“España debe cerrar heridas del franquismo”

Alemania (AFP).- Las jóvenes generaciones en España están prestas a tomar el relevo de las víctimas de los crímenes cometidos durante el franquismo para restañar una herida que no se puede seguir ignorando, sostuvieron en Berlín los codirectores de un documental producido por Pedro Almodóvar, “El silencio de los otros”.

Rodado durante seis años, “El silencio de los otros” acompaña la ardua batalla de los demandantes de la llamada “querella argentina” por, entre otros ejemplos, hallar el cadáver de un padre asesinado y enterrado junto a otros 100.000 cuerpos en fosas comunes, un bebé robado como miles de otros al nacer en el hospital, o porque se enjuicie al propio torturador.

En su gran mayoría ancianos que depositaron todas sus esperanzas en la investigación llevada por la jueza María Servini en Argentina desde 2010 en aras de la justicia universal, los querellantes protagonizan una agónica carrera contra el paso del tiempo.

En virtud de la ley del olvido de 1977, España decidió pasar página a la dictadura franquista (1939-1975), prohibiendo el enjuiciamiento de los crímenes durante ese periodo.

Las generaciones posteriores crecieron pasando por alto este capítulo negro de la historia de su país, mientras las víctimas, para quienes era imposible olvidar, iban uniéndose poco a poco para exigir justicia.

Pero esa lucha solitaria está llegando a su fin, según Almudena Carracedo y Robert Bahar, directores del documental presentado el sábado en la sección Panorama de la Berlinale.

“Hay un intento de entender esa época. Es toda la sociedad española la que sigue sufriendo en cierta manera las consecuencias” del franquismo, afirma Carracedo, para quien no se trata de “revancha, sino de cerrar heridas”.

Nacida en 1972 en España, esta cineasta está “convencida” de que tarde o temprano su país mirará de frente ese periodo, siguiendo los pasos de otros países sujetos a dictaduras en América Latina y el resto del mundo, que juzgaron sus crímenes y se sometieron a un esfuerzo profundo de memoria histórica.

“Visto desde fuera, como estadounidense, me chocó el hecho de que no se hubiera lidiado con el tema de las fosas comunes, ni con los responsables de los crímenes” franquistas, indica por su parte Bahar.

El objetivo del documental es que el público “se meta en la piel de los personajes. Que se diga: ‘podría haber sido yo o mi abuela'”, y contribuir así a “abrir un diálogo”, al margen de la campaña política y judicial, explica Carracedo.

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