San Jerónimo, el santo que está en huelga y de luto en su país

Masaya, Nicaragua, 1 Oct 2018 (AFP) – San Jerónimo, el patrono “bochinchero” de la rebelde ciudad nicaragüense de Masaya está en huelga. 

La parroquia que guarda la milagrosa imagen desde tiempos remotos y sus devotos suspendieron este año las fiestas y procesiones en homenaje al santo “milagroso” por los cientos de muertos y detenidos que deja la represión a las protestas contra el gobierno de Daniel Ortega de Nicaragua.

“Estamos muy dolidos por el prójimo que murió y porque sigue la represión”, dice a la AFP Socorro Castillo, de 72 años quien llegó a venerar al santo en oración dentro de la parroquia, debajo de cuyo campanario cuelga un enorme lazo negro en señal de luto.

Sus pobladores, dice la locuaz anciana frente al altar del santo de barba blanca, no olvidan cómo los policías antimotines y paramilitares desalojaron semanas atrás a balazos a los manifestantes en Masaya y otras ciudades que se rebelaron contra el gobierno desde abril.

La violenta represión dejó más de 320 muertos, la mayoría civiles, según organismos de derechos humanos.

Esta vez, las fiestas patronales no tienen “el mismo esplendor” porque “hay mucha tristeza y dolor en el ambiente” por los muertos, detenidos y secuestros de manifestantes, explica a la AFP el párroco de la iglesia José Espinoza.

“Estamos de acuerdo con la iglesia por tantos muertos que ha habido”, dice a la AFP Gerardo Díaz, de 63 años, quien con sus dos hijos agradecía con una vela en la mano la protección del santo, en cuyos lados destacan la bandera de la iglesia y de Nicaragua.

Cerca de la iglesia, debajo de una improvisada carpa, partidarios del gobierno alistan una réplica de la imagen de San Jerónimo con ayuda de tradicionalistas religiosos y la alcaldía de la ciudad, para hacer su fiesta al son de una banda filarmónica.

Escoltado por decenas de antimotines, el “gemelo” del santo sale sobre su peana a recorrer la ciudad sin la bendición del sacerdote ni el tradicional repique de campanas.

“Nos da pesar que el padre no abrió las puertas (para sacar al verdadero) a San Jerónimo, hace mal”, reprocha la joven Hazel Rodríguez, mientras bailaba en medio de la bulliciosa procesión.

“El pueblo es el que manda, no el padre”, señala su pareja Milton, quien cargaba a su hija sobre sus hombros, convencido que la réplica del santo es tan milagrosa como la verdadera.

“El gobierno lo hace para burlarse del pueblo y la iglesia. Se burlan de todos los que no están de acuerdo con ellos y ahora se burlan del luto del pueblo”, denuncia Francisco Villareal, de 52 años.

“Es una falta de respeto, es una provocación, Masaya está de luto”, critica Martín González, de 58 años.

 

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