El Decamerón: ¿La revolución sexual y femenina de la Alta Edad Media?

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Fue cuando la peste negra asolaba con sus últimos brotes a Europa, casi al final de la Edad Media, cuando Florencia, la ciudad efervescente en la cual las artes despertaban, figuró entre sus víctimas. En este inter, Giovanni Bocaccio escribió una de las obras más liberadoras en la historia para la mujer y la sexualidad.

Y también durante este mismo periodo situó las anécdotas de su emblemática obra terminada en 1353: El Decamerón. Considerada, además, en el terreno literario y filosófico como el primer libro plenamente renacentista y el inicio de la novela corta o relato.

La mujer de Decamerón: ingeniosa, desborda vida y disfruta su sexualidad

Mujeres de mente abierta, con un encendido deseo erótico y sin pudor de conseguir abrirle paso. Mujeres que se burlan de las reglas de sus tiempos y sortean la realidad para conseguir los amores y lo deseado. Son 7 chicas y solo 3 hombres los que se reúnen en una casa de campo para olvidar la pesadilla de la peste. Y es una de esas mujeres, Pampínea, quien incita a los demás a hacer una dinámica de relatos, misma que no solo sirve de divertimento, también, se convierte en una lúdica protesta que despotrica de la doble moral de la época. Y no hablamos solo de la iglesia, también de la sociedad en general que negaba, hipócritamente, el rol activo de la mujer en la sensualidad y el deseo.

“Yo juzgaría óptimamente que, tal como estamos, y así como muchos han hecho antes que nosotras y hacen, saliésemos de esta tierra, y huyendo como de la muerte los deshonestos ejemplos ajenos, honestamente fuésemos a estar en nuestras villas campestres (en que todas abundamos) y allí aquella fiesta, aquella alegría y aquel placer que pudiésemos sin traspasar en ningún punto el límite de lo razonable, lo tomásemos”, dice Pampínea casi al inicio de la obra.

Y la intención de Bocaccio por honrar a la mujer y su complejidad es quizá más consciente de lo que suele reconocerse; esto puede inferirse en el que dedicó una obra a esta empresa: ‘Acerca de las mujeres ilustres, una colección de biografías de mujeres históricas y mitológicas escrita entre 1361-62’.

El contexto histórico

Como sabemos, lo erótico y la sexualidad estuvieron castigados, así como las ciencias y las artes en general, tras la caída del imperio romano y durante toda la Edad Media. A través de este periodo de poco más de mil años, la mujer fue especialmente negada en casi todos los sentidos posibles, y una de sus reivindicaciones le vino gracias a la irreverencia de Bocaccio, el intelectual, que hijo de un poderoso mercader, se negó a seguir los negocios de su padre o a estudiar leyes.

Si bien en la obra se entrevén prejuicios puramente machistas, es cierto también que la mujer es su gran protagonista, y que, en muchos casos, burla al hombre y le convierte en el objeto de su deseo, así como en su objetivo amoroso.

Bocaccio da cuenta del erotismo que sobrevive a las reglas impuestas del Quattrocento. Y, desde luego, esto tuvo un costo: en 1559, la Inquisición de la Iglesia Católico incluyó esta obra en el Índice de los Libros Prohibidos.

“Un monje, caído en pecado digno de castigo gravísimo, se libra de la pena reprendiendo discretamente a su abad de aquella misma culpa”, cuenta el preludio de uno de los relatos.

El amor y el deseo, a un solo paso

Es muy interesante, asimismo, cómo Bocaccio refiere al amor y al deseo en el mismo nivel. El amor despierta por el deseo, la admiración, y no opta por separarlos nunca. Y Boccacio reconoce como dueña de su sensualidad a la mujer, pero, sobre todo, de su sensibilidad intelectual para hacer de su amante su cómplice, aunque también un medio con el cual burla el sistema patriarcal que le han impuesto.

Crédito: culturainquieta.com

Por Ana Paula de la Torre

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