Una enfermedad Llamada doctor

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Coronavirus o fiebre tifoidea.

Dr. Ignacio Espinosa. Médico Internista.

Dentro de la actual contingencia sanitaria, el terrorismo psicológico es el segundo daño social, después de las muertes reales y posibles, atribuidas a COVID.

                El ejercicio profesional médico está plagado de incertidumbres, derivados de la naturaleza en movimiento y cambios infinitos en todo el universo y obviamente en el médico y en el enfermo como seres biológicos y sociales.

                La incertidumbre trastoca las decisiones médicas al establecer un diagnóstico, un tratamiento, un pronóstico y finalmente arribar a una resolución de éxito o fracaso, aún con las mejores intenciones humanas de: primero no dañar.

                Con el éxito no hay problema ni en la mente del médico ni del enfermo. El fracaso, conduce a diferentes contextos:

                Si un médico ha sido exitoso digamos en cien asistencias solicitadas para un paciente y sus familiares, estos pueden halagar al médico con aureola de GRAN EMINENCIA MEDICA. Pero, un fracaso, mortal o no, contra cien éxitos, puede bastar para borrar lo anterior, y de ahí en adelante, esa familia aborrecerá a la otrora eminencia médica. Y esto puede suceder independientemente de si el médico en esa ocasión haya actuado con negligencia por omisión o comisión o con toda la perfección posible en su quehacer. La vox populi (enfermos o su familia) al enjuiciar al acto médico también corren el riesgo de hacerlo justa o injustamente.

Definiré dos términos:

Síntomas TIPICOS son los que encontramos con más frecuencia y que nos sugieren mayor exactitud para afirmar la presencia de tal o cual enfermedad.

Síntomas ATIPICOS son los menos frecuentes y por tanto más exactos para certificar la AUSENCIA (negar) tal o cual enfermedad. Atípico es antónimo (lo contrario) de típico.

Dos enfermos “apanicados” en el COVIDEZCO contexto actual, me enviaron coincidentemente una foto de un texto informativo sobre el COVID, con el fin de que les diera mi punto de vista al respecto:

SINTOMAS ATIPICOS DEL COVID-19.

Conoce los síntomas que podrían ser COVID 19.

1.- Dolor de cabeza intermitente.

2.- Dolor detrás de los ojos.

3.- Ojos llorosos o ardor de ojos.

4.- Dolor muscular especialmente en espalda baja.

5.- Mucho sueño y fatiga.

6.- pérdida del olfato y del gusto.

7.- Manchas o ronchas en la piel.

8.- Diarrea.

NO TODOS TIENEN TOS Y FIEBRE POR ESO ES DIFICIL EL DIAGNOSTICO.

COVID-19. NUEVO LAREDO.

                Recalco que los síntomas típicos de COVID son:

1 fiebre

2 tos

3 estornudos.

                EL PRIMERO de los pacientes preocupados, me habló hace un par de meses, estaba en un hospital privado de una ciudad vecina, porque un día antes comió en un restaurant y al día siguiente presentó evacuaciones frecuentes sugestivas de DIARREA  leve, sin fiebre, ni tos, ni otro síntoma alguno de los 8 mencionados como atípicos de COVID. Es decir, no tenía ningún síntoma típico de COVID y solo uno (diarrea) de los  atípicos.

Con diagnóstico de COVID como causa de la diarrea, le propusieron hospitalizarlo para tratamiento intravenoso, realizarle estudios para confirmar o descartar esa posibilidad y le extendieron un documento de un “discreto” presupuesto económico que desencadenó que me llamara para solicitar mi opinión. Pienso que la posibilidad de COVID es irrelevante: no tienes ningún síntoma típico y solo uno de los atípicos. Le dije.

Gracias doc _ me respondió me saldré de este hospital de inmediato, en primera porque siento que corro menos riesgo de que me asalten en la calle y en segundo, cuando vi el presupuesto, me sentí completamente curado de mi diarrea.

Y así sucedió. La diarrea se curó sin medicamentos. Sus evacuaciones  aumentaron fugazmente en reacción a algún alimento con sustancias que aumentan los movimientos intestinales, reacción variable normal que se confunde con enfermedad.

EL SEGUNDO enfermo, me reportó 7 de los síntomas atípicos pero ninguno de los tres típicos de COVID. La entrevista telefónica reveló que la angustia del confinamiento le hizo ir al mercado negro de las coronas, pero sin virus, compró una “plancha” (cuatro six pack) y al día siguiente de un embotellamiento, no precisamente de tránsito, fue que me reportó sus siete síntomas atípicos y ni uno de los típicos de COVID. Te aseguro 99.99% de seguridad que ni tienes COVID, ni estás enfermo, pero anduviste de parranda, pues esos síntomas atípicos de COVID, son típicos de una cruda o resaca.

Y un TERCER CASO CLINICO, el más grave y dramático: con los 8 datos atípicos  y un dato de los tres típicos de COVID: la fiebre, pero sin tos ni estornudos.

Este enfermo soy yo.

Durante 15 días estuve en cama con fiebre y dolencias musculares generalizas, 8 días de los cuales sin apetito pero sin vómito, con ataque tóxico al estado general y el cerebro embotado (intoxicado), de tal forma que se iniciaron fugaces alucinaciones visuales fantasmagóricas, sin energía para cumplir mis actividades cotidianas, buscando energía en agua con  electrolitos y las calorías mínimas necesarias (miel o azúcar) diluidas en esos líquidos para mantener el equilibrio, y aun así, con un desgaste metabólico que consumieron en ese lapso, 7 kilos de peso corporal de mis reservas de grasa calórica que todos tenemos.

No fue COVID, estuve enfermo de SALMONELOSIS CON FIEBRE TIFOIDEA y…extrañamente… no anduve de parranda.

Como veremos, la lógica para interpretar los síntomas de un enfermo, pareciera ilógica. Pero no, la lógica no puede ser ilógica aplicando los tres principios aristotélicos de la lógica formal: el principio de identidad, el de no contradicción y el de tercero excluido.

Mis ocho síntomas atípicos con un síntoma típico de COVID, la fiebre, se convirtieron en típicos de FIEBRE TIFOIDEA.

Vemos pues que del análisis lógico al interpretar los signos y síntomas de un enfermo podemos deducir que los síntomas típicos de una enfermedad pueden ser atípicos o irrelevantes en otra; y que síntomas atípicos de una enfermedad pueden ser típicos en otra diferente. Y que la combinación de síntomas típicos con síntomas, atípicos también producen semejante efecto: descartar o afirmar tal o cual enfermedad, para ofrecer un tratamiento que garantice el éxito y un pronóstico que no exagere ni menosprecie el desenlace exitoso o de posible fracaso.

Por otra parte, cuán compleja es la información  tomando en cuenta la sintaxis gramatical y el objetivo de los medios de comunicación: orientar objetiva, veraz e imparcialmente.

Repasemos la tabla de los SINTOMAS ATIPICOS DE COVID donde dice:

“Conoce los datos ATIPICOS que PODRÍAN SER COVID”.

En mi caso personal, me sentía seguro de que era fiebre tifoidea y no COVID, pero tan solo con observar las expresiones de incertidumbre de mis seres queridos, me es imposible describir con exactitud mi desesperación ante tal panorama. Decidí solicitar apoyo de un colega internista con unos 40 años de experiencia, vecino y amigo, Dr. Flavio López Miro Espinosa, por su convicción profesional, afortunadamente coincidió con mi diagnóstico, pronóstico relativamente favorable y reforzó el tratamiento y sobre todo disminuyó el pánico de mi familia, y por supuesto, el mío. Todavía me siento humano, así como los animales.

Para finalizar: analicemos el posible efecto emocional al cambiar el texto informativo: eliminando ATIPICO y PODRIAN de: “Conoce los datos ATIPICOS que PODRIAN ser COVID” y lo sustituimos por:

“Conoce los datos que NO SON CARACTERISTICOS de COVID”.

Yo siento que el efecto es diferente. PODRIAN, significa: posición fuerte que permite influir sobre la sociedad; molestar, irritar, capacidad mágica. En el paciente con los siete síntomas atípicos secundarios a una inofensiva resaca, ya se daba por muerto por el COVID, porque la palabra COMPUESTA: A-TÍPICO, aunque niega lo típico, ya está presente “TIPICO” para reforzar lo que significa PODRÍAN. El miedo transforma PODRIAN, en: SON de COVID.

Esta información que comparto, me permitía aún dentro de mi confusión mental tratar de asegurarle a mis familiares que NO ERA COVID sino fiebre tifoidea. Vivo para contarlo. Bueno, no… tan vivo…sino un tanto, a…tolondrado, de mis neuronas.

Comparto esta experiencia como una orientación médica, no por protagonismo y qué mejor fuente de información que mi intoxicado cuerpo.

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