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¿Qué es el Miedo? y ¿Cómo atreverme a afrontarlo?

Psic. Rodolfo Abel Butrón Gutiérrez

¿Cómo estas el día de hoy estimado lector? Hoy te presento este tema que muchas veces dadas las situaciones a nuestro alrededor y los acontecimientos que vamos viviendo marcan nuestra experiencia en el mundo, nos hacen más competentes, fuertes y adaptados, lo que nosotros vivamos sea el suceso que sea y que de alguna manera logremos aprender de ello, dependerá a futuro como viviremos ese suceso y como lo interpretaremos para poder afrontarlo.

El miedo es el gran marcador de la experiencia, dependiendo del nivel de miedo que sentimos cuando vivimos algo estresante para nosotros, vamos a interpretar nuestra realidad de una manera o de otra y vamos a aprender de ella en mayor o menor medida; cuando tenemos mucho miedo, nuestro cuerpo sufre cambios tanto a nivel físico, emocional y mental puede reaccionar de tres posibles formas: Congelación (nos podemos quedar paralizados), Lucha y Huida, y en este caso es probable que no podamos ver más allá del suceso que en ese momento se está suscitando. El miedo como tal es una respuesta fisiológica primaria preparada así desde el momento mismo que naces y que muy probablemente no nos deja salida, ya que instintivamente nos hace reaccionar (no decidir) ante lo que nuestro cerebro interpreta como un peligro y una muerte inminente; El problema hoy en día es que nuestro cerebro interpreta así la realidad demasiado a menudo: cuando no llegamos a fin de quincena, cuando discutimos con nuestro pareja, cuando tenemos una disputa a través de redes sociales nos bloqueamos y sólo estamos pensando en sobrevivir, con consecuencias desfavorables para nuestra salud: estrés crónico, ansiedad, inflamación crónica de bajo grado, sensación de “estar quemado”, etcétera. Una opción saludable y efectiva a esta cadena de reacciones es aprender de las circunstancias siendo consciente, darnos cuenta de cuáles son las causas que nos alteran día a día, haciendo que interpretemos la realidad de una manera que nos está dañando, las situaciones cotidianas que nos hacen activar estos mecanismos son múltiples, pero conviene expulsarlas de nuestro consciente para poder controlarlas y no que ellas nos controlen a nosotros, tres de ellas son:

1. Nuestro diálogo interno.

Lo que nos decimos a nosotros mismos hace que se desencadenen emociones distintas que activan los ejes de estrés. Podemos ser muy duros con nosotros mismos, mucho más que con los demás y tiene consecuencias para nuestra salud, lo ideal sería que empezaras a hablarte de una manera cordial y motivarte a ser mejor cada día, a conocer tus potencialidades, pero también tus límites y exigirte en grado progresivo, recuerda que no tenemos el control de todo.

2. Dónde ponemos nuestra atención.

La realidad no es una e inmutable, sino que la vamos creando momento a momento según prestamos atención a algo concreto y no a otra cosa. Darnos cuenta de esto y educar nuestra atención es un acto de responsabilidad con nosotros mismos, a veces pasamos el día a día pensando en hacer mil y un cosas a la vez que terminamos agotados física y mentalmente de todo lo que hicimos o de lo que dejamos hacer y esto es debido a que no fijamos nuestra atención a las cosas primordiales que debemos realizar.

3. Las relaciones que establecemos con los demás.

Hay personas que nos incitan a ser mejores, que nos motivan y nos hacen sacar lo mejor de nosotros mismos; Cultivar estas relaciones, aparte de hacernos más felices, nos van hacer tener una imagen más positiva de nosotros mismos, por otra parte, hay otras personas que de manera inconsciente, o no, son negativas. Cuando estamos a su lado nos sentimos agotados y tristes, bajan nuestro nivel de energía y nuestra autoestima, haciéndonos sentir un poco más miserables y estresados después de estar con ellos; Si sabemos esto, podemos elegir de forma consciente nuestras relaciones para ser más felices y ¡para estar más sanos!

Toma el control de tu vida. Muchos de los acontecimientos que te van sucediendo no los puedes controlar, pero sí puedes tomar el control sobre algunos procesos que están teniendo lugar en tu vida.

La Psicoterapia nos puede ayudar mucho a ser sensatos con estos procesos que se producen en nosotros, haciéndonos más conscientes de ellos.

Y cuando eres más consciente, serás más feliz y más sano.

“Cree en ti y en lo que haces, no temas a equivocarte la peor equivocación que puedes cometer es no intentarlo” R.A.B.G.

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