El patrimonio biocultural se expresa en las diversas concepciones del mundo: Aída Castilleja

El quehacer del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), día a día muestra que la atención al patrimonio cultural es una tarea que debe ser asumida a la luz de procesos que ponen en evidencia la multiplicidad de condiciones y actores que convergen en él y que en muchos casos, más que a su fortalecimiento, apuntan a su vulnerabilidad, dijo la antropóloga Aída Castilleja, secretaria técnica de la institución, durante su participación en el IV Congreso Internacional sobre Experiencias en la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial (CIESPCI), llevado a cabo en Hermosillo, Sonora.

Destacó que el programa de la IV edición del CIESPCI es muestra clara de la manera en que se ha ampliado y diversificado la investigación y las experiencias de protección, investigación y gestión del patrimonio cultural inmaterial.

“Evidencia de que la constitución del patrimonio cultural inmaterial, en cualquiera de sus vertientes, tiene detrás de sí procesos de mediación, en los que gestores, investigadores y los propios portadores somos corresponsables en la definición de este gran campo de trabajo y de estudio. Procesos de los cuales forman parte investigadores e instituciones”.

La secretaría técnica del INAH abordó el tema del patrimonio biocultural, con algunas reflexiones en términos del concepto y del quehacer de este campo, así como los retos de preservación que conlleva. Aída Castilleja, forma parte desde 2010 de una red temática del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), denominada Patrimonio Biocultural de México, de carácter multidisciplinario y en la que participan biólogos, geógrafos y algunos antropólogos.

En una breve introducción al tema, la antropóloga recordó que la diversidad biocultural se expresa en múltiples aspectos de los espacios en los que ha tenido lugar la vida social de los pueblos. No es solamente la generación de nuevas especies, como el maíz, que es resultado de la domesticación, sino que también se expresa en las concepciones del mundo, en la manera de explicar los cambios del clima y la regeneración de la naturaleza, en la manera de ocupar y transformar espacios, en la incorporación de lugares significativos.

Así como —continuó— en la producción de diversidad a través de prácticas selectivas de cacería y recolección, en explicaciones sobre cambios en la abundancia o escasez de flora o fauna como consecuencia de un agravio a la naturaleza.

En la primera parte de su ponencia habló de diversidad biocultural, para después tocar el punto de cómo ésta se constituye o no en patrimonio biocultural.

Las complejas interrelaciones entre la diversidad cultural y biológica, componen el factor central en la constitución de la diversidad biocultural, explicó la antropóloga, tras señalar que la diversidad biocultural se refiere al complejo biológico-cultural (biología, genética, lingüística, cognitiva) originado históricamente y que es producto de miles de años de interacción entre culturas y su medio ambiente.

Por lo anterior, esa diversidad es entendida como memoria, producto del proceso de coevolución sociedad-naturaleza; memoria que se expresa en la conciencia histórica y la habilidad que tienen los grupos humanos para reconocer y aprovechar los elementos y procesos del mundo natural en todos los ámbitos de la vida social.

Aída Castilleja dijo que México ha sido reconocido como un país megadiverso, tanto por sus condiciones naturales como culturales, y comparte esta característica con un grupo de no más de diez naciones de Asia, África y América del Sur, en cuyos territorios confluye la presencia de un importante número de lenguas indígenas, una amplia diversidad biológica que incluye alta proporción de especies endémicas y que es explicable por conocimientos y prácticas de semidomesticación.

INAH

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