Poza Rica, una mirada atrás

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Campo Miguel Hidalgo

Cuando se integró al Distrito Petrolero de Poza Rica

Por José Luis Rodríguez Badillo

Desde los años treinta, la compañía El Águila había construido un pequeño muelle en la ribera norte del río Tecolutla para instalar una agencia de venta de sus productos refinados; aceite y grasa lubricante, keroseno, petróleo diáfano y otros más, para satisfacer las necesidades de Gutiérrez Zamora, Veracruz, en donde se le conocía como “Estación de Combustibles”, refinados que llegaban vía marítima desde la Barra de Tuxpan, en donde la compañía tenía una pequeña refinería y una área de almacenamientos, la que actualmente existe.  

En el año de 1952 fue descubierta la continuación del yacimiento Faja de Oro, al sur del río Tuxpan, expandiendo la cadena de depósitos petroleros, la cual llegó hasta el río Tecolutla, donde se explotaron campos con nombres de héroes y patriotas mexicanos como Vicente Guerrero, Pino Suárez, Miguel Hidalgo y Riachuelos, ubicados en el área perimetral de Tecolutla y Gutiérrez Zamora con la construcción de oleoductos, tanques y baterías de separación, que consolidaron la industria petrolera nacional en los años cincuenta.

Los pozos se localizaron en ambas riberas del río Tecolutla que desemboca en el Golfo de México y fueron bautizados con los nombres de Riachuelos, Vicente Guerrero y Miguel Hidalgo. Para este proyecto el Ing. Jaime J. Merino, superintendente del Distrito de Poza Rica en esa época, designó al Ing. José León García González, que cariñosamente fue conocido en el ámbito petrolero como “Pepe León”, el cual se encontraba terminando el oleoducto de la Estación de Bombas del Campo Miguel Hidalgo, en una instalación denominada Punto de Intersección, cerca de Pital Mozutla, la cual se enlazaba mediante un juego de válvulas a Poza Rica.

El Ing. Pepe León llegó a la zona para construir la batería de separación, a un costado de la carretera que comunica al norte del estado de Veracruz con el puerto y la capital Xalapa, pasando por Gutiérrez Zamora, cuando el transporte motorizado cruzaba el río Tecolutla en un chalán, ya que en esa época no se había construido el puente. El diseño de las instalaciones del campo Miguel Hidalgo estuvo a cargo del Departamento de Ingeniería Civil y Arquitectura de Petróleos Mexicanos, que después se convirtió en Construcción y Mantenimiento. La fachada la delinearon los arquitectos Ángel Hurtado y Jorge Domínguez en 1951, dándole un estilo muy moderno y poco usual para la época.

La obra electromecánica incluyó una estación de bombas que utilizó dos equipos tipo Triplex; un sistema de succión de los tanques de almacenamiento y otro de la descarga del sistema de bombeo, caracterizado por manejar altas presiones de salida y alto gasto de aceite, particularidad que permitían los tres pistones con que contaba el equipo. Para esto, previamente, los trabajadores que estuvieron acampados en el sitio construyeron una base de concreto bien nivelada sobre una cimentación de hormigón muy resistente, y otra para fijar la tubería de succión y de descarga del equipo; así como para el resto de los sistemas, todo esto bajo la supervisión del Ing. Pepe León García.

Entraron en acción los maestros albañiles, carpinteros, tuberos, soldadores y paileros quienes tuvieron a su cargo la batería de separación de los pozos Miguel Hidalgo No. 1, 2, 3 y 5 que ya estaban en plena perforación en el perímetro del campo, mientras los topógrafos trazaban las plataformas para las localizaciones y caminos de acceso, las cuadrillas de construcción levantaban sobre pilotes de tubería los puentes para cruzar el estero Riachuelos y los demás escurrideros.

Para muchos vecinos de aquel lugar fue muy atractivo percatarse del florecimiento de su región con grandes expectativas de progreso al ver los movimientos de la industria petrolera con equipos, maquinaria y personal especializado. En esta época de gran dinamismo llegó el Ing. Geólogo Amado Govela Salvador, integrándose al equipo de profesionistas de los campamentos de perforación, quien venía recién egresado de la UNAM, donde se había formado bajo el sistema de becarios de Petróleos Mexicanos. 

Lo más representativo del Campo Miguel Hidalgo fue la Estación de Bombas, la Batería de Separación que se componía de dos tanques para almacenamiento de aceite, cada uno de 20,000 barriles, seis tanques de medición de 1,500 barriles de capacidad y un manifold para la llegada de las tuberías de descarga de los pozos, dos quemadores, uno para el gas excedente y otro para el que se evapora de los tanques. Se instalaron diez separadores horizontales para segregar el gas y agua salada del aceite, gas que se quemaba en aquel tiempo, siendo una de las principales funciones de la instalación.       

El crecimiento de la explotación petrolera se extendió más allá de la ribera sur del río Tecolutla; entre manglares y arroyos se perforaron los pozos Riachuelos y Tecolutla; se hicieron caminos y se erigieron puentes; se tendió un oleoducto y las líneas de escurrimiento de pozos a la Batería Miguel Hidalgo, cuya tarea incluyó el reto de cruzar tuberías sobre el lecho del río, acción que se realizó con arrojo, sagacidad y conocimientos por un equipo de trabajo guiado por un gran liderazgo.

En la ribera norte del río Tecolutla se erigió sobre pilotes un pequeño muelle para embarcaciones de bajo calado, como remolcadores que provenían del muelle de Cobos. En este Muelle atracaban chalanes cisterna que transportaban aceite a la Barra Norte de en el río Tuxpan, cuando el oleoducto no podía ser utilizado. En esta precaria instalación portuaria también se recibieron los materiales necesarios para la explotación petrolera como los separadores y tuberías para las líneas de descarga de los pozos, los cuales venían estibados sobre los chalanes de carga.

Es de resaltar el liderazgo del Ing. José León García González, “Pepe León”  quien tuvo la colosal responsabilidad de coordinar las actividades de los diferentes frentes de cada especialidad: realizó el trazo topográfico de los caminos, la batimetría del río Tecolutla, los puntos para el cruce de líneas de descarga, la cimentación en los aproches para los puentes tubulares, supervisó las pruebas a los elementos de la Batería de Separación, llevó el inventario de materiales y se ocupó fielmente del control de la continuidad de la obra. ¡Simplemente Admirable!.  

Campo Miguel Hidalgo construido entre los años de 1954 y 55

Las instalaciones del campo petrolero tuvieron un sello indeleble cuya puerta principal, hasta la fecha, es considerada como una de las más vistosas dentro de la jurisdicción del Distrito Poza Rica: la nave es una losa de concreto de dos aguas invertidas y un pretil muy llamativo; está apoyada sobre columnas de concreto con perfil cuadrado, que transmiten la carga total a la cimentación de hormigón, debajo de la cubierta están las puertas de metal y la caseta de control de acceso. 

Detrás de este proyecto de expansión petrolera del Distrito Poza Rica estuvieron dos profesionistas de gran jerarquía del primer círculo administrativo de Petróleos Mexicano: el Ing. Antonio J. Bermúdez, quien se desempeñaba en su segundo periodo como Director General de la empresa, durante el periodo de Don  Adolfo Ruiz Cortines quien era Presidente de la República, y su colega Jaime J. Merino, Superintendente General del Distrito petrolero de Poza Rica, que de similar condición, estaría en su segundo periodo en el cargo, ambos con el objetivo de incrementar la explotación y producción de hidrocarburos que llevaron a forjar el nombre de Poza Rica como “La Capital Petrolera de México”.

Para la localización de los pozos petroleros se utilizaba el sistema de coordenadas que había sido elaborado por La Compañía “El Águila”, mediante el cual se ligó los  campos del Remolino, San Andrés, Hallazgo y el pozo Solteros Nº 1, método que se heredó de esta compañía .   

El Acceso principal al campo Miguel Hidalgo en proceso de construcción

En 1954 el Ing. Pepe León se le asignó otra obra, siendo esta, la encomienda de terminar la construcción de la carretera de la Halliburton al Campo Santa Águeda, dentro de los Municipios de Poza Rica y Papantla, derivándose un ramal al Campo Petrolero de Ezequiel Ordoñez, que se empozaba a perforar y desde el cual se envió la producción por un oleoducto que también recogía el fluido de los campos Miguel Hidalgo y Vicente Guerrero, para depositarlo en el famoso dispositivo llamado “CAB”: La Central de Almacenamiento y Bombeo de Poza Rica.

La batería del Campo Miguel Hidalgo en operación en 1959

La construcción del oleoducto que manejaba la producción de los campos Miguel Hidalgo, Vicente Guerrero, Riachuelos y otros pozos, se operaba saliendo de la estación de bombeo de Miguel Hidalgo y llegaba a el lugar de estrategia operativa  de interconexión muy cerca de Pital, municipio de cazones, denominado “Punto I”, en donde se unían varias ductos, siendo un dispositivo de varias conexiones y de singular manera, con muchas válvulas para manejar el flujo a Poza Rica, en el centro de acopio llamado Central de Almacenamiento y Bombeo, que cuenta con muchos talques de diferentes capacidades, entre ellos dos de 200,000 barriles, y uno de ellos se quemó y desmanteló. Semanas más tarde la instalación petrolera fue inaugurada por el presidente de la República Adolfo Ruiz Cortines, el gobernador del estado Marco A. Muñoz Turnbull, los ingenieros Antonio J. Bermúdez y Jaime J. Merino, así como otras personalidades de la política, entre las que se contaban diputados y presidentes municipales, a quienes se agasajó con una comida en el Hotel Tecolutla.

Las instalaciones del Campo Petrolero Hidalgo han dejado de operar desde hace algunos años y hoy están abandonadas, donde solo queda en pie su hermosa fachada y el orgullo de haber sido parte de la grandeza asociada a Poza Rica “La Capital Petrolera de México”.

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