Pese a riesgos la gente prefiere las tandas; forma de ahorro sigue vigente

Aunque existen desde hace muchos años, las “tandas de ahorro” se mantienen más vigentes que nunca, pues se han convertido para muchos xalapeños en una buena opción para sufragar gastos sin la necesidad de pagar cuotas extras o tasas de interés.

Leticia Fernández García refirió que fue hace 15 años cuando organizó su primera tanda, pues se encontraba con deudas y necesitaba liquidarlas de manera rápida y sencilla.

Señaló que luego de haber cubierto sus deudas le pareció buena idea continuar organizando más para llevar una especie de ahorro de manera permanente.

En todos esos años, mencionó, usualmente han sido 10 las personas que han participado y que a través de un sorteo es como se selecciona quiénes son los primeros en recibir el total de la tanda cada quincena.

“Lo máximo que llegué a juntar en la tanda fue de 40 a 50 mil pesos, de modo que en cada quincena los participantes debían aportar aproximadamente 4 mil pesos quincenales”, expuso.

Indicó que en los últimos años, dada la crisis económica, la tanda ha bajado a 10 mil pesos, pues así la aportación es de mil pesos quincenales; sin embargo, dijo, sigue siendo un sacrificio para muchos.

“Es algo que cuesta, porque si ganas tres mil pesos a la quincena y tienes que ahorrar mil para la tanda uno se debe administrar bien para poder llevarla, porque todo el tiempo hay que hacer gastos”, expuso.

Fernández García subrayó que como muchas personas no pueden aportar por lo menos mil pesos a la quincena la opción es que un número sea repartido en dos para que cada quien aporte 500 pesos.

Reconoció que llevar tandas no es una tarea fácil, pues se requiere de mucha responsabilidad y administración, ya que ella es quien se encarga de resguardar los ahorros de los demás.

Indicó que a lo largo de estos 15 años ha notado que la mayoría de quienes participan en las tandas han sido mujeres, sobre todo madres de familia que tienen bajo su responsabilidad gastos escolares y cotidianos.

Abundó que en ocasiones las participantes de la tanda no han cumplido con su cuota quincenal, por lo que se ha tenido que ver en la necesidad de cubrir ese pago.

“Uno se arriesga en esto porque no sabes si todos van a pagar. Hay que ver que las personas tengan un trabajo y sean serias para que cumplan, aunque sí pasó que alguien tuviera un enfermo y no pudiera pagar, entonces tuve que poner yo, pero no hubo mayor problema porque luego me pagaron”, relató.

HAY QUE TENER UN FIN

Monserrat Granados Cabrera comentó que hace año y medio organizó su primera y única tanda. Señaló que en ese entonces requería dinero de manera pronta porque la casa a la que recién se había mudado le urgían reparaciones.

“Necesitaba dinero inmediato para poder habitar la casa, junté un poco de dinero, pero me hacía falta más, entonces hice una tanda en la que yo tuve el primer número. Había que hacer el cambio de instalación eléctrica en toda la casa y eso salía como en cinco mil pesos, entonces de esa cantidad fue la tanda”, expuso.

Confiesa que como anteriormente ya había tenido la experiencia de pedir préstamos a bancos, allegados le recomendaron que la mejor idea era organizar una tanda, pues de esa forma no pagaría ningún interés.

“Hace años pedí un préstamo, pero se me hizo eterno, me descontaban por nómina, fueron igual como cinco mil pesos, pero terminé pagando casi el doble en un plazo de dos años, fue algo muy extremo”, refirió.

Para la tanda, precisó, buscó personas de confianza que fueran cercanas a ella para que no le quedaran mal en los pagos; no obstante, reconoce que para cargar con dinero ajeno y cobrar se necesita de un gran compromiso.

DiarioDeXalapa

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