Peña Nieto nunca fue Presidente, y por los muertos es el peor en la Historia del país: Jorge Ramos

Antes de la entrevista con el periodista Jorge Ramos, Rose Salum, de la editorial Literal, comenta que los periodistas de Fox News son terribles que, clavados en sus sillones, le preguntan a Ramos: “¿Si tú defiendes tanto a los migrantes, por qué no te los llevas a tu casa?”. Le comentamos sobre esos comentarios cuando empieza la entrevista y se ríe: “Ya ni siquiera sé cuál es, todo el tiempo me hacen notas así”.

“Hay veces en que me siento como un extraño en el país donde he pasado más de la mitad de mi vida. No es por falta de oportunidades, ni una queja. Es, más bien, una especie de desilusión. Jamás me imaginé que después de 35 años en Estados Unidos iba a seguir siendo un stranger para muchos. Pero eso soy”, dice Ramos en su libro Stranger, que tiene como subtítulo El desafío de un inmigrante latino en la era de Trump.

Él, firme y valiente, frente a Donald Trump, el actual Presidente de los Estados Unidos y por quien votaron 63 millones de habitantes, está parado en una conferencia de prensa, creemos que es la Casa Blanca, donde ahora tiene prohibido entrar. “La Casa Blanca pretende determinar lo que vamos a preguntar y no entiende que el verdadero periodismo es contrapoder”, dice en entrevista con SinEmbargo.

En su evaluación sobre el sexenio del Presidente Enrique Peña Nieto, el presentador del noticiero estelar de la cadena Univision y varias veces galardonado con el premio Emmy, es contundente.

“Fue el Presidente que nunca fue Presidente. Desapareció. Los últimos meses, si alguien no estuviera siguiendo de cerca la Historia de México, dirían que el Presidente ya era Andrés Manuel López Obrador y no Peña Nieto. Fue un Presidente que no se atrevió a ser Presidente. Fue un Presidente que nunca actuó como Presidente. Fue un Presidente que nunca defendió a los mexicanos”, afirma.

También habla en esta conversación sobre la esperanza de cambios que ha levantado el triunfo de Andrés Manuel López Obrador, quien en tres días se convertirá en el primer Presidente de izquierda en la Historia de México. Sin embargo, su visión no es tan optimismta.

“Para mí son sólo seis meses que Andrés Manuel López Obrador tiene para demostrar qué va a hacer con los muertos. El resto no es tan importante: ni el Tren Maya, ni el aeropuerto o si podemos vivir mejor con él, lo importante es que no me maten, ese es el tema”, asegura.

Enrique Peña Nieto “fue un Presidente que no se atrevió a ser Presidente. Fue un Presidente que nunca actuó como Presidente. Fue un Presidente que nunca defendió a los mexicanos,” afirma el periodista mexicano Jorge Ramos, en entrevista con SinEmbargo.

–¿Qué pasa con los migrantes? Una entrevista terrible con Fox News

–Siempre tengo entrevistas terribles con ellos.

–¿Por qué no se lleva a los migrantes a su casa?, algo así le dijo.

–Sí. Me encantaría poder llevar a los migrantes a mi casa, pero esto no es una decisión individual, este es un problema tan grande que sólo lo pueden resolver los gobiernos y los países. Nos encontramos que por primera vez tenemos campos de refugiados al sur de la frontera entre Estados Unidos y México. Por primera vez, cerca de 10 mil refugiados centroamericanos, y los llamo refugiados y no migrantes, porque nos encontramos con gente perseguida por la violencia en sus países, particularmente por las pandillas. Gente que vive en extrema pobreza, que tiene familiares en los Estados Unidos y que se quiere ir. Esta es una crisis en Tijuana, una crisis humanitaria, una crisis internacional y Tijuana se ha convertido en un embudo, porque han llegado miles de migrantes centroamericanos y el Gobierno de Trump, a propósito y con muy mala intención, prácticamente ha cerrado la frontera, al no procesar más de 100 solicitudes por día de asilo político. Podríamos tardar años con ese promedio. Trump es el muro.

–Trump es el muro, pero también están en Estados Unidos sus simpatizantes.

–Unos 63 millones que votaron a Donald Trump. Lo que yo propongo es tratar con una política humanista a millones de inmigrantes. Tratarlos como lo que son: perseguidos, gente que está huyendo de la violencia y de la extrema pobreza. Hay que tratarlos de una forma humanitaria. Y la única manera es abrir el proceso, para que cientos de migrantes puedan ser procesados por asilo político en los Estados Unidos y los que tengan casos legítimos que sean aceptados. Esa es la única manera. México me parece y todas las poblaciones a lo largo del trayecto, se han portado con generosidad y solidaridad. Me preocupan las expresiones racistas de algunos en Tijuana, en Baja California. Pero en general México ha sido un país muy solidario con estos centroamericanos y no podemos convertirnos en otro Trump. Los mexicanos no pueden insultar a los centroamericanos como Trump insultó a los mexicanos. No podemos convertirnos en otro Trump.

–Son pocos en realidad los de Tijuana, están los medios…

–Y las redes sociales. Pero hay que denunciarlo en cualquier momento. No podemos aceptar que haya racismo y xenofobia contra los centroamericanos de parte de los mexicanos. No lo puede decir un país como México que es un país exportador de migrantes.

–Usted habló de Stranger en su libro, ¿cómo se siente usted ahora?

–A ver. Tengo dos pasaportes, uno azul, estadounidense, y uno verde, mexicano. Nunca seré suficientemente estadounidense para los estadounidenses. Tan pronto abro la boca y digo mi nombre en inglés ellos saben que soy un extranjero. En México nunca seré suficientemente mexicano para muchos mexicanos, porque me acusan de haberme ido y de haber traicionado el país. Entonces, mi identidad en el mejor de los casos es de dos países y en el peor de los casos, de ninguno. Sandra Cisneros, la escritora, decía que en realidad soy un anfibio porque me toca vivir en dos mundos, en dos idiomas, en dos culturas, traducir de un lado a otro y después de todo eres un migrante y eres periodista. Eso es lo único con lo que te quedas. Esto genera mucha soledad a veces, esto genera enorme nostalgia, regreso a México desesperado buscando tacos al pastor y Gansitos congelados y Chocomilk. Inmediatamente salgo del aeropuerto a buscar a mi madre y a la casa donde crecí y a mis hermanos. Eso es lo que ocurre cuando te vas.

–¿Dónde creció usted?

–Crecí en la Ciudad de México, en el norte de la ciudad. He vivido en decenas de casas, pero siempre reconozco como mi hogar en los Bosques de Echegaray [en Naucalpan], en el Estado de México, en esa calle donde crecí durante muchísimos años. Esa sigue siendo mi única casa y cuando sueño, sigo soñando en esa casa donde crecí en México. ¿Ya viste Roma, la película de Alfonso Cuarón? Alfonso Cuarón me ha regalado imágenes de mi infancia y yo que tanto he escrito sobre mi infancia, ahora me doy cuenta de que Alfonso Cuarón me regaló, es como si hubiera sacado de mi memoria todas esas imágenes. Precioso.

–El Estado de México es complicado, sobre todo por el tema de feminicidio y la desigualdad. ¿Cómo ve usted México, sobre todo ahora con esta nueva esperanza?

–Bueno. Los mexicanos votaron por un cambio. Estaban hartos de 89 años de PRI y de PAN. Estaban hartos de los 200 mil muertos de los dos últimos sexenios. El cambio para los mexicanos se llama Andrés Manuel López Obrador. Me temo que la luna de miel será muy corta, porque la principal responsabilidad de un Presidente será evitar que maten a los mexicanos y yo no estoy muy seguro de que la militarización del país sea el camino. Pero desde lejos, lo que veo es que México votó por un cambio y el cambio llegó. Eso, para alguien que creció como yo en un país sin democracia, en un país donde no había libertad de expresión, eso es un gran avance.

–Si no es la militarización, ¿qué?

–Creo que hay muchas alternativas, en principio despenalizar la droga; es absurdo que los mexicanos se maten entre sí, cuando en los Estados Unidos hay 30 estados que han legalizado la marihuana. Mientras haya 25 millones de estadounidenses que usan droga, es inevitable que la droga pase por México y por qué los mexicanos se deben matar para que esas drogas lleguen al mercado estadounidense. La militarización nunca he llevado a una disminución del crimen ni ha evitado las violaciones a los derechos humanos. Eso me preocupa muchísimo.

–También es cierto que entran 20 mil armas estadounidenses por día a México, ¿cómo frenar ese negocio, del que ni siquiera Donald Trump habla?

–Muchos mexicanos se están matando con armas estadounidenses y que la droga que pasa por México está siendo consumida por 25 millones de estadounidenses. Reconozco que es un problema complejísimo, pero también reconozco que esa es la principal exigencia de los mexicanos hacia López Obrador: “que no nos maten más”. Y López Obrador será juzgado en muy breve tiempo con resultados, López Obrador tiene que demostrar que él puede detener la violencia en México, porque para eso lo eligieron. Entiendo el problema de las armas y el problema de las drogas, pero López Obrador va a ser juzgado en los primeros seis meses por los resultados.

–Después de esta entrevista yo me voy un poco decepcionada. ¿Seis meses?

–¿Cuánto esperarías tú: un año? Para mí AMLO tiene seis meses para demostrar si puede hacer algo con los muertos. Creo que la luna de miel será muy corta y todas las otras cosas son negociables, el Tren Maya, el aeropuerto, que la economía se sostenga, que puede haber una negociación con Estados Unidos para que haya más inversión en el sur y en Centroamérica, que gane un poco más el mexicano, todo es negociable, lo que no es negociable es que me maten.

–Y que no haya desaparecidos.

–Tienes toda la razón, que no nos maten, que no desaparezcan tantos, que no secuestren a tantos…porque tarde o temprano nos va a pasar a nosotros.

–¿Cómo es su vida como periodista en los Estados Unidos?

–Mi vida es muy normal, que eso es la maravilla de los Estados Unidos, a pesar de estar atacando tantas veces al Presidente no tengo guardaespaldas, voy al supermercado, vivo una vida normal. Los verdaderos héroes del periodismo son estos mexicanos que se las juegan todos los días en provincias publicando cosas que no le conviene al poder, dando información que la gente con poder no quiere. Nos han matado a 80 periodistas en 10 años. Eso no es posible. Esos son para mí los verdaderos héroes.

¿Dice todas estas cosas en los Estados Unidos?

–Digo todo. Yo publico en inglés y en español en los Estados Unidos y critico al Presidente todos los días casi, a través de twitter, hay consecuencias, te atacan en las redes sociales, la gente del gobierno de Trump no habla conmigo, no entro en la Casa Blanca…

–En la Casa Blanca siguen las cosas complicadas, echaron a un hombre de la CNN hace dos semanas.

–La Casa Blanca quisiera controlar lo que preguntamos los periodistas y eso no va a ocurrir nunca. El periodismo es contrapoder, nunca vamos a estar con el poder y no hay preguntas estúpidas y nadie tiene el derecho de decirnos qué preguntar o cuándo repreguntar. Hay un verdadero enfrentamiento en estos momentos, entre la Casa Blanca y los periodistas. Pero no es nuevo, en 2015 cuando Donald Trump me saca de la Casa Blanca, no sólo estaba usando expresiones racistas sino que estaba atacando a la prensa. Muchos entonces no nos hicieron caso. Que éramos latinos, que somos muy sensibles, muy delicados, pero teníamos toda la razón. Donald Trump ha clasificado a la prensa como el enemigo del pueblo y esa es una situación muy peligrosa.

–Usted viene como periodista a México, ¿entrevistará a Andrés Manuel López Obrador?

–No he podido hablar, tuve una entrevista con él en 2017, he estado solicitando entrevistas con él pero no me la han dado todavía.

–¿Qué diría del sexenio que pasó?

–Clasifiqué a Enrique Peña Nieto como el peor Presidente en la Historia de México, basado en el número de muertos. Ningún Presidente ha tenido tantos muertos. Por supuesto, Gustavo Díaz Ordaz ha sido terrible con la masacre de Tlatelolco, desde luego los fraudes electorales de Zedillo [Ernesto Zedillo Ponce de León], de Salinas [Carlos Salinas de Gortari] y de De la Madrid [Miguel de la Madrid Hurtado], son terribles, pero por el número de muertos más malo, más servil, más incapaz, que Enrique Peña Nieto. Nunca habíamos tenido tantos muertos mexicanos.

–¿Se encontró alguna vez con él?

–No. Lo pude entrevistar dos veces antes de que fuera Presidente, pero ya en el Gobierno me negó todas las entrevistas.

–Era como distante, Juan Villoro dice que era el “telepresidente” y que sus discursos lo decía con teleprompter.

–Yo iría un poquito más allá con mi calificación. Fue el Presidente que nunca fue Presidente. Desapareció. Los últimos meses, si alguien no estuviera siguiendo de cerca la Historia de México, dirían que el Presidente ya era Andrés Manuel López Obrador y no Peña Nieto. Fue un Presidente que no se atrevió a ser Presidente. Fue un Presidente que nunca actuó como Presidente. Fue un Presidente que nunca defendió a los mexicanos.

–Escribo en las mañanas y sigo la técnica de Gabriel García Márquez, que no sé si lo dijo o no pero yo me lo creo, en el sentido de nunca dejar de escribir hasta no saber cómo voy a comenzar la mañana siguiente. Eso me ha ayudado a ahorrar muchos meses y muchos años de mi vida.

–¿Qué va a pasar con los Estados Unidos, un país con muchos problemas?

–Es un país que está enfrentando una ola demográfica. Todos vamos a ser minoría. El futuro del país depende de que aprendamos a dejar de lado el racismo y a tratarnos con más tolerancia. Los blancos van a ser minoría en el 2044 y ya desde ahora estamos viendo sus patadas y sus enojos. Están llenos de ansiedad. El futuro de los Estados Unidos y de su lugar como súper potencia mundial depende de que pueda resolver su crisis interna.

–¿Y qué pasará con México?

–Yo soy muy optimista con México. Yo veo a los mexicanos jóvenes, con verdaderas propuestas, muy críticos al poder y esto es lo más maravilloso de México: es todo un país que vive al margen de sus políticos y que se ha dedicado a trabajar para salir adelante. Y eso me parece maravilloso. A nivel personal México es un país donde todos te abrazan, donde nunca estás solo, donde hay una solidaridad extraordinaria. Quizás eso lo vea por la nostalgia de haberme ido, pero soy muy optimista con México.

SINEMBARGO

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