Una enfermedad llamada doctor

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Dr. Ignacio Espinosa. Médico Internista. Tels: 782 82 2 6352 y 782 888 0056.

Entrevista a Kiskesabe III.

Mucha especulación ha circulado con respecto a COVID, esta entrevista me permite plantear algunas de ellas.

P—Dr. Kiskesabe, en este tiempo, ¿ha atendido a más gente con otras enfermedades crónico degenerativas o de covid-19?

R—Tu pregunta parece muy simple y sencilla de aclarar y la respuesta podría simplificarse de la siguiente manera: he atendido la misma cantidad de pacientes con enfermedades crónico degenerativas, es decir esto no ha variado sustancialmente y casos de COVID he observado relativamente pocos, por el hecho de que se ha diseñado un esquema de atención hospitalaria hacia la cual se dirigen la gran mayoría de los casos sospechosos.

En realidad, la gran publicidad a esta nueva cepa, seguramente natural, de un viejo grupo de virus, los coronavirus, ha causado un revuelo mundial, especulándose que es artificial y que se trata de una guerra comercial bacteriológica, y con el debido respeto a los muertos por este virus, me atrevo a afirmar que se da una exageración mediática en el contexto actual de las redes sociales , con las cuales nos involucramos virtualmente en sucesos de todo tipo, alrededor del mundo: ¡Ya no hay un rincón del mundo por descubrir!, como en 1492, cuando Colon descubrió, sin previsión,  un gigantesco continente, después de varios meses de navegar por el océano atlántico. Transcurrieron meses para que esa noticia se supiera en Europa. Así mismo, deben haber transcurrido muchos meses o años, para que en América se supiera que la peste negra, en los años 1350, arrasó con un 60% de la población de Eurasia. ¡Esto si fue una pandemia!

            Hoy, el primer caso de covid registrado en China, a miles de kilómetros de América, en segundos, recorrió todo el mundo. Y el primer caso de covid, registrado oficialmente en México, a fines de febrero, un viajero que regresó de Italia, COVID importado, en segundos se supo hasta de que color y marca era la trusa que usaba cuando se le diagnosticó COVID. Y por ese caso, en días, los cubre bocas se agotaron aquí en Poza Rica y se vendieron especulativamente al 300% de su costo: para “protegerse” de un virus a 250 kilómetros de distancia. ¡Para Ripley!

            Reitero, no se niega la presencia de este bicho fuera de lo normal, mutación natural o artificial, o lo que sea, existe. Pero, la gran mayoría de las muertes atribuidas a este virus, no son exclusivamente causadas por el virus en cuestión, hay otros factores, las llamadas comorbilidades: edad avanzada, diabéticos, personas con tratamiento para hipertensión arterial, enfermos de cáncer, obesos y personas con daño pulmonar crónico previo, entre otros; sin negar que hay casos de jóvenes sin tantas comorbilidades que se han considerado víctimas mortales de este virus. Esto es lo menos frecuente.

            Por otra parte, se sabe que de cada 100 casos sospechosos de COVID, el 90% evolucionan con síntomas leves y se recuperan con tratamiento para cualquier catarro. También se sabe que un 10% evolucionan con insuficiencia respiratoria grave que necesita oxigenación y otras medidas más agresivas de tratamiento médico e intubación, siendo todas estas prescripciones también sintomáticas y sindromáticas, con alto riesgo de empeorar la evolución y precipitar incluso la muerte, como ya se ha comentado en otras entregas previas, al abusar de medicamentos como la cortisona, pues NO se cuenta con ningún medicamento o tratamiento específico para atacar directamente al virus y solo se atacan las complicaciones.

            Ante el panorama anterior, nuestro país tiene una mortalidad de alrededor del 10%, alta en comparación con algunos países que reportan hasta menos del 1% de mortalidad. Por estas cifras estadísticas, mucho se ha especulado: que si se está manejando mal o bien la pandemia, que no se están reportando todos los casos de COVID para fingir que se está manejando muy bien el problema, que no se están haciendo pruebas suficientes para confirmar los casos positivos, y todo esto enmarcado más en el ambiente insensible de grilla política, que en el entorno médico reflexivo y humanista de esta contingencia.

            Con mi limitada experiencia pero tratando de ser objetivo, veraz e imparcial, con lo que he observado durante los 12-14 meses de evolución de este problema, me atrevo a señalar, que, sin menospreciar por ningún motivo los muertos reportados, y sin negar la presencia de esta nueva cepa viral, existen algunos cuestionamiento para reflexionar:

            Es posible que se esté “inflando” el número de muertos atribuidos directamente al virus. Desde que ejerzo la medicina, hace 50 años, he observado aumento de mortalidad en todos los inviernos, muertes causadas por enfermedades crónicas degenerativas como la diabetes, trombosis cerebral, cardiopatías isquémicas seniles, cáncer en diferentes órganos, enfisema pulmonar (hoy conocido como EPOC) y neumonías y esta mortalidad aumenta con o sin ningún brote de alguna enfermedad infecciosa viral o bacteriana. Lo afirmo porque en Medicina Interna es donde más expedimos certificados de defunción. No es casualidad, que muchas de las muertes atribuidas el virus actual, se estén sucediendo en este tipo de pacientes. He aquí una interrogante: la gran mayoría de las muertes atribuidas a COVID se asocian a las citadas enfermedades ¿Cuántos han muerto porque “ya tenían que morir” y cuantos han muerto directamente por el virus?

            De noviembre de 2013 a febrero de 2014, recuerdo un hecho por demás extraordinario e inédito, que nada más de mi consulta privada, la mayoría de edad avanzada, hice 40 certificados de defunción en ese lapso, no hubo ningún brote de infección aguda viral o bacteriana que explicara ese fenómeno, los demás fueron por las enfermedades crónicas ya mencionadas, y casi la mitad de esos fue por cáncer en diferentes órganos. Ninguno por neumonía. Esta mortalidad fue evidente en todo Poza Rica. Ah, y en lo que va de los 14 meses con el COVID, hasta donde mis registros alcanzan a vislumbrar, de mis pacientes, cuando mucho he sabido de unos 10 muertos por COVID asociados a las citadas enfermedades.

            Por otra parte, he observado que más del 90% de las muertes por covid, suceden en pacientes sometidos a tratamiento con derivados de la cortisona e intubación: ¿Serán estos dos factores decisivos en el desenlace mortal?

            Las estadísticas, por desgracia se manejan mediáticamente, con tintes políticos y económicos, y pocas veces con sentido humanista médico.

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Página: www.kiskesabe.com

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