Viran de la citricultura a la siembra de hortalizas en Tuxpan

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Tuxpan, Ver.- Con la esperanza cifrada en cultivos alternos, campesinos de varias comunidades han optado por practicar la siembra de hortalizas, como una opción ante la debacle que han enfrentado con los cítricos.

Tomás Sánchez del Ángel, agente municipal de Congregación Juana Moza, refirió que en esta localidad optaron por la siembra de tomate, para lo cual, organizados en grupos de trabajo, se construyeron dos invernaderos rústicos.

“La sequía nos afectó mucho en la citricultura, por eso hemos estado yendo a pláticas y le entramos a lo del tomate y estamos trabajando en dos invernaderos. Se trabaja en conjunto entre ocho personas en estos proyectos productivos”, mencionó.

Añadió que el proyecto arrancó hace seis meses y la primera cosecha podrían obtenerla en el próximo mes de diciembre, lo que “será un respiro” ante las pérdidas que han tenido con la citricultura.

“Y esto también es para que la gente vea que sí se pueden hacer otras cosas, aunque sean rústicos los invernaderos, los cuidamos con riego y estamos esperando un apoyo de tinacos para que sea con bombeo”, agregó.

Además de la Congregación Juana Moza, el programa piloto se desarrolla en otras cuatro comunidades, con un total de siete invernaderos rústicos, cada uno de cien metros cuadrados.

En cada invernadero se espera una producción de cuatro toneladas por año en dos ciclos de cosecha, señaló a la vez el agente municipal de Chomotla, Alberto Vargas del Ángel, donde también participan en el proyecto con tres instalaciones de este tipo. Los otros dos se ubican en Peña de Afuera y en Frijolillo.

Cada estructura, con capacidad de procesar 600 plantas, está construida con materiales reciclables, techado tipo domo, lo que reduce costos de mantenimiento, además de que protege las plantas de plagas y de las inclemencias del tiempo.

Las estructuras tienen durabilidad de dos años, sin embargo se pretende que sean sustentables y se adopten de manera permanente en cada vez más comunidades para generar ingresos a las familias, pues la tonelada se paga actualmente en 30 mil pesos, por lo que cada invernadero podría redituar ventas por 60 mil pesos en los dos ciclos por año.

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