Olivia Gorra, con pianista de lujo

La soprano mexicana Olivia Gorra cantará las piezas del álbum Songs from Liquid Days, del compositor estadunidense Philip Glass, en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes. Este concierto, que se llevará a cabo poco después del homenaje por sus 30 años de carrera, está programado para el 12 de mayo próximo y contará con la participación del Cuarteto Latinoamericano, el pianista y concertador James Demster y el propio Philip Glass.

En entrevista con Excélsior, la soprano habló sobre las obras de Glass y abundó sobre el homenaje que recibirá en el mismo escenario, el viaje y la presentación que tendrá con la orquesta de la Ópera de Krasnoyarsk, de Rusia, para el 28 de marzo.

“Debo decir que mi hijo me enseñó a escuchar esta música (de Glass) que me gusta mucho. Me gusta esa suavidad y la combinación perfecta entre la voz, los instrumentos y el sintetizador, donde no existe la predominancia del solista, sino que todo es un ensamble. De verdad, me parece muy interesante, además yo nunca me he peleado con el sintetizador”, expresó la soprano nacida en Coatzacoalcos.

Aunado a esto, dijo: “Siento que es muy bonito para México el hecho de que Philip Glass vuelva a nuestro país y que todos estemos pendientes y con los brazos abiertos para recibirlo, porque es un gran artista. Así que estoy muy orgullosa de formar parte de este evento tan importante”.

El álbum Songs from Liquid Days contiene piezas como Changing OpinionLightningFreezingLiquid Days (I)Open the KingdomLiquid Days (II) y Forgetting.

¿Cómo será la dinámica en el escenario en el concierto con Glass?, se le consultó a la cantante. “Durante el concierto, James Demster tocará el piano, al igual que Philip Glass, aunque todavía no sabemos en qué momento, porque apenas se están haciendo las partituras, y en distintos tiempos estará como acompañamiento el gran Cuarteto Latinoamericano”.

¿Hubo alguna especificación técnica que le solicitara Glass? “Un detalle hermoso fue que me mandó a decir que si yo quería cantar las piezas en otra tonalidad, podía hacerlo; eso me pareció especial, aunque me gustaría cantarlas como fueron concebidas originalmente”.

Cabe recordar que el compositor presentó su libro de memorias Palabras sin música, en diciembre pasado en la Ciudad de México. El volumen fue publicado por Malpaso Ediciones y en él narra excepcionalmente algunas de las estampas más interesantes de su vida.

Por ejemplo, recuerda que su madre, Ida Glass, le aseguró que si se iba a Nueva York a estudiar música, “acabarás como tu tío Henry, malgastando tu vida yendo de ciudad en ciudad y viviendo en hoteles”. Al final lo hizo, pero antes recuerda cómo a los seis años empezó a tocar el violín, a los ocho la flauta y el piano, y a los 15 a componer.

Tiempo después terminaría la universidad y él estaba impaciente ·por empezar su “auténtica vida”, una vida que siempre había sabido que estaría relacionada con la música. “Desde pequeño me había sentido atraído por la música, conectado a ella, sabía que ese era mi camino”.

También reconoce que él no fue el primer músico de la familia Glass, “pero la opinión generalizada en mi familia era que, en cierto modo, los músicos vivían en los límites de la respetabilidad y que la vida de músico no era algo a lo que una persona instruida debiera aspirar. Por aquel entonces no se ganaba mucho dinero tocando y dedicar tu vida a cantar en un bar no se consideraba un proyecto serio”.
EXCELSIOR

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