Luchan por rescate de tradición jarocha

Los lauderos son los encargados de construir los instrumentos musicales ocupados para tocar los sones jarochos y actualmente la tradición persiste a pesar de las nuevas tecnologías, ya que las redes sociales son utilizadas para difundir su trabajo.

Julio César Díaz Domínguez, originario de Jáltipan de Morelos, Veracruz, es el encargado del Taller Experimental de Son Jarocho. Al igual que su padre construye jaranas y diversos instrumentos utilizados en la música tradicional veracruzana.

El nombre proviene de que han experimentado con diversas maderas, pues a diferencia de otros lauderos usan mayor diversidad de árboles, ya que aparte del cedro ocupan caoba, ficus, primavera y mulato, árboles que son muy comunes en la región, “usando aquí el conocimiento y técnicas de viejos lauderos que de manera oral y física nos han heredado para la conservación y el engrandecimiento de nuestras raíces Veracruzanas”.

Aunque las ventas no son muchas, continúan con esta tradición que requiere un loable trabajo, ya que para elaborar un instrumento se dedican varios meses. Aparte trabajan en el negocio familiar, pues “no se vive de ser laudero”, expresó Julio César.

Actualmente fabrica Chaquiste, Mosquito, Jarana Primera, Jarana Segunda, Jarana Tercera, Requinto o guitarra de son, Leona, Marimbol, Pandero, Quijada, cajón peruano y flamenco, así como el teconostle prehispánico, una especie de tubo-marimba con 2 notas diferentes, que era usado en ceremonias, donde las antiguas civilizaciones invitaban a pueblos lejanos y ese saber lo transmitían a otras culturas. Por ello es que se ocupa en diversas regiones.

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