Imperio huachicolero se expande

El Triángulo Rojo es uno de los lugares favoritos para los grupos criminales que se dedican al robo de gasolina de Petróleos Mexicanos (Pemex). Se le conoce así a una zona compuesta por seis municipios de Puebla, donde pasa 40 por ciento del combustible que recibe la Ciudad de México y que se distribuye en el resto del país. Ésta área se ha convertido en una de las mayores minas de extracción para los huachicoleros, delincuentes que sustraen el combustible y, posteriormente, lo venden a un menor costo en el mercado informal.

A pesar de los esfuerzos del gobierno federal por frenar la ‘ordeña’, el imperio de los huachicoleros sigue expandiéndose. El número de las tomas clandestinas a ductos de Pemex llegó a 10,363 a finales del año pasado, cifra que representa un aumento considerable al compararla con 2016, de acuerdo con el último Reporte de Tomas Clandestinas, elaborado por la petrolera. En promedio, cada día de 2017 se perforaron 28 tomas.

21 milMillones de pesos son los ingresos que generan al año los huachicoleros

En 2015, se detectaron 6,117 tomas clandestinas, cifra que creció a 6,873 para 2016. Esto representó un incremento de 756 tomas, o un 12.3 por ciento.

Los ‘chupaductos’ dejaron un quebranto de 30 mil millones de pesos a Pemex por el robo de combustible de manera ilícita en 2016, de acuerdo con cálculos realizados el año pasado por altos funcionarios de la empresa. Aproximadamente 26 mil barriles de combustible fueron sustraídos diariamente de la infraestructura petrolera.

Ramsés Pech, analista de la industria energética, destaca la importancia de crear una empresa del estado que “pueda monitorear los ductos de combustibles y crudo fuera de las instalaciones de Pemex, debido a que la petrolera no tiene infraestructura y la ley no permite que su personal de seguridad pueda detener” a los responsables de la ‘ordeña’.

“La ley de Seguridad Interior permite a Pemex solicitar ayuda para cuidar los ductos. Pero es imposible poner a una persona en cada kilómetro de los ductos”

– Ramses Pech

Analista

El robo de combustible ha puesto a José Antonio González Anaya, actual director general de Pemex, en un dilema económico, pero también frente a una crisis de seguridad que se agudiza conforme los huachicoleros encuentran otras formas de extraerlo.

Cifras oficiales estiman que estos grupos generan más de 21 mil millones de pesos al año.

Entre 2011 y 2016, casi se quintuplicó el número de tomas ilegales en los ductos de la petrolera, de acuerdo con la segunda etapa de auditorías a la Cuenta Pública entregadas a la Cámara de Diputados por parte de la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

El informe reveló que la pérdida diaria por robo en 2016 ascendió a 54 millones de pesos que, visto de manera anual, representaron 19 mil millones de pesos. Asimismo, el organismo precisó que los costos por reparación de ductos se dispararon casi 10 veces a 1,770 millones de pesos.

La Auditoría concluyó en el reporte que “Pemex no cumplió con la meta de reducir de manera significativa el número de tomas clandestinas en el ámbito nacional, ni muestra de avances positivos en su estrategia integral de seguridad concerniente a la prevención de actos ilícitos en materia de robo de hidrocarburos”.

Entre 2009 y 2016 los huachicoleros perforaron los ductos casi cada 1.4 kilómetros a lo largo de la red de ductos de unos 14,000 km de Pemex, revela un análisis de la Comisión Nacional de Energía, obtenido por Reuters a través de una solicitud de información.

LA NUEVA JOYA

En 2017, Guanajuato se convirtió en el estado donde se registró el mayor robo de combustible, desbancando a Puebla, quien hasta hace dos años se mantenía a la cabeza de la lista negra. El reporte de Pemex muestra que en el estado del bajío se ubicaron 1,852 tomas clandestinas. El mes con mayor incidencia delictiva en territorio guanajuatense fue abril, con un registro de 202 tomas clandestinas, en tanto que el menor fue julio, con 106. En Guanajuato atraviesan tres de los poliductos más importantes para Pemex: Salamanca-León, Salamanca-Aguascalientes-Zacatecas y Tula-Salamanca.

10,363Tomas clandestinas en ductos de Pemex

En Puebla se detectaron 1,443 tomas clandestinas. El mes que registró una mayor ‘ordeña’ fue marzo, con 173, mientras que en abril hubo una menor incidencia delictiva, con 59. En 2016, la entidad registró 1,533 tomas. El Triángulo Rojo está conformado por los municipios de Tepeaca, Palmar del Bravo, Acajete, Quecholac y Acatzingo.

Debajo de Puebla, se ubicó Tamaulipas con 1,100 tomas clandestinas registradas el año pasado. Le sigue en el cuarto lugar, Hidalgo al sumar 1,064, y Acapulco en el quinto con 1,012 tomas.

La reforma energética impulsada en 2014 por el presidente Enrique Peña Nieto puso fin a 70 años del monopolio de Pemex en el sector, con lo que se eliminó de manera gradual los subsidios que mantenían bajo el precio de la gasolina. En ese año, los combustibles se dispararon aproximadamente 25 por ciento, frente al declive del precio del petróleo que tocó mínimos históricos y que, hasta la fecha, no se ha logrado recuperar en su totalidad.

La liberación de los precios buscó atraer empresas extranjeras, pero no fueron los únicos interesados. Al elevarse el costo de las gasolinas, los huachicoleros encontraron la oportunidad perfecta para robar el combustible y venderlo a los consumidores en el mercado informal por un precio mucho menor. Este negocio ilícito Imperio huachicolero encontró una mina de oro negro, a costa de la violencia en el país.

En Guanajuato se abrieron 1,096 casos por homicidio el año pasado, esto es 14 por ciento más que la cifra reportada en 2016, y 71 por ciento más que en 2013.

Antes del aumento de la violencia, el estado era considerado como un centro de manufactura y logística fértil para los negocios. Hoy, sus inversiones comienzan a desaparecer poco a poco y miles de negocios han cerrado.

Una revisión de Reuters a la prensa local encontró al menos siete presuntos asesinatos de trabajadores de Pemex cerca de Salamanca desde 2012.

LA CRISIS DE LAS REFINERÍAS

Los huachicoleros no solo han dañado a la Empresa Productiva del Estado, también han puesto en jaque a los trabajadores de las refinerías, que viven con el temor de sufrir agresiones, intimidaciones, secuestros, o incluso, pagar con la muerte si se niegan a colaborar con estos grupos criminales.

“Después de décadas de mantenimiento deficiente, las refinerías no sólo pierden combustible, también están perdiendo dinero”, comenta Reuters en una investigación. Los apagones no programados generan grandes pérdidas operativas, los problemas de mantenimiento han provocado accidentes fatales, incluidos incendios y explosiones.

En conjunto, las refinerías han acumulado pérdidas operativas anuales de 5,000 millones de dólares en los últimos años. Mientras tanto, la producción de refinados ha caído a poco más de 700,000 barriles por día en 2017, cerca de la mitad de los niveles de producción de las refinerías en su pico de 1994, revela el informe de la agencia de noticias con sede en Reino Unido.

El presupuesto de 2017 destinó 18,920 millones de pesos para mejoras a la refinación, menos de la mitad de los 39,770 millones de pesos invertidos en 2014.

18,920Millones de pesos fue el presupuesto del año pasado para mejoras a la refinación

El año pasado las refinerías operaron a 60 por ciento de su capacidad, como consecuencia de los bajos precios del petróleo y cada vez es más complicado cautivar a inversionistas extranjeros, a pesar de los esfuerzos del gobierno.

 

 

 

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