Una enfermedad llamada doctor

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LIBERTAD DE EXPRESION EN MEDICINA.

Dr. Ignacio Espinosa. Médico Internista.

Lo único necesario para que triunfe el mal, es que los hombres buenos no hagan nada. Edmund Burke.

Con el fin de colaborar a la invitación que me hicieron en el suplemento de la revista quincenal, https://espacio4.mx,  de Saltillo, Coah., cuyo tema central es: EL PAPEL DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN EN LA CONSTRUCCIÓN DE DEMOCRACIA, se me ocurrió explorar específicamente la libertad de expresión en medicina o del médico, pero no existe una figura legal o constitucional específica para nosotros los galenos cuidadores de la salud y la libertad de expresión en medicina, se rige en general, por la carta internacional de los derechos humanos y por los artículos 6 y 7 de la constitución política Mexicana, que rezan: “…con las limitaciones de no atacar la moral, la vida privada o los derechos de terceros o que provoque algún delito o perturbe el orden público”.

            No obstante, si revisamos el viejo Juramento de Hipócrates, uno de sus principios reza: todo lo que vea y oiga en el ejercicio de mi profesión y todo lo que supiere acerca de la vida de alguien, si es cosa que no debe ser divulgada, lo callaré y lo guardaré con secreto inviolable.

            Podría ser ese precepto, el secreto profesional o confidencialidad, en el que se contempla la libertad de expresión del médico, enfocado en la relación médico-paciente, esencia del quehacer médico.

            Puesto que las “leyes legales” surgen de los usos y costumbres del contexto histórico de un grupo social, vale la pena recordar la esencia de las relaciones humanas sin importar credos políticos, religiosos, condición económica o académica o color de la piel: el primum non nocere, primero no dañar, es la esencia de toda relación y actividad humana. El cuidado de la salud no escapa a este canon.

            Puesto que la teoría se forja en la práctica y se complementan, debo mencionar que por el título: Yatrogenia, o una enfermedad llamada doctor y el objetivo de mi columna: orientar a la sociedad sobre la mala práctica en medicina; publicada desde hace más de tres décadas en este diario La Opinión de Poza Rica, Ver. y desde hace poco más de un lustro en espacio4.mx de Saltillo, por parte de un sector del gremio médico, me gané a pulso el estigma de traidor de la profesión y violador del secreto profesional especificado en el juramento de Hipócrates, por cierto tan violado que ya le dicen juramento de “hipócritas” https://es.wikipedia.org/wiki/Juramento_hipocrático.

            Coincidentemente, hace unas semanas, un colega, amigo y compañero de mi generación médica, en charla amistosa y respetuosa me cuestionó y puntualizó, entre otras cosas, que mi columna tiene un tufo de difamación del gremio médico. Por lo anterior, reflexioné al respecto y cotejé lo anterior con un amigo abogado quien en amistosa charla me enfatizó el párrafo inicial respecto a los artículos 6 y 7 sobre la libre expresión. Y puesto que lee mi columna, me especificó: tu columna es respetuosa, no ataca la vida privada ni derechos de terceros por lo que es éticamente correcta. Mientras no personalices los casos clínicos con nombres y apellidos y los sigas presentando como hipótesis o casos de estudio y con tu punto de vista personal, no hay problema legal. Y con respecto al juramento de Hipócrates, si no mencionas nombres y apellidos, no estás impedido o limitado para publicar lo que si provoca daño a terceros, a la sociedad y a los enfermos, en tanto proporciones argumentos sólidos es una opinión científica y legalmente correcta. Además, el juramento te obliga a guardar el secreto profesional respecto a la identidad, características, condiciones y particularidades del paciente concretamente determinado, pero ese juramento no tiene como intención ocultar errores médicos, falacias terapéuticas, ni charlatanerías pues de ser así, los médicos no podrían enseñar a los alumnos la ciencia médica pues serían juzgados (en esa hipótesis) como herejes violadores del sacrosanto secreto profesional.

            Aclaro que no existe conflicto de interés con el Lic. Jorge Sánchez, amigo, paciente y compañero de futbol,  a quien cuestioné con relación a este escabroso tema y me autorizó a mencionar su nombre en esta columna.

Es correcta tu posición desde el punto de vista del derecho. Me comentó otro abogado, quien me sugirió “secrecía,” privacía a la mexicana . Entre la justicia y la equidad; las dos son buenas pero es mejor la equidad porque significa dar a cada quien lo que le corresponde. Este es un principio que se maneja entre los Ministerios Públicos ahora llamados fiscales. Desafortunadamente la falta de cultura jurídica provoca que la gente no denuncie los ilícitos y por ello existe tanta impunidad. Sinceramente no creo que traiciones el juramento hipocrático cuando actúas en defensa de valores compartidos por todos. Quiénes violan su juramento pudieran ser tus colegas, quienes al ver afectados sus intereses se coluden (amafiarse) y en complicidad intentan inculparte a ti, en defensa de sus ilícitos (contradenuncia) artimaña de sobra utilizada en el mundo de los abogados. La Libertad de expresión es una Libertad consagrada para todos en nuestra constitución. No es exclusiva de quienes ejercen el periodismo, sino de todo sujeto; todos tenemos la libertad de externar nuestras opiniones e idiosincrasia y publicarlas. Máxime en defensa de valores sociales compartidos por todos. A tus colegas aparte de regresarlos a las aulas universitarias a cimentar sus conocimientos médicos, deberían darles un curso de filosofía del derecho para que ver si así recapacitan y se avergüenzan de sus hipócritas argumentos al tratar de denostar tu postura médica y científica. Se tenía que decir y se dijo.

No hay duda: el primer paso para solucionar un problema social, es admitirlo.

Continuará….

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