Las piscinas naturales más bonitas de España

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El Charco Azul (El Hierro)

Una de las islas más desconocidas del Archipiélago Canario esconde también uno de los secretos naturales más sorprendentes y bellos de nuestro país: El Charco Azul, un enclave casi virgen que presenta uno de los mejores ejemplos de los caprichos casi escultóricos de la lava volcánica. Un baño aquí es un baño en aguas cristalinas, resguardado de la ferocidad del océano y protegido con el impresionante arco basáltico que lo corona.

Garganta de los infiernos (Cáceres)

Enclavada en el Valle del Jerte, en la vertiente sur de la Sierra de Gredos, la Garganta de los Infiernos nos sorprende con su belleza y su gran riqueza natural, con numerosos saltos de agua formados por innumerables arroyos y riachuelos, que desembocan en la zona de Los Pilones, con sus marmitas de gigante para darse un refrescante chapuzón de interior, y el Chorrero de la Virgen, una impresionantes cascada que te cortará la respiración

Lagunas de Ruidera (Cuenca)

En el límite entre Albacete y Ciudad Real, y en medio del extenso Campo de Montiel, surge un inesperado oasis de agua y vegetación que sorprende en medio de los paisajes de secano de Castilla: el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera. Las dieciséis lagunas que lo forman están conectadas a través de cascadas y torrentes, con zona no solo habilitadas para el baño, sino también para actividades al aire libre como el senderismo, el piragüismo o los deportes de vela. Además, es visita obligada el Castillo de Rochafrida y la Cueva de Montesinos, que vigilan la zona desde lo alto.

Gulpiyuri (Asturias)

Escondida entre la costa de Llanes y la de Ribadesella encontramos la Playa de Gulpiyuri, que con sus escasos 50 metros es considerada por muchos como la más pequeña del mundo. Declarada monumento natural, el agua del mar entra en ella a través de un túnel formado entre las rocas, creando un enclave mágico en el que, además, es podemos caminar sobre las rocas bajo las cuales pasa el agua haciendo lo que en Asturias se conocen como ‘Bufones’, el ruido que hace el agua del mar al pasar a presión por los túneles de la orilla.

Chorreras del Río Cabriel (Cuenca)

En la pequeña población conqunse de Enguídanos, a 80 kilómetros de Cuenca y unas dos horas de camino desde Madrid, encontramos Las Chorreras del Río Cabriel, un espectáculo de cascadas, gargantas, rápidos, tramos de aguas tranquilas y cristalinas, hoces y pequeñas pozas donde darnos un chapuzón de interior este verano en un enclave natural único.

Los Charcones (Lanzarote)

Los Charcones son, sin duda, uno de los secretos mejor guardados de Lanzarote. A pesar de su difícil acceso, merece la pena darse un baño en sus aguas turquesas. Como si de una paleta de pintor se tratara, en estas caprichosas piscinas formadas por la fuerza de los golpes del agua contra la costa volcánica, se mezclan pinceladas de diferentes azules que se crean por las diferentes profundidades y la luz que llega a cada una de ellas.

Cascada de Vilagocende (Lugo)

La fuente sagrada de los peregrinos, o lo que es lo mismo, A Fonsagrada, es desde hace mucho tiempo la puerta de entrada para los peregrinos que desde Asturias entran en Galicia a través del Camino Primitivo de Santiago. Allí se encuentra la Cascada de Vilagocende, un salto de agua que salva un desnivel de más de 50 metros y que crea una poza enclavada en un rincón mágico que bien merece una visita. Además de darte un baño, no te pierdas la vista desde el mirador encima de la cascada.

MujerHoy

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