Tras la inundación de 1999, se consolida Grupo de Rescatistas

Por Juan Olmedo

Además de intensas lluvias e inundaciones, Octubre de 1999, trajo consigo la consolidación de un grupo de rescatistas voluntarios que hasta el día de hoy brinda atención a la ciudadanía en diversas situaciones, desde accidentes, incendios, lesiones e incluso traslado de personas enfermas que requieren hospitalización.

Se trata de la Comisión Nacional de Emergencia, la cual fue el primer grupo voluntario de emergencias del municipio. Actualmente, Jorge Cerón Gutiérrez, uno de sus iniciadores, es el delegado de esta agrupación y su tenacidad ha permitido que al paso de los años, ésta no desaparezca, pese a la existencia de otras corporaciones como Protección Civil y Cruz Roja.

Entrevistado mientras desempolva una compilación fotográfica de la época, Cerón Gutiérrez, mejor conocido como “Grillo”, narra cómo el desastre provocó que un grupo de ciudadanos se sumaran a las labores de rescate, trabajando de la mano con autoridades Militares y de la Marina, para rescatar a la población afectada.

“En Papantla el grupo inició con cinco personas, siendo Braulio Herrera el primer Delegado, pero en Octubre del 99, la magnitud del desastre y el amor por el prójimo, convocaron a Benito Ramos Bautista, José Luis Juárez Amador, Adrián Arévalo, Gustavo Ruiz, Sabino de la Merced, Miguel Ángel Sánchez, Antonio Hernández Saavedra, Ángel Gilberto García de la Cruz y Gonzalo Castro, quienes de forma voluntaria se unieron a las labores para rescatar a las familias”, explica el entrevistado.

“Grillo”, como mucha gente lo conoce en el municipio, explica que el primer albergue de personas afectadas por la inundación los integrantes de CNE lo habilitaron en el kiosko del parque central, echando mano de algunas lonas para resguardar a la población del agua, el viento y el frío, pero además crearon un centro de acopio, donde la población papanteca acudió a realizar donativos.

“La primera ayuda que fluyó hacia las comunidades, la llevamos nosotros, en carros particulares movimos las toneladas de ayuda que el altruismo de la sociedad papanteca generó y sólo así las familias pudieron volver a comer después de días enteros sin probar bocado o poder beber agua, pues estaban en los techos de sus casas o en las copas de los árboles”, recuerda el entrevistado.

Después de una semana de intenso trabajo sin descanso, de rescatar a decenas de personas en comunidades, haciendo recorridos en tierra, pero también en aire, a bordo de helicópteros de la SEDENA y la SEMAR, los integrantes de la CNE Papantla, se organizaron para poder empezar a cargar la ayuda que llegó de otros países y estados de la República, formando cadenas humanas, para en minutos cargar a su máxima capacidad las aeronaves que llevarían víveres a las comunidades, mismas que para entonces permanecían incomunicadas.

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