Tecolutla, en el olvido

Tecolutla, Ver. A pesar de que antaño se llegó a contar con un destacamento del Ejército que cuidaba a los habitantes de la villa, actualmente el municipio se encuentra en el olvido en materia de seguridad, pues la vigilancia permanente se ha reducido a la Policía Municipal.

Esto sin contar con que esta corporación de uniformados ha sido degradada y denigrada al punto de no ser tan funcional como debiera, pues además de ser menos de 20 los elementos operativos que deben recorrer las 64 comunidades del municipio, las unidades que utilizan como medio de transporte ya no son abastecidas periódicamente con combustible.

A pesar de que la norma indica que se debe contar con al menos un policía por cada 500 habitantes, este municipio de más de 25 mil habitantes cuenta con el resguardo de menos de la mitad de lo indicado de efectivos.

Las autoridades que van y vienen cada administración presumen el ramillete de corporaciones que vigilan la cabecera y la Costa Esmeralda en periodos vacacionales, pero esto solo dura los días más fuertes, y luego, el pueblo vuelve a quedar a merced de la delincuencia.

Esta última frase se menciona no por la falta de disposición de los elementos policíacos sino porque con una comandancia ubicada en la colonia más lejana de la villa y con patrullas que no cuentan con combustible es imposible atender un auxilio con prontitud.

Los casos ya se han dado, puesto que robos a casa-habitación, asaltos a mano armada (sobre todo al turismo) y otros delitos menores se han presentado. La frase cotidiana entre el pueblo es “y la policía como siempre, a lo último”, pues llegan pero tarde, y así es imposible dar con los delincuentes.

Ahora, otro punto que ha sido descuidado es la presencia de otras corporaciones que servían de apoyo y que solo vienen de manera esporádica o se han retirado definitivamente.

Una de ellas es la Policía Estatal que de manera constante solo acude durante los operativos. El resto de los días se reparte en recorrer su jurisdicción y solo hace recorridos fugaces por el centro de la villa con el fin de tomarse la foto para llenar sus reportes o cumplir con sus horarios.

La misma situación sucede con esta corporación a la hora de los auxilios, pues debido a que no tienen un destacamento en la cabecera tardan en trasladarse para cualquier emergencia.

Otra corporación que por años prestó la atención, sobre todo para la vigilancia del río Tecolutla y en periodos vacacionales de la playa y el mar, fue el agrupamiento marítimo y lacustre de la Policía Estatal, que después se convirtió en compañía marítima de la Fuerza Civil.

Empero, este grupo policíaco también tuvo que dejar de recorrer el río Tecolutla y llevarse sus elementos a otros destacamentos, a falta de apoyo municipal.

Los integrantes de este agrupamiento apoyaban a personal de pesca en recorridos de vigilancia para evitar captura de especies prohibidas, recorrían la zona de manglares para evitar la depredación humana (que se ha dado por años) y recorrían en coordinación con las demás corporaciones de auxilio las playas tecolutleñas para vigilar a los bañistas, hacer recomendaciones y atender algún auxilio.

Este agrupamiento se retiró por completo hace aproximadamente un año y medio, pues a pesar de ser necesario las autoridades se negaron a continuar apoyándolos.

Cabe señalar que a pesar de que en este periodo de administración ha sido más notoria la falta de interés de las autoridades por invertir en materia de seguridad, son varias las administraciones que han pasado sin pena ni gloria, teniendo policías sin equipo, sin capacitación y expuestos a la crítica social por no poder cumplir con sus funciones.

Al menos en el plano municipal, en los cuatro años de administración se les prometió que contarían con IMSS y seguro de vida, lo cual quedó solo en promesa. Los horarios de trabajo resultan desgastantes pues los elementos llegan a trabajar hasta 6 días por tan solo uno de descanso, para evitar dejar la comandancia sin elementos.

Esto sin contar con que no tienen chalecos, el armamento es viejo y las unidades sirven a medias, pues no cuentan con luces, o les falla algún otro detalle, ya sea de la carrocería o eléctrico.
Aun con estas fallas en las patrullas, en caso de tener o provocar un accidente no solo tienen la responsabilidad de cubrir sus gastos médicos, sino que además deben pagar los daños a las unidades y a terceros con un descuento directo a su nómina.

Es por ello que casi a diario, lejos de reconocer su trabajo, los uniformados son señalados por la población que en varias ocasiones pide un apoyo y recibe un NO por respuesta, o simplemente se quedan esperando pues los policías andan atendiendo otro auxilio o custodiando al presidente municipal en alguno de sus recorridos.

POR XÓCHITL JULIO FLORES

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