Poza Rica, una mirada atrás

¡Comparte esta nota!

El Pozo Cerro Azul N° 4

Con 105 años Produciendo es el Más Perdurable del mundo

El Pasado 10 de febrero de este año, se convirtió en el poso más perdurable del mundo, El Pozo Cerro Azul N° 4 se localiza a un costado de la Brecha de la Huasteca, se desarrolló en el Campo Petrolero de Cerro Azul, que fue un eslabón muy importante dentro de la producción del primer auge petrolero de México, selló su imagen en la historia mundial de este producto desde el 10 febrero de 1916 cuando brotó estrepitosamente bajo el proyecto de perforación de la Huasteca Petroleum Company, que fue propiedad de Edward L. Doheny, con él, denotó en todo el mundo las reservas petroleras en el subsuelo del país. Pozo que cumple ciento cinco años produciendo con una fuerte declinada, es un pozo emblemático  al ser, el de mayor producción por día en el mundo y el más viviente del medio.

El petróleo nace comercialmente en Ébano, San Luis Potosí, en 1901 con el pozo La Pez, cuando Edward Laurence Doheny después de haber invertido y persistir en buscar petróleo lo encontró, de ahí se expandió por la zona Huasteca, el puerto de Tampico se convirtió en la Meca financiera del petróleo, Mata Redonda en la zona petrolera más importante del mundo y La Brecha de la Huasteca, la rúa que enlazó los campos petroleros de la llanura costera del estado de Veracruz,   

Dentro de este sistema petrolero existió la hacienda de Juan Felipe, cuyo feudo fue dividido en cuatro grandes lotes, al Dos le correspondió ser el de Cerro Azul y en el mes de octubre de 1906 fue arrendado a “La Huasteca Petroleum Company” de Edward L. Doheny. Tierra contigua hacia el Norte con el gran lote de Toteco y el Campo Petrolero de Zacamixtle, todos dentro de un gran cinturón de pozos de gran producción en la región de la Huasteca Veracruzana, anhelo de Doheny por perforar en esta zona, que tuvo en su área una marcada cantidad de chapopoteras y Ezequiel Ordoñez, el mejor geólogo mexicano había recomendado invertir ahí.

Ezequiel Ordoñez tenía el antecedente del pozo Juan Casiano siete con cien mil barriles por día, producción que obligó a otro oleoducto y que salió de las bombas de ese campo a Mata Redonda, en donde La Huasteca Petroleum Company tenía una refinería, embarcaderos en el río Panuco, tanques de almacenamiento de cincuenta y cinco mil barriles de capacidad, fabricación de torres de madera que se prefabricaban y se enviaban a las localizaciones, armadora de calderas para generar vapor y cuanto se requería en los campos de perforación.   

Las expectativas de expansionista Doheny fueron muy ambiciosas para el campo Cerro Azul, se construyó un ferrocarril de vía angosta con longitud de cuarenta y siete kilómetros, que llegó a un muelle de San Gerónimo en la ribera de la Laguna de Tamiahua, llamado “Ferrocarril de la Huasteca”, Los rieles metálicas cruzaban por las márgenes del río Tancochín en un punto conocido como los naranjos, otro campo petrolero de la región, punto de referencia a dos árboles de esta fruta que la gente bautizo así, pues prácticamente fue la primera señal para identificar aquel punto geográfico de la Huasteca. El vehículo fue el medio de carga sobre el cual se enviaba todo lo necesario para la industria petrolera del primer auge petrolero.

Para fines del año de 1914 los armadores de torres de perforación de La Huasteca Petroleum iniciaron a izar sobre la localización indicada por Ezequiel Ordoñez, uno a uno fueron armando con las piezas estructurales y fijando con pernos de acero, en un costado instalaron la caldera y colocaron las herramientas de perforación, el martillete, pulsetas y barrenas, el nombre técnico en las fichas de los perforadores fue de Cerro Azul Nº 4, nombre con el que se inició a perforar en el área sinuosa de ese lugar. 

Al iniciar la perforación del pozo, la pulseta empezó a hincar la barrena impulsada por el martillete que se movía con el vapor creado por caldera, labor que se volvió usual y rutinaria bajo las órdenes de Mr. Von Moltke, el jefe de perforación de la “Huasteca Petroleum Company”, tarea que se realizaban en plena temporada de frentes fríos con las lluvias constantes por varias jornadas, pero se horadaba cada día con buenos pronósticos del geólogo Ezequiel Ordóñez, quien fundado en sus estudios y a su capacidad profesional, que lo hacía muy reconocido en el medio, aunque existía la aprensión, ya que era el cuarto pozo perforado en la zona y los anteriores sin éxito.

La Huasteca Petroleum Company tuvo en Cerro Azul a Mr. William H. Green como superintendente general del campo, quien tenía la autoridad, un hombre duro, sin piedad y sin aprobación social, en algunos casos deshumanizado, que ejerció una disciplina inflexible en su afán de explotar todo lo que se podía explotar, mantuvo un control absoluto en las puerta de control sobre la Brecha de la Huasteca, que en una ocasión al mismo Lázaro Cárdenas le frenaron el paso siendo encargado de la zona militar, osadía que pagó con creces posteriormente.  

Cuando la actividad se veía casi rutinaria y el tiempo se empecinaba a obstruir un buen ritmo llegó el día nueve de febrero. En esa tarde, el casing se cementó y se realizó la prueba de presión en el sedimento rocoso recientemente calado, siendo un asombro total el haber llegado a ese estrato geológico, se rompió la monotonía, un agudo entusiasmo empezó a reinar, la máquina de vapor perdió inmovilidad, el patín empezó a chirriar, el vapor a silbar irrumpiendo el silencio en aquel pequeño valle, de pronto una fuerte sacudida del suelo devino abruptamente como si fuera un gemido desde las mismas entrañas de la tierra, el temor invadió en la torre y el fantasma del pozo “Dos Bocas” se sentía muy de cerca.

El crepúsculo empezaba a caer y el viento de un frente frio hacía con el chipi, chipi además de enigmática la operación muy riesgosa, Mr. Von Moltke decide parara y continuar la mañana siguiente, la que floreció con las condiciones de clima similar, las circunstancias de temperatura y viento eran adversa cuando se dio la orden de continuar la perforación, al iniciar nuevamente a hincar la pulseta con el martinete, en poco tiempo se llegó a una bolsa de gas y de inmediato empezó la polución, el gas salía expulsado con una presión vertiginosa en aquella silente y fría mañana, el ruido fue tal que se escuchó hasta el Campo petrolero de Zacamixtle.

Al escuchar los perforadores tal estruendo, salieron prestos casi sordos del lugar, mientras un torrente de aceite formó una columna que el viento se encargó de dar forma de un abanico que fue manchando la vegetación hacia el sur del pozo, Von Moltke mando a informar Ezequiel Ordoñez que se trasladó al Campo Cerro Azul lo más pronto posible, lo acompañaron periodistas de Tampico, que a su llegada al punto, vieron un magnifico panorama en las primeras manifestaciones del pozo, el aceite que emanó dejó un panorama negro en varios kilómetros y la gente salió lo más lejos huyendo de aquel infierno con un rictus de pavor.

Algunas horas más tarde, llego el terror, un siniestro rugir por debajo de la torre se escuchó, la presión del aceite hizo que el chorro fuera de mayor altura, el personal que aún estaban en el sobrepiso de madera descendieron raudos, pues la fuerza de la naturaleza se estaba sobrepasando esta vez, Von Moltke ordenó apagar la caldera para evitar un incendio, cuando súbitamente otra pavorosa explosión se escuchó que causo un escozor total, los aperos de perforación salieron volando al espacio y la tubería empezaba a ser expulsada por la presión del flujo de aceite.

Dentro de un pavor general que parecía el fin del mundo, la barrena con el último tramo de tubería salió como proyectil lanzado al aire, cayó a cuarenta metros de la boca del pozo donde paró su anárquico trayecto, y aún sigue ahí como un silente testigo de aquel 10 de febrero de 1916. La columna de aceite alcanzó una altura de 180 metros y el ruido que se produjo aquella mañana fue tan penetrante como si se tratara de un volcán en erupción. La fuerza con que este pozo brotó de las entrañas de la Huasteca Veracruzana dejar ver un yacimiento que los americanos llamaron “La Gold Line” y los mexicanos denominaron más tarde “La Faja de Oro”.

Los ingenieros de la compañía hicieron mediciones empíricas con calas sobre la superficie del suelo, buscaban tener una idea de lo que el pozo estaba arrojando, realizaron diversas excavaciones con dimensiones que cubicara el volumen de un barril, median el tiempo en que se llenaba teniendo un estimado de la producción por una hora y de esta manera se aforó el volumen cada 24 horas, que para el día 19 de febrero había alcanzado bajo este método 260,858 barriles, que no distaba de la realidad, el aceite que se convertía en roció no se cuantificó, este fue el valor más alto que se midió en el instante aciago del pozo Cerro Azul N° 4.

Mientras en los restaurantes y periódicos de Tampico la noticia volaba de un lado a otro, se magnificaba el potencial petrolero de nuestro país y se valoraba la fama del geólogo Ezequiel Ordoñez. El Pozo fue controlado diez días de haber brotado, se le instaló el contrapozo y su árbol de válvulas, mientras se ratificó la producción de 260,858 barriles por día, volumen que marcó un record mundial hasta la fecha.

El flujo de la producción fue por un oleoducto de ocho pulgadas de diámetro de la boca del pozo a Mata Redonda, lugar donde se almacenaba antes de ser enviado a Estados Unidos. El pozo Cerro Azul Cuatro aún sigue en producción, aunque su volumen es mucho menor, esta sigue llegando por una tubería de cuatro pulgadas de diámetro a la batería Cerro Azul Sur, aceite que alzó a La Huasteca Petroleum Company, en la más rica del mundo. El pozo Cerro Azul N° 4 para el año de 2021 tiene acumulado poco menos de noventa millones de barriles.   

El árbol de válvulas donde se controla el flujo de su producción es un monumento para la Industria Petrolera Mundial, ha recibido innumerables visitas profesores, estudiantes de la carrera de Ingeniería petrolera y otras especialidades, ingenieros de muchos países del mundo, artistas escultores, pintores, poetas y turistas, nadie se quiere sustraer de visitarlo y tomarse una fotografía, de haber visitado el mejor de los pozos petroleros en la historia de esta industria, mientras el pozo Cerro Azul Cuatro, sigue acumulando producción, historia y recibiendo visitas.      

1.- El Pozo Cerro Azul N° 4 en el momento de la polución.

2.- Después del controlado el Pozo Cerro Azul N°4, la descarga a una presa de arcilla.

3.- Las Vías del trenecito Cerro Azul, Naranjos-San Gerónimo sobre un puente.

4.- El Campo Cerro Azul y sus antiguos rieles para el tren de vía angosta


Twitter – @laopinionpr
Facebook – @LaOpiniónPozaRica
Youtube – La Opinión Poza Rica
¿Reporte y denuncia?
Si cuentas con imágenes o video que exhiban maltrato, abuso de autoridad, corrupción o cualquier acción inhumana. ¡Por favor, háznoslo saber!
– WhatsApp: (782) 219-94-02 <<< ¡clíck aquí!
– Por e-mail: denuncias@laopinion.net <<< ¡clíck aquí!

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es Digital.png
La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es Coronavirus-Ok2.png

¡Comparte esta nota!
error: Content is protected !!

Notice: ob_end_flush(): failed to send buffer of zlib output compression (1) in /home2/laopinio/public_html/wp-includes/functions.php on line 5107

Notice: ob_end_flush(): failed to send buffer of zlib output compression (1) in /home2/laopinio/public_html/wp-includes/functions.php on line 5107