Pobladores de Insurgentes mantienen retenes aun Persiste el miedo

PAPANTLA, VER.- El temor y la psicosis colectiva en comunidades del llano persisten a pesar de la presencia de elementos de la Policía del Estado, los pobladores mantienen instalados los retenes y aunque han permitido el paso de vehículos hacia las comunidades, temen por su seguridad y continúan a la espera de la llegada de elementos de la Secretaría de Marina Armada de México.

Si bien es cierto, la Secretaría de Seguridad Pública ha cumplido el compromiso de mantener la presencia de cuatro patrullas con elementos armados, para quienes ahí habitan resulta insuficiente y dijeron habrán de permanecer en las cuatro entradas y salidas de las localidades Insurgentes Socialistas, hasta que se cumpla su demanda.

Reconocen que desde hace algunos días elementos de la SEMAR realizan recorridos por la zona, pero estos no permanecen instalados como lo demandan, ya que tienen su base provisional en la cabecera municipal. “Agradecemos que vengan, pero no nos ayudan de mucho estando en Papantla, si algo pasa, para cuando ellos lleguen los delincuentes ya nos mataron”, reclama uno de los ejidatarios.

::: Escuelas vacías :::

A pesar de que las instituciones educativas han sido abiertas, la población se rehúsa a dejar que los menores salgan de casa, ante el temor de que en cualquier momento puedan ser privados de la libertad, pues no se sienten confiados con los elementos al mando de Jaime Ignacio Téllez Marie.

“Ya hay clases, pero los niños no van, si acaso en casa salón se encuentran dos o tres niños, la mayoría sigue en sus casas, no pueden ni siquiera salir a jugar, todo el tiempo están encerrados, no es justo para ellos, pero no hay confianza, ni la habrá hasta que no llegue la Marina, no entendemos qué tiene que pasar para que nos ayuden”, dice una mujer al borde del llanto por impotencia.

A la psicosis se ha sumado el hecho de que constantemente y principalmente durante las noches, se registran apagones en el suministro de energía eléctrica, lo que ha provocado que, al caer la noche, los pobladores se hayan auto impuesto un “toque de queda”.

Por Juan Olmedo

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