Vulneran derechos de niñas y niños en Coatzintla

Compartir en:

Coatzintla, Ver.-  El jefe de la oficina administrativa y asesoría jurídica del Sistema de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes -SIPPINA- Miguel Angel Aburto Campos, declaró que falta sensibilidad tanto de autoridades como de la propia ciudadanía, ya que desde el hogar, la escuela y entre las amistades se vulneran algunos derechos de los niños.

Entrevistado durante la reunión regional de capacitación para titulares de SIPPINA de 32 municipios de la zona norte de Veracruz, realizado en el DIF de Coatzintla, Aburto Campos dijo que, con base a una Jornada de Consulta Infantil realizada conjuntamente con el Instituto Nacional Electoral INE, arrojó que los niños se quejaron de maltrato y porque les asignan apodos, tanto en sus casas por parte de sus familiares, como en la escuela por sus compañeros y peor aún, por amistades en sus colonias.

Agregó que se detectó que también hay mucho desconocimiento en los municipios, y por eso son estos talleres de capacitación.

El funcionario detalló que entre los temas que mas destacan está la trata de personas, la alerta ámber y la violencia, todo en torno a niñas y niños.
En el tema de alerta Amber, corresponde la capacitación por parte del personal de la FGE.

» Hoy tenemos mucha información para detonar programas que están contemplados en el Plan Veracruzano de Desarrollo, con base a la creación de organismos como la Dirección de Cultura de Paz, el Instituto Veracruzano de la Mujer, la Comisión Estatal de Derechos Humanos y el propio SIPPINA.

Finalmente, exhortó a la población a acercarse a las oficinas de SIPPINA en los municipios, para saber cómo pueden ayudarles en posibles casos de vulneración de los derechos de sus hijas e hijos.
A la apertura de este curso, asistió el Secretario del Ayuntamiento Roberto López Almora, en representación de la alcaldesa Patricia Cruz Matheis; la presIdenta del DIF Lizbeth Cruz Matheis; el oficial del Registro Civil Víctor Barragán Islas, entre otras personalidades más.

Por Roberto Aguilar Tolentino