‘Un Amor a segunda vista’, una comedia francesa para volver a enamorarse

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Después de su éxito en el pasado Tour de Cine Francés, se estrena en México este viernes 14 de febrero Un amor a segunda vista (Mon inconnue), comedia romántica francesa del director, productor y guionista parisino Hugo Gélin (1980), una alternativa a los clichés hollywoodenses y mexicanos sobre relaciones y roles de pareja, y con buenas actuaciones.

La cinta retoma la típica trama del qué pasaría o el si hubiera cuyo antecedente literario sin duda es A Christmas Carol, el cuento de Navidad de Charles Dickens que inspira una de las obras maestras de Frank Kapra en el cine, en 1946, ¡Qué bello es vivir!, con el maravilloso James Stewart, y que Hollywood después ha manoseado con comedias y dramas para llorar como The Family Man (Ratner, 2000), con Nicolas Cage y Téa Leoni, o Sliding Doors (Howitt, 1998, en español Si yo hubiera), con Gwyneth Paltrow y el gran John Hannah.

Raphaël, estudiante, escritor y dibujante soñador de cómics, y Olivia, aprendiz de pianista se conocen por azar en su liceo en París, y en menos de una escena ya están enamorados y felizmente casados hasta que el éxito llega al joven, interpretado por el nuevo galán del cine francés, François Civil, gracias a que su pareja, la bellísima Joséphine Japy, envía un manuscrito a una editorial, que convierte al creador del superhéroe Zoltan en best seller.

Como en la aburridísima y esnob Historia de un matrimonio (Baumbach, 2019), que sólo se salva por las actuaciones de Adam Driver, Laura Dern (flamante ganadora del Oscar a Mejor actriz de reparto), Alan Alda, Ray Liotta e incluso Scarlett Johansson, Mon Inconnue (Mi desconocida, traducción del francés), plantea el sometimiento aspiracional, intelectual y profesional de la mujer al éxito y desarrollo profesional de su pareja masculina.

No obstante, en la francesa Amor a segunda vista no es una abogada feminista la que pone en orden la relación de pareja, a través de un juicio de divorcio, sino es el mismísimo Tiempo, con la explicación física de la relatividad de Albert Einstein –o literaria de Jorge Luis Borges–, el que somete a la pareja al caos originario que le permite reencontrarse.

Después de una discusión y de matar en su nueva novela a Shadow, pareja de Zoltan, lo que configura el rompimiento con Olivia, Raphaël despierta sólo en vísperas de Navidad en un departamento ya no tan lujoso; Olivia ya no aparece junto a él. Su amigo Félix, que solía ser su chofer y representante, pasa por él ya no en limusina, sino en motoneta, para llevarlo al trabajo: un liceo francés donde no es reconocido como el autor del famoso superhéroe, éxito de ventas, sino un gris profesor de literatura que ni siquiera ha leído a Shakespeare.

Peor. Raphaël descubre que Olivia no es ama de casa, sino una pianista célebre, que aparece en todas las revistas del corazón y culturales, y no lo conoce. Además, tiene prometido. Raphaël entonces asume la misión de reenamorarla, con ayuda de Félix, en magistral interpretación de Benjamin Lavernhe que en cada escena se come con su simpatía y humor al desorientado Civil y que como profesor de física alude a Einstein para explicarle como pudo viajar a otra dimensión, en un sendero de caminos que se bifurcan.

Lavernhe, miembro de la Comédie-Française, sin duda es el motor para que esta película salga de los clichés del género cómico-romántico. Gracias a su interpretación como Félix recibió en 2020 su segunda nominación a los premios César, el Oscar del cine francés. Dos años atrás, ya había recibido una como Mejor actor promesa masculino, por Le sens de la fête (El sentido de la vida, de Olivier Nakache y Eric Toledano, 2017).

François Civil (1990), que desde los 15 años ya se movía con soltura en el cine y televisión francesa y ha trabajado con directores como Cédric Klapisch en El viñedo que nos une, al lado de Ana Girardot, ahora forma una gran pareja romántica con Joséphine Japy (1994), quien ya antes había dado muestras de su gran talento en la película de Mélanie Laurent Respire (2014), al lado de Isabel Carré, que le valió cuatro nominaciones como Revelación, entre ellas para un César, aunque sólo ganó el Premio Romy Schneider.

Quizás la mejor escena de Un amor a segunda vista (Mon Inconnue) sea cuando Raphaël cuenta en una cena a Olivia que él en otra vida era su esposo. Y ella le pregunta divertida, pensando que se trata de un juego, en esa hipótesis, cómo era su vida de matrimonio y cómo se amaban. A la respuesta de éste, ella se carcajea y reprueba que no tenga imaginación alguien que la quiere enamorar otra vez.

Distribuida en México por Nueva Era Films como la mayoría de las películas en francés (de Francia, Bélgica, Canadá y países árabes de lengua francesa), Un amor a segunda vista está escrita, dirigida y producida por Gélin y en ella colaboró el escritor y cineasta David Foenkinos, de quien se han adaptado ya otras obras como Le Mystére Henri Pick, llevada a la pantalla por Rémi Bezançon, La delicatesse, dirigida por el mismo escritor, con la maravillosa Audrey Tautou, Jalouse, Les Souvenirs y Lola et ses Fréres.

milenio.com

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