Pozol, una bebida con propiedades curativas

El pozol en sus diversas variantes, natural, agrio, acompañado con horchata o bien con horchata y leche, es una bebida refrescante, nutritiva y energética elaborada a base de maíz y cacao, popularmente conocida y consumida en diversos estados del sureste del país, pero con mayor arraigo en Tabasco.

De origen prehispánico, el pozolli (maíz cocido en náhuatl) es un producto tradicional muy solicitado que puede consumirse licuado o batido a mano, simple y con azúcar según el gusto de cada persona, aunque hay quienes lo acompañan con dulces típicos como el oreja de mico, de calabaza, coco y de leche, entre otros.

Los indígenas de la zona chontal de Tabasco gustaban de tomarlo en jícaras antes o después de sus largas faenas en el campo, incluso ya estando en sus chozas lo preparaban a altas horas de la madrugada cuando apretaba el hambre.

Olmeca y maya

De acuerdo con el historiador tabasqueño Ricardo de la Peña Marshall es producto de una fusión de las culturas Maya y Olmeca que florecieron en Mesoamérica; el maíz proveído por los mayas y el cacao, grano de singular valor y sabor aportado por la llamada madres de todas las culturas, los olmecas.

Por ello, De la Peña Marshall explica que el pozol blanco –sin cacao- no puede llamarse pozol, porque esta bebida es originalmente producto de una mezcla histórica que significó el cacao proveniente de Sudamérica y traída por los olmecas desde la peregrinación que hacen por la costa del Pacífico, pasando luego por el centro del país hasta finalmente llegar a la región de Veracruz y Tabasco.

“Entonces, ese cacao que ellos traen se mezcla con la cultura del maíz que viene de la raya de Aridoamérica y al mezclarse las culturas del norte con las del sur se forma el pozol”, refiere mientras resalta que si bien hay muchas bebidas derivadas de ambos granos, es el pozol la más sustanciosa y equilibrada en cuanto a proteínas y aminoácidos que provee al cuerpo humano.

Consideró además una buena aportación a la extensa variedad de preparados, el pozol con cacahuate que ha resultado del agrado de quienes lo han probado alguna vez. “Qué bueno que se diversifique, los he probado y me han gustado, pero en lo personal me gusta más agrio y endulzado con melaza y piloncillo”, señaló.

Elaborarlo cuesta trabajo

La preparación del producto para ser comercializado sobre todo en las pozolerías, comienza desde muy temprano con el cocimiento del maíz, posteriormente se muele en molino eléctrico o manual hasta darle consistencia revuelto con cacao previamente tostado y molido.

Guadalupe Chablé Sánchez, mejor conocida como Doña Lupita, está en pie desde las 01:00 horas. En su local comercial del Tianguis Campesino “Jesús Taracena Martínez” de Villahermosa, se encarga de realizar paso a paso este proceso, “empelotándolo” para dividirlo en pequeñas partes que habrán de llevarse a la licuadora para servirlo a los clientes.

“A diario cocemos cien kilos de maíz, es muy trabajoso preparar el pozol, pero finalmente quedamos satisfechos cuando la clientela nos dice que nos quedó rico”, refiere mientras remueve el maíz que se está moliendo y se da tiempo para despechar en bola, para llevar o preparado.

Propiedades medicinales

No queda ninguna duda del sabor tan exquisito de esta tradicional bebida, y más aún cuando el calcinante calor tabasqueño hace acto de presencia. Una sensación de alivio inunda el cuerpo con un alimento que proporciona tantas calorías como un bistec.

Sin embargo a través de su ingesta se obtienen algunas propiedades, incluso curativas que en su momento aprovechadas para el tratamiento de enfermedades que afectaban particularmente a los varones por la concentración de penicilina cuando empieza a fermentar.

Para la nutrióloga Mariana Iturbide, el pozol es recomendado para aquellas personas que realizan alguna actividad física, especialmente quienes acuden al gimnasio, por tratarse de una enorme fuente de carbohidratos que sirven precisamente para darles energía durante el ejercicio.

También se recomienda tomarlo cuando van a trabajar a las personas que tienen un constante gasto de energía como los campesinos, sobre todo porque permanecen horas expuestos a los rayos del sol, aunque se requiere de un balance con carbohidratos, es decir no ingerir únicamente pozol durante el jornal.

“Contiene muchos beneficios, cuando es agrio su fermentación crea lactobacilos como los que trae el yogurt y regulan la digestión, por eso podemos decir que es una bebida de gran contenido nutrimental, pero tampoco hay que abusar”, finalizó la especialista.

ElSolDeMexico

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