Tribuna Central

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Por José Luis Pacheco Espinoza

En el beisbol, las visitas del manager o coach al pitcher son muy recurrentes durante un partido, y las razones para ello son muy variadas, puede ser que se ocupe solo para tranquilizarlo, o bien como una estrategia para romper una racha de bateo, o también como cábala cuando la defensiva está cometiendo errores consecutivos, o algo muy común, solo para “hacer tiempo”.

Sin embargo, existen reglas muy claras que deben respetarse, que como castigo pueden repercutir en la salida repentina de un pitcher o incluso en la expulsión del partido para el coach o manager.

Para empezar, un pitcher puede ser cambiado de su posición desde el inicio del partido, incluso sin haber sacado un solo out y tampoco que su equipo todavía no haya pasado en su primer turno al bat. No existe una regla que ordene que para que un pitcher sea cambiado tenga necesariamente que haber bateado ya su equipo o haber sacado al menos un out.

Cuando un equipo juega con bateador designado, al salir el pitcher del partido, el relevista ocupa su lugar en el orden al bat y el bateador designado sigue vigente.

Si el pitcher es removido y ocupa enseguida otra posición a la defensiva, por ejemplo, lo mandan como jardinero derecho, entonces el bateador designado tiene que salir del juego, es la famosa jugada de “muere el designado”, en este caso, el nuevo lanzador bateará en el lugar del jardinero derecho y el que estaba como primer pitcher batea en el lugar del designado.

El manager puede visitar al pitcher una vez por entrada, sin problema alguno, pero si realiza una segunda visita en un mismo inning, entonces el pitcher debe salir del partido.

A veces el manager le “quiere jugar al vivo”, visita al pitcher solo para platicar; luego, en esa misma entrada, sin que el manager salga de su dugout (para que no cuente como segunda visita) hace un cambio de posiciones, al pitcher lo envían a fildear y llega entonces el filder a relevar; este movimiento es ilegal, ahí el pitcher debe salir del juego obligatoriamente y otro jugador de la banca pasará a ocupar su lugar.

Hay otra acción muy interesante. El manager entra a visitar al pitcher, solo platican y lo deja tirando aún, en el siguiente lanzamiento tira una bola, otra bola, luego le pegan largo batazo de foul, viene el manager y vuelve a pedir permiso para ver al pitcher, como es la segunda visita el pitcher debería salir del juego, pero el manager no hace el movimiento y se va al dugout; aquí el ampayer debe expulsar del partido al manager, pero debe dejar que el pitcher le siga lanzando al mismo bateador y cuando venga ya otro nuevo bateador, entonces pedirá la inmediata salida del juego para el pitcher. Esto es porque la doble visita del manager fue ante un mismo bateador.

Situación distinta es cuando el manager entra a ver a su lanzador, dialogan y lo deja en el montículo, le pegan hit, de inmediato va otra vez a la loma, dialogan y lo vuelve a dejar; ahí el ampayer le pedirá al manager el cambio obligado del pitcher, sin sanción para el manejador, aunque la acción haya sido premeditada, el castigo es solo la salida del juego del lanzador, porque la jugada fue sobre dos distintos bateadores.

Para terminar, no existe la famosa “media entrada”, que es cuando el catcher va a dialogar con el pitcher, lo que si cuenta es que, entre visitas al pitcher durante el partido máximo deben ser ocho entre catcher y manager, pero es solo para agilizar el juego.

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