Las calles les dan de comer

El tiempo que transcurre de la luz ámbar a la roja en un semáforo, para muchos puede llegar a ser eterno, sin embargo, esos 40 segundos son insuficientes para sacar el sustento diario para muchas personas, por lo que los sueños quedan en el olvido.

Trabajar en un crucero puede llegar a ser cansado, comenta la señora Elena Hernández, quien comenzó con la venta de perfumes y desodorantes, pero al no tener éxito, con el tiempo se vio en la necesidad de comenzar a limpiar cristales para sobrevivir.

Desde hace más de una década trabaja en los semáforos para sacar adelante a su familia, ya que cuando estaba embarazada enviudó, y desde entonces, comenzó a valerse por sí misma y a luchar por conseguir el alimento para sus 3 hijos, a quienes ha ayudado en todo lo posible para sacarlos adelante.

Muchas personas son groseras, incluso han llegado a aventarle el vehículo, por ello tiene que ser muy cuidadosa al caminar entre los autos, pues no todos son conscientes de que ellos únicamente trabajan para ganarse la vida.

La señora de los semáforos comenta que a los jóvenes que se dedican a esto, les va mucho mejor, pues tienen más fuerzas y pueden limpiar más de un vehículo en los escasos segundos que dura la luz roja, por lo que su ingreso es poco comparado con el de ellos.

En los días buenos, Elena puede llegar a ganar hasta 300 pesos, sin embargo, no todos los días se tiene esa suerte, ya que en promedio gana 120 pesos diarios, aunque hay algunos en los que le va muy mal, sin contar los días lluviosos donde difícilmente pueden trabajar.

El pasar todo el día en el sol, con los brazos estirados para enjuagar los cristales le ha traído repercusiones, pues cada vez le cuesta más trabajo hacer que los vidrios queden transparentes y el dolor en sus huesos y músculos es más frecuente.

Cansancio, ha sido una palabra que dejó para después, ya que en lo que dura el “alto”, no hay tiempo para la fatiga, pues entre más rápido se haga el trabajo, existe la posibilidad de recibir una moneda “o no recibir nada a cambio, ni siquiera las gracias”, dijo.

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