La comunidad internacional promete 6.900 millones de euros en ayudas para los refugiados sirios

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Más de 60 países y organizaciones participaron este martes por videoconferencia en una conferencia de donantes auspiciada por la UE y la ONU para Siria, la octava desde el inicio de la guerra hace nueve años. La recaudación final fue de 6.900 millones de euros, de los cuales 4.900 millones se comprometieron para este año y los otros 2.000 millones para más adelante. Además, instituciones financieras y donantes ofrecerán préstamos en condiciones ventajosas por otros 6.000 millones de euros.

Con más de 5,5 millones de refugiados en países cercanos como Líbano, Turquía, Jordania, Egipto e Irak, y más de seis millones de desplazados internos, la guerra siria se ha convertido en un pozo sin fondo capaz de engullir toneladas de dinero en ayuda. La UE estima que en los últimos años se han recabado unos 20.000 millones de euros para Siria. Una parte de esa cantidad ha ido a sufragar los ingentes gastos de la acogida por parte de Estados vecinos, pero el montante sigue siendo insuficiente, especialmente tras la pandemia y las nuevas sanciones de EE UU.

“Las necesidades humanitarias siguen siendo enormes en Siria y sus alrededores”, advirtió el alto representante de la UE para la Política Exterior, Josep Borrell. El jefe de la diplomacia europea insistió en que ninguna sanción comunitaria contra el régimen sirio tendrá impacto sobre la castigada población civil.

La UE anunció compromisos por 2.300 millones de euros, mientras que Estados Unidos contribuirá con 621 millones a la hucha común. Su destino principal serán los dos programas que la ONU tiene en marcha en la zona. El primero, de ayuda humanitaria en Siria, está dotado con 3.800 millones de dólares (3.400 millones de euros), y ha sido financiado en un 30%. Mientras que el segundo, de 6.040 millones (5.400 millones de euros), destinado a los países de acogida, lo está al 19%.

Si no se corrigen, esas carencias amenazan con perturbar la paz social, con los sistemas sanitario, educativo y de empleo al límite. “La tensión entre los refugiados sirios y las comunidades de acogida en Líbano aumentará debido a la crisis económica”, predijo en su intervención el primer ministro, libanés Hassan Diab, que lidera el país con mayor tasa de refugiados del planeta.

El objetivo de la videoconferencia era lanzar el mensaje de que la comunidad internacional no dará la espalda a los refugiados, ni siquiera en plena emergencia sanitaria, pero fue aprovechada por Turquía, hogar de 3,7 millones de refugiados sirios, para elevar el tono contra Grecia y la Unión Europea, a las que ya amenazó antes de la pandemia con dejar su frontera abierta si no crecía su implicación en la crisis humanitaria. “Hay un principio que jamás debemos olvidar. El respeto a los derechos de los que piden asilo. Lamento tener que decir que Grecia no está respetándolo al cerrar sus fronteras y mantener a estas personas en condiciones inhumanas en campos”, atacó el ministro de Exteriores Mevlüt Çavusoglu. “La UE no está prestando atención a estas violaciones y cada vez que puede acusar a Turquía. Llamamos a la UE a que defienda sus propios valores, que son universales, y a Grecia a que respete el derecho internacional”, añadió.

Tanto los países del vecindario sirio como la ONU y la UE señalan que no se recuperará la normalidad por completo hasta que los desplazados puedan regresar a su país con seguridad. Como recordó el alto comisionado para los Refugiados de la ONU, Filippo Grandi, ACNUR calculó este mes que en todo el mundo hay unos 80 millones de refugiados, en torno al 1% de la población global. En esa lista, sirios y venezolanos están a la cabeza. Según Grandi, unos 50.000 desplazados sirios regresaron a su país en 2018, y el doble en 2019. Sin embargo, el cierre de fronteras derivado de la pandemia ha cortado en seco esa tendencia, y la cifra ha bajado este año. “La vuelta debe ser voluntaria, pero cuando pidan volver debe apoyárseles”; instó Grandi.

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