Pobreza y rezago en el Totonacapan, desconectados de la educación

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Sierra del Totonacapan, Ver.– La crisis sanitaria que se vive por el virus del SARS-CoV-2 en el país continúa causando estragos a toda la sociedad, por lo que el ciclo escolar recién comenzado se tuvo que realizar desde el hogar y la Secretaría de Educación Pública (SEP) dispuso de 4 canales de televisión abierta con los cuales intentan llegar a todos los rincones del país, sin embargo, estas medidas no funcionan en esta zona totonaca, donde la marginación y la pobreza impide que los alumnos se dediquen a estudiar y es aquí donde surgen nuevos retos para los maestros, quienes tienen que buscar estrategias para sacar adelante el plan educativo.

“Aprende en casa” contra la marginación

La educación a distancia surge para que maestros y alumnos no se expongan a contraer el virus y con ayuda de los dispositivos de telecomunicaciones como teléfonos celulares, computadoras, tabletas o televisores, los docentes mantendrán comunicación con los padres de familia y los alumnos vía internet; sin embargo, para los municipios que conforman la Sierra del Totonacapan, sobre todo en Filomeno Mata y Mecatlán, esto es una utopía, ya que la mayor parte de los alumnos carece de las herramientas para estudiar en línea, por lo que quedan excluidos de esa estrategia educativa.

De acuerdo al profesor Nicolás Pérez González, jefe del sector 11T, que abarcan los 8 municipios del Totonacapan, más del 60% de los estudiantes de educación básica indígena no cuentan con el servicio de conexión a internet, televisión abierta o radio, por lo tanto no pueden tomar sus clases en este modelo.

El sector 11T de educación indígena brinda servicio educativo de albergue, educación inicial, preescolar y primaria en los municipios de Coyutla, Espinal, Coahuitlán, Filomeno Mata, Mecatlán, Coxquihui, Zozocolco y Chumatlán, con un total de 12,431 alumnos, “Menos del 40% de la población estudiantil cuentan con acceso a conexión a internet, acceso a la televisión abierta o radio, por lo que no tienen forma de continuar sus estudios”, lamentó Pérez González.

Por su parte el supervisor de la zona 676 de educación indígena, que precisamente abarca los dos municipios más marginados, Filomeno Mata y Mecatlán, Austreberto Álvarez López, señaló que los docentes se están enfrentando al reto que es lograr un aprendizaje de parte de los niños a través de la educación con el modelo “Aprende en Casa” ya que los estudiantes de esta zona son excluidos e ignorados por autoridades estatales y federales ya que impusieron un sistema que excluye a un gran porcentaje del alumnado.

Pobreza y analfabetismo, los grandes retos

En los lugares donde el internet y la televisión no llega los maestros con vocación hacen su mejor esfuerzo ya que elaboran sus propios materiales o cuadernillos de trabajo que ellos mismos costean, sustentados en los planes y programas de la SEP, para que los estudiantes puedan hacer las actividades desde casa con ayuda de sus padres, y al menos de esta forma seguir con su educación.

En aquellos lugares que tienen el privilegio de contar con señal de televisión, la situación es un poco más fácil, pero hay comunidades a las que no llega la señal de televisión y es ahí donde el profesor con su ingenio, su voluntad y sobre todo su vocación por enseñar, hace lo mejor para que su alumno aprenda.

Pese a ello, maestros se enfrentan a otro gran reto: el analfabetismo, ya que un 61% de los padres de familia son analfabetas y algunos, aunque tenga completa la primaria, se les dificulta entender los trabajos educativos de sus hijos, solo el 2 o 5% de los padres son quienes apoyan al cien por ciento a sus hijos.

“El reto más grande es buscar y adecuar las estrategias de acuerdo al nivel, grado y las necesidades de cada alumno, porque en esta región gran parte de los adultos son analfabetas, por lo que a los padres se les dificulta”, comentó María Asunción Tirso Galindo, maestra de primaria, quien tiene que acudir cada semana a ver que sus alumnos de la escuela Jesús González Ortega, ubicada en la comunidad de La Cruz Mecatlán, para revisar que los niños realicen sus trabajos y ayudar a aquellos que en sus hogares sus papás no lo pueden hacer.

Trabajar o estudiar

La pobreza es otro de los grandes enemigos de la educación en estos municipios, ya que los altos índices de pobreza que viven las familias totonacas orilla a que muchos de los estudiantes sean obligados a dejar los cuadernos y los lápices para apoyar en la economía de sus hogares y son enviados a trabajar desde temprana edad, lo que impide se sigan desarrollando.

“Debido a la situación económica de cada hogar, son muchos los niños que se ven obligados a participar en los trabajos como el corte de pimienta, café; algunos lo realizan solo en sus tiempos libres, pero otros terminan abandonando las actividades de las escuelas, algunos por decisión propia, pero la gran mayoría, por imposición”, comentó con aflicción la maestra María Asunción.

Por su parte la señora Candelaria Jiménez López, vecina de la comunidad de La Cruz, mencionó que ella tiene 4 hijos en edad escolar, y aunque ayuda en lo que puede a las tareas de sus pequeños pues ella fue a la escuela, pero además tiene que realizar los trabajos del hogar, por lo que es muy poco el tiempo que puede dar a cada uno de sus hijos para darle seguimiento a sus tareas; además, señala que necesita que su hijo mayor ayude a los gastos de la casa, pues sobreviven con menos de $600 a la semana, por lo que es enviado a trabajar algunos días.

De la misma manera la señora Agustina Esteban Rodríguez, madre de tres menores, comentó que como su esposo trabaja toda la semana y ella solo cursó hasta tercero de primaria, esperan a que sea domingo para que el padre de las niñas las ayude con sus trabajos pues él sí concluyó la primaria.
“Repasan lo que pueden y como pueden, pues en su casa no cuentan con alguna herramienta tecnológica que les permita comunicarse con los maestros o estudiar, menos tienen servicio de internet, pero la mayoría hace lo mejor que puede”, dijo la maestra Tirso Galindo.

En este contexto la educadora expuso que hace falta más apoyo del gobierno para garantizar la educación de los niños indígenas y evitar que en esta contingencia queden rezagados, sobre todo los que viven en situación de extrema pobreza, como las comunidades de estos municipios, Filomeno Mata y Mecatlán, ya que la educación es la única herramienta que estos niños tienen para buscar un futuro mejor.

Por Enrique González Morales


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