Domingo Grande: Tradición y cultura

Álamo, Ver.- Aunque su origen se pierde en los tiempos prehispánicos y de la Colonia, la celebración del Domingo Grande ha servido desde hace 11 años para arraigar en esta ciudad y en el municipio, la tradición de realizar las últimas compras para disfrutar de la festividad de Todos Santos o Día de Muertos.

“Para nosotros es una fiesta muy grande, donde les compramos las manzanas, las flores, las velas, las veladoras, los cacaos, todo para nuestros muertitos que esperamos. Todo el mundo lo hace, todo el municipio de Álamo…es una tradición que ya nuestros padres la vienen arrastrando desde hace muchos años”, dice Rogelio Francisco Dolores, habitante de la localidad Las Flores-Cinco Poblados.

“A nosotros, desde niños, siempre nuestros padres y nuestros abuelos nos decían que nos pusiéramos contentos porque ya iba a ser Domingo Grande, y nos explicaban que era cuando bajan todas las gentes a realizar sus compras a los lugares que en ese tiempo se llamaban las plazas, y que ahora son los tianguis”, señala a su vez Onésimo Esteban de la Cruz, del ejido Horcones.

Mientras que María Hernández Solano, de la comunidad de Ignacio Zaragoza, apunta: “Domingo Grande es cuando la gente sale de las comunidades a las plazas grandes, que es Tepetzintla, Álamo; venimos a surtirnos de cosas para la fiesta de Todos Santos: las veladoras, la flor de mano de león, cempasúchil, cacao para hacer el chocolate, surtirnos para hacer los tamales, el pan”.

FIESTA DE LAS HUASTECAS

El Domingo Grande es una festividad de las Huastecas que se vive el domingo previo a Todos Santos, Día de Muertos, o Xantolo como le llaman en las zonas altas.

Se vive “en los mercados y tianguis de los pueblos huastecos en los que se comercializan artículos artesanales como coronas y figuras de barro, además de material para la confección de arcos y altares”, escribió el periodista Mario Herrera Rocha, oriundo del municipio de Naranjos, Veracruz.

“Flor de cempasúchil, mano de león y otras variedades; velas, veladoras, candelabros y copaleros; frutas de temporada como naranja, mandarina y plátano; conservas de calabaza, papaya, camote y yuca se expenden en los puestos. Sin faltar todo lo necesario para la elaboración de los tamales de calabaza, pipián y camarón, también se venden chiles de varios tipos, carne y hojas de plátano, papatla y maíz, entre otros productos”, dijo en uno de sus trabajos periodísticos alusivos a esta temporada.

O como consignó el gastrónomo Martín Trejo Mendoza, en su investigación “La celebración del Día de Muertos en la Huasteca”: “Cientos de personas radicadas en la cabecera municipal (Huejutla, Hidalgo) y localidades aledañas de varios municipios, se dieron cita y formaron parte del Domingo Grande, arremolinándose entre las vendimias para hacer sus compras, como sucede en la mayoría de las poblaciones de la Huasteca de los estados de Tamaulipas, San Luis Potosí, Hidalgo, Puebla, Querétaro y Veracruz”.

“Durante el Domingo Grande se realizan las últimas compras. El mercado luce en su mayor esplendor con montones de naranjas, mandarinas, chiles secos y frescos, cacahuates, calaveritas de azúcar, jarrones, canastas y caballitos de barro que se venden en los puestos”, sintetizó.

REPUNTE DE VENTAS

Y mientras para los católicos es una festividad llena de fe, en la que esperan convivir con sus muertos, y para los preservadores de las culturas y costumbres es una tradición que no se debe perder, para los comerciantes de temporada es una de las mejores oportunidades para repuntar en sus ventas.

“Nos preparamos alistando nuestra feriecita para comprar todo lo que se necesita, las velas, las veladoras y algunos que compramos ropa para nuestros ahijados. Como ahorita que la naranja está muy barata, pues a veces consumimos unos ochocientos pesos para salir de la fiesta, para comprar lo que necesitan nuestros muertitos”, expresa Rogelio Francisco, ejemplo vivo del consumidor que necesitan los vendedores de los tianguis.

“Antes el frijol para los tamales lo cosechabas, ahora lo tienes que comprar y es el día que aprovechan las personas que lo siembran para venderlo hasta en cincuenta pesos. Hay mucho abuso de los comerciantes, sobre todo porque es el día que se compra chocolate y todo para elaborar pan y tamales, y es cuando le suben de precio porque aprovechan que toda la gente compra para hacer este festejo tradicional”, advierte por su lado Onésimo Esteban.

“Es mucho el dinero que se gasta. Los niños que hay en casa son los que se emocionan por el altar, que hay que comprar los dulces…Vamos a la plaza de Tepetzintla porque está más cerca. Pero Álamo está más surtido en cuestión de esas fechas, porque es más grande”, anota María Hernández, habitante de Ignacio Zaragoza.

Gracias a estos potenciales compradores, en esta ciudad de Álamo cada año se instala hasta un tianguis especial de Todos Santos, donde más de 200 comerciantes se apoderan de varias céntricas calles del primer cuadro. En esta ocasión tendrán presencia del 26 de octubre al 2 de noviembre.

TRADICIÓN Y CULTURA

Bajo el peso de esta costumbre ancestral de festejar el Domingo Grande, en 2006, durante la primera administración municipal de Jorge Vera Hernández se inició el proyecto cultural de impulsar esta celebración con misas huastecas y huapangos.

La finalidad fue atraer mayores visitantes al tianguis dominical de temporada, para ofertarles no solo los productos y artículos que se utilizan en la festividad de Todos Santos, sino también cultura y entretenimiento para engrandecer la presencia de Álamo en las Huastecas.

Desde entonces, la población local y quienes gustan de visitar este rincón norveracruzano esperan cada año la llegada del Domingo Grande, el programa del llamado Festival del Huapango.
Tanto ha sido así, que el 25 de octubre de 2012, por acuerdo de sesión extraordinaria de cabildo, se instituyó la festividad previa a Todos Santos denominada Domingo Grande como “Fiesta tradicional del municipio de Álamo Temapache, Veracruz”.

El propósito, explicó el entonces alcalde Vera Hernández, es “difundir nuestras tradiciones y costumbres culturales.”

Actualmente, y en aras de continuar la preservación de esta tradición, además de los eventos musicales y artísticos que se presentan en Casa de Cultura, el Domingo Grande también se celebra con zapateados a ritmo de huapangos en diversos stands instalados en varios puntos del tianguis dominical.

Esta visión es compartida por la voz del pueblo: “Antes del festival que se hace en Álamo se celebraba normal, ahora hay presidentes que entran con más alegría, con más ánimo y nosotros nos divertimos con ellos”, comenta Rogelio Francisco Dolores.

“Que la gente que tiene esta tradición, que no la pierda, porque es un legado dejado por nuestros antepasados y no se debe de perder”, agrega Onésimo Esteban de la Cruz.

Y señala María Hernández Solano: “Los jóvenes se han ido, pero los de más edad nos estamos quedando con la tradición; tengo familia que ya se ha ido y en la ciudad esto no lo festejan. Hay que seguir la tradición y enseñarles a nuestros hijos todo esto”.

Por Miguel Lorenzo del Ángel

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