hazaña

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¡Y se consumó la hazaña! Fue el título de la noticia principal de la sección deportiva de La Opinión el 6 de junio de 1982.  El inolvidable José Hernández Soto, legendario reportero deportivo detalla cómo, la noche previa, el equipo de tercera división Petroleros de Poza Rica ascendió a Segunda División al derrotar 5 goles a 1 en la final al Celaya, entonces filial del Atlante.

La noche pintaba mal. Los cajeteros habían derrotado a Petroleros 3-0 en Guanajuato y en el Jara, a los cuatro minutos, los nuestros ya perdían 1-0,  y para colmo de males a los 13 se marcó un penalti a favor de los de casa, pero el hasta entonces infalible cobrador de tiros desde el manchón penal  (diría Pepe Soto), el mítico arquero José de Jesús “Ojos” Torruco no pudo anotar. 

Caramba. Parecía que aquella grandiosa campaña verdiblanca se iba a ir sin dejar nada, como se esfumó la de 18 años antes cuando no se pudo llegar a Primera División y Cruz Azul alcanzó la máxima categoría gracias a una dolorosa derrota de Poza Rica en Orizaba en la última jornada, pero no, aquella, la del 4 de junio de 1982, era una noche para el heroísmo, para el drama, para la historia.

Antes del partido, el 4 de junio de 1982  se publicó  una entrevista  titulada con una cita contundente “Queremos a Gente Optimista en el Jara”; JBT.   Julián Buenrrostro Torres, presidente de la Comisión de Fomento Deportivo de la Sección 30 y del club de futbol Petroleros de Poza Rica, manifestó: “los aficionados que no tienen confianza en el equipo, mejor que se queden en su casa, pues en el parque queremos gente optimista”.

Sin embargo, hasta el propio Pepe Soto tenía sus dudas al publicar el 5 de junio de 1982 en su nota titulada “Empresa de Titanes tiene Petroleros”. En la nota agregaba: “En todo Poza Rica se tiene la certeza de que la escuadra verdiblanca que dirige Florentino Vázquez Esperanza saldrá por la puerta grande, aunque en honor a la verdad, hay muchos que no creen en poderse quitar una ventaja tan grande como es la de 3 goles que tiene Celaya”.

Pero el 6 de junio de 1982 La Opinión tituló aquella noticia inolvidable ¡Y se consumó la hazaña, José Hernández Soto relata la crónica de la hazaña! El partido dirigido por otra figura, el polémico arbitro José Antonio Garza y Ochoa, empezó con un marcador global de 3 a 0 a favor de Celaya. El parque Heriberto Jara estaba a reventar. Al minuto 4 de juego Otoniel Nava da un pase corto a David Castillo, pero Víctor Mañón aprovecha el descuido de la zaga y anota el 1-0 del partido y  4-0 global.
En el Minuto 13 el árbitro marca un penalti a favor de Poza Rica, el portero José de Jesús “ojos” Torruco el cobrador oficial erra la pena máxima. Al 31 Eduardo Villegas ejecuta un tiro de castigo y Humberto “Güero” Roon anota el primer gol de Poza Rica, dos minutos después  David Castillo anota el  2-1 en un tiro de castigo a favor de la causa verdiblanca. Por si hacía falta drama Poza Rica se queda con diez hombres al ser expulsado Armando Morales. Con ese marcador se van al descanso.
Al minuto 56 el Güero Roon vuelve a anotar, es el 3- 1, la esperanza de la remontada crece y se fortalece al minuto 62 cuando Francisco Pérez de Celaya acumula segunda amonestación y sale expulsado. La superioridad numérica de los visitantes se diluye como su manejo del partido, cada equipo tiene diez jugadores.  Al 77 Roberto Guzmán anota el cuarto y empata el marcador global a 4. Tras el minuto 90 viene el primer tiempo extra y a los 10 minutos del alargue, Humberto “güero” Roon “ a pesar de que andaba arrastrando la pierna en un descuido de sus custodios rematando su propio disparo anotó” el 5-1 a los 10 minutos del segundo tiempo extra, así terminó la final de la Tercera División de 1982,  Poza Rica cinco goles, Celaya uno, marcador global 5-4 a favor de los petroleros.
Pepe Soto en su inolvidable crónica sentencia que “el decidido apoyo de la fanaticada y el corazón por delante de los integrantes del petroleros hicieron la hazaña que durante muchos años se comentará, de ganar el campeonato cuando todo parecía perdido”. Y tuvo razón seguimos hablando de aquella fantástica final.

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