Themar, la “meca” del rock neonazi en Alemania

La apacible vida de Hubert Böse, alcalde de Themar —un idílico pueblo de 3.000 almas ubicado en el Estado federado de Turingia, en Alemania—, quedó echa trizas a comienzos del pasado julio, cuando llegó a sus oídos que Tommy Frenck deseaba organizar un concierto en un terreno baldío del pueblo a mediados de mes. Böse se sobresaltó por una razón que todo el pueblo conoce: Frenck es el neonazi más conocido de la región. Fue así que la pequeña aldea empezó a convertirse en una especie de meca del rock neonazi alemán.

Tanto Böse como los ciudadanos de Themar también saben que Frenck, un cocinero de profesión de 30 años, es dueño del restaurante Goldener Löwe, un lugar que en los últimos tres años se ha convertido en un centro de reunión de neonazis y en escenario de pequeños conciertos. Cada 20 de abril, Frenck ofrece ofrece un menú especial para festejar a su manera el día en que nació Adolf Hitler: un escalope de cerdo acompañado de ensalada de patatas por el precio de 8,88 euros. Una cifra simbólica que encierra un mensaje críptico: el numero 88 es conocido en el mundo neonazi como una abreviación de HH (Heil Hitler!). El restaurante está ubicado en la localidad de Kloster Veßra, a tan solo tres kilómetros de Themar.

El pasado 15 de julio, Themar ya había perdido el anonimato y convertido en noticia cuando unos 6.000 neonazis llegaron al pueblo para festejar un concierto convocado bajo el lema Rock contra la extranjerización. El concierto tuvo lugar en un terreno baldío cuyo propietario es Bodo Dressel, que fue militante del partido Alternativa para Alemania (AfD) hasta comienzos de julio. El éxito del concierto convenció a Tommy Frenk a organizar una nueva fiesta musical que tuvo lugar en la noche del sábado pasado, esta vez bajo el lema Rock para la identidad. Unos 1.000 neonazis asistieron al evento.

El éxito de los dos conciertos, a escasa distancia el uno del otro, convirtió a Themar en un epicentro musical para los neonazis, algo que tiene en estado de alerta a la población y a su alcalde, que se sienten abandonados por las autoridades regionales. “No somos la capital musical de los neonazis”, afirma el alcalde de Themar, Hubert Böse, durante una conversación telefónica con EL PAÍS. “El hecho de que se hayan celebrado dos conciertos rock en dos semanas se debe a que existe una persona que es dueña del terreno y que lo alquila a los organizadores de los eventos”.

Böse tiene otro problema. Cuando intentó prohibir, por medios legales, la realización del primer concierto, la justicia local contestó que los organizadores habían etiquetado el evento como una reunión política y, por lo tanto, la organización de una fiesta musical estaba amparada por el derecho a la libertad de reunión. “La ley garantiza el derecho de reunirse pacíficamente, sin notificación ni permisos”, explica el alcalde. “Ya me gustaría escuchar una condena de la canciller Angela Merkel o del ministro presidente de Turingia”, insiste el regidor. “Ellos deberían decir: mirad hacia Themar donde los habitantes de esta pequeña ciudad están demostrando como hay que hacer frente a los ultras”.

Pero Frenck, ante la certeza de que la justicia está de su parte y al silencio de Berlín, y gracias al éxito de los dos conciertos que ha organizado, ya está preparando un tercer evento musical para septiembre. El cocinero, militante del partido neonazi NPD desde que tenía 18 años, además de hacer propaganda a favor de las actividades de los nostálgicos de Hitler, también tiene un interés comercial. Frenk es dueño de Druck 18, una tienda online donde ofrece prendas y accesorios con simbología y frases neonazis. Por ejemplo, ropa de cama con la inscripción Deutsches Reich (Imperio Alemán) y camisetas que llevan estampadas las letras HTLR y un corazón rojo acompañado por la frase I Love, una forma tramposa de decir “Yo amo a Hitler”. Sin la letras “i” y “e”, la venta de la camiseta es totalmente legal.

El País

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