Más de 100 cuerpos fueron disueltos en ácido en Las Gaviotas, de Poza Rica

¡Comparte esta nota!

Poza Rica, Ver.- Más de 100 cuerpos de personas fueron asesinadas, cortadas y disueltas en ácido o quemados en el predio atrás de las casas del Infonavit Las Gaviotas, en Poza Rica, revelaron 3 testimonios a integrantes de colectivos de búsqueda, reveló el Universal.

En el testimonio de un llamado “cocinero” se narra como recibió paga por sumergir los cadáveres en ácido y mezclarlos con tierra; incluso la hermana de un exintegrante de Los Zetas de esta ciudad afirma que acompañó a su hermano por la noche y presenció homicidios y la forma en la que se deshacían de las víctimas… su hermano terminó asesinado.

Vecinos de ese sector también revelan que escuchaban los gritos de las personas al ser ejecutadas.

Un madre integrante de un colectivo de Poza Rica asegura haber comprado información para tratar de dar con el paradero de su hijo, quien desapareció a manos de la Policía Intermunicipal, el 25 de mayo de 2011, a quien le revelaron que su hijo fue “cocinado”.

“Ya no busque a su hijo, nunca lo va a encontrar…” le dijo el hombre a cambio de dinero, “Pensé que me había mentido, que eso no existía, pero ahora… creo que sí es verdad” agrega.

Un brigadista revela que cerca de pozos petroleros fueron hallados tambores, ya que en esta zona ha sido muy común el huachicoleo, por eso, consideran que en los puntos de extracción era donde llevaban a sus víctimas, pues al final, eran quienes controlaban la zona.

En el trabajo de El Universal se revela que la información que recopilaron los brigadistas fue de hechos de hace más de 8 años “A muchos los cocinaban, no van a encontrar partes completas, sólo unas pequeñas de hueso», dijo una informante.

Durante la última brigada no encontraron fosas ni restos óseos, pero en un árbol de ese predio, se notaban los impactos de balas claramente, incluso las municiones siguen adentro de la planta, pero el tronco sanó.

Entre los hallazgos hubo una imagen de la Virgen y una correa de reloj enterrada a más de 50 centímetros, cerca de un árbol.

Testimonios hablan de que en este y otros terrenos han dicho como vieron cuando torturaban, cortaban y quemaban a seres humanos, pero ahora hay huertas, ya se removió la tierra y ya plantaron naranjales.

Aunque se han hecho mapas de fosas comunes y clandestinas, las cocinas no han sido enumeradas, y esa es otro problema, porque también son personas desaparecidas, comentó a dicho medio, Miguel Trujillo, quien busca a sus cuatro hermanos, dos de ellos, desaparecidos, en Poza Rica, en septiembre de 2010.

El Informe sobre fosas clandestinas y registro nacional de personas desaparecidas o no localizadas, del pasado 6 de enero, revela que de 2006 a 2019, Veracruz ocupa el segundo lugar con 432, después de Tamaulipas.

Por otro lado, en La Gallera, un predio ubicado en Tihuatlán, Veracruz, cocinaban personas, según a datos aportados por fuentes de los miembros de la brigada nacional. Han ingresado 5 veces al sitio y cada vez que lo hacen encuentran restos humanos.

Mario Vergara, miembro del colectivo de búsqueda afirma que ya están acostumbrados a ‘Encontramos 50 cuerpos’; sin embargo, piden que se reconozca la existencia de las cocinas, ya que es doloroso informar a las familias que a varios no los hallaran, pero que no pararán. «Hay testimonios de que todavía siguen cocinando personas, pero la gente tiene miedo a hablar. Yo siempre he dicho que no vale la pena desenterrar muertos y enterrar vivos», apunta.

También en Tihuatlán, en el ejido La Antigua, la gente afirma que fueron testigos de cómo por seis meses fueron parte de un campo de entrenamiento que estaba en la parte baja de una loma. «Las personas descendían y subían sin utilizar las manos, con los puros codos. Al que no podía hacerlo, lo tableaban” afirmaron.

Los pobladores relatan que a pesar de la lluvia, realizaban el adiestramiento, y en el cerro escuchaban los gritos y los golpes. «Tenían alrededor de 60 personas; la mayoría era de 18 años para arriba sin rebasar los 30», cuenta un campesino.

En esta localidad se ha hallado ropa de distintas tallas, tenis y botas enterradas, así como cinchos.

El Universal retoma el cuestionamiento ¿a quién entrenaban?», de Guadalupe Correa, autora del libro Los Zetas Inc. Ya que muchas de las muertes y las desapariciones no sólo tienen que ver con Los Zetas, y que esa célula es toda una estructura, no tiene campos de adiestramiento, en base a sus estudios.

La investigación de Correa muestra que este grupo, que fue parte del Cártel del Golfo en Tamaulipas, pionero en el cobro de piso, extorsión, secuestro y huachicoleo.

Correa explica que Los Zetas trajeron un nuevo modelo delincuencial, al operar como una empresa transnacional, en la que existían 2 clases: los criminales; y los que usan uniforme Z, entrenados y que forman parte de las fuerzas del Estado.

La investigadora expresa que pareciera que los únicos que disolvían cuerpos y mataban eran los de esta grupo, pero también se podría hablar de la guerra entre las fuerzas del orden y ellos, así como del involucramiento de las autoridades con otros cárteles.

Esta fue una práctica con presencia nacional por parte de grupos y células criminales, ya que las llamadas cocinas, no sólo están en Veracruz, sino también en Tamaulipas, Jalisco, Sinaloa y Michoacán.

¡Comparte esta nota!
error: Content is protected !!