¿Cuál es el origen de la expresión “las paredes oyen”?

¿Sabes guardar secretos? Todos somos chismosos aunque no queramos. Si no nos crees, haz memoria y recuerda cuándo fue la última vez que te confesaron un secreto y juraste no contarlo. Traiciones por lealtad a lo largo de la historia han desatado guerras y conflictos políticos, pero ¿alguna vez te has preguntado el origen de la expresión: las paredes oyen?

Esta frase, empleada cuando alguien prefiere no revelar algún secreto en voz alta, nació, al parecer, en Francia durante la persecución de los hugonotes –– protestantes franceses de doctrina calvinista ––, la cual finalizó con una terrible matanza en la Noche de San Bartolomé, el 24 de agosto de 1572 en París. La masacre en la capital francesa duró al menos una semana, y se extendió a otras partes del reino, donde persistió hasta el otoño.

La historia cuenta que durante la segunda mitad del siglo XVI, Catalina de Médici –– reina consorte de Francia ––, quien fue una de las personas que incitó a los católicos a llevar a cabo la matanza, era muy desconfiada, y para poder escuchar mejor a las personas de quien más sospechaba, mandó instalar en las paredes de distintas habitaciones del Palacio Real conductos acústicos.

Cabe destacar que dos personajes que ejercieron una gran influencia sobre Catalina fueron los hermanos Francisco I de Lorena (duque de Guisa) y Carlos de Lorena-Guisa (cardenal de Lorena).

Sin embargo, y como no podía esperarse, en cuanto se descubrió la trampa, entre los miembros de la corte y la servidumbre corrió la voz de que las paredes tenían oídos. Y de este modo, con el tiempo, la expresión pasó a convertirse en proverbio. Y de ahí nació el decir que «les murs ont des oreilles» o «las paredes oyen».

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