Maki Onishi crea arquitectura lúdica para grandes urbes

Una arquitectura funcional y lúdica en la que los pequeños espacios sorprenden por su estratégica distribución permitiendo comodidad suficiente y creando una nueva solución al problema de sobrepoblación de las grandes urbes, es la propuesta de la arquitecta japonesa Maki Onishi.

La creativa impartió la conferencia Estructuras narrativas durante el Congreso Internacional de Diseño 2018 que se realizó recientemente en la ciudad de Xalapa, donde describió el proceso de su trabajo basado en “una arquitectura vista como un entretejido de historias que nacen desde lo conocido y nos transportan por una experiencia fantástica hasta llevarnos a un mundo diferente”.

Onishi se olvida de la ostenticidad y no persigue tendencias ni alguna corriente en específico; erige edificaciones sencillas, las cuales su altura no rebasa los tres pisos. Allí aparecen habitaciones continuas conectadas a través de pasillos y corredores estrechos donde destaca el aprovechamiento de las esquinas que se convierten en estancias funcionales como estudios o áreas de descanso, en las que existe un importante aprovechamiento de la luz natural.

“En mi diseño, es muy importante la integración del exterior al interior. En el caso del edificio Hut and tower house que construí en la ciudad de Tokio, se aprecia una ubicación complicada porque está rodeado de casas habitación que impiden el paso de la luz del sol. Entonces la verticalidad de este edificio permite que en sus esquinas y rincones de los primeros pisos, la entrada de luz sea mejor por medio de grandes ventanales y terrazas pequeñas que generan la convivencia”, describe Onishi.

La aportación de sus ideas en beneficio de la sociedad le ha hecho obtener el reconocimiento internacional y lograr alianzas importantes como la del reconocido arquitecto japonés Toyo Ito, con quien creó un serie de casas provisionales para alojar a niños damnificados del tsunami del 2011 en las costas de Japón.

“Se crearon 600 hogares provisionales en conjunto con Toyo Ito pensando en hacer a los niños felices. Se trata de un sitio donde se incluyeron espacios al aire libre para que los pequeños pudieran jugar y a su vez, tener actividades de recreación. Dentro de este proyecto creamos una casa móvil para que los niños pudieran visitar diferentes lugares. Cada casa tiene su propia personalidad para ser comprendida por los pequeños habitantes. Tenían sistemas de calefacción y lo necesario para disfrutar de un espacio que no fuera como un albergue”, explica Onishi. En su compromiso con la sociedad, destaca también el tema de la educación, por lo que participó en el proyecto del Centro Universitario de Tokio colaborando con un gran número de creativos no sólo arquitectos sino investigadores, artistas, diseñadores y desarrolladores de la construcción para generar un espacio integral y funcional.

MÉXICO Y BARRAGÁN
Durante su presentación, Maki fue cuestionada sobre la arquitectura mexicana y sus representantes, a lo que respondió: “Conozco a Luis Barragán, y me encanta su obra. Pienso que no podemos entender mucho sus fachadas pero al entrar nos sorprendemos por sus grandes pasillos que nos llevan a espacios hermosos. En Japón como Luis Barragán, también creamos espacios que nos transportan a otras dimensiones y así como él, en la arquitectura japonesa encontramos diferentes tipos de secuencias vivenciales”.

El Sol de México

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