Cruz Roja, en riesgo de extinción

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Álamo, Ver.- Contrario al entusiasmo civil que acarreó hace más de 42 años cuando nació como un humilde puesto de socorros, Cruz Roja Mexicana Delegación Álamo se encuentra actualmente casi en riesgo de extinción.

Ante esta situación, hoy como en aquel entonces la propuesta de diversas voces ciudadanas se pronuncian porque el gobierno municipal salga al rescate de esta institución médica, la cual, ante los numerosos accidentes vehiculares que se registran en esta zona, es más necesaria que nunca.

Y es que además de la carencia de recursos económicos debido a la escasa respuesta ciudadana para aportar donativos, poco a poco, Cruz Roja en esta ciudad ha perdido poder de convocatoria para reestructurar su patronato con sangre joven, mientras sus actuales integrantes prácticamente siguen siendo los mismos que la impulsaron hace más de 40 años.

Por lo pronto, a dos semanas de que arranque la colecta anual 2018, su principal impulsor y fundador, don Manuel Jiménez López, falleció el pasado 9 de febrero, y con él se va gran parte de la fortaleza moral que aún le queda a la benemérita institución.

UN ORGANISMO HUMANITARIO

Como la Cruz Roja Internacional y Nacional, la institución nació aquí bajo los principios de Humanidad, Imparcialidad, Neutralidad, Independencia, Voluntariado, Unidad y Universalidad, allá por el año 1975, con la idea de don Manuel Jiménez, quien procedente de la ciudad de Gutiérrez Zamora ya traía la experiencia del socorrismo, relata don Abdón Ruiz Sánchez, tesorero del primer patronato del organismo médico, ex presidente del Consejo Directivo y actual consejero de la Delegación.

Recuerda que, dispuesto a fundar Cruz Roja en Álamo, don Manuelito planteó su propuesta inicialmente ante don Raúl Osorio Cardenete (primer presidente del patronato) y juntos se entrevistaron con el entonces alcalde Paulino Vázquez Monroy para exponerle la iniciativa de crear un puesto de socorros. La idea fue del agrado del presidente municipal quien convocó a las fuerzas vivas de la ciudad para formar un comité y reunió a integrantes del Club de Leones, Club Rotario, de la Asociación Ganadera y de Citricultores, así como al sector obrero, entre otros.

“Participaron varias personas, como Germán Vázquez y Roberto Guzmán…Nos apoyaron, se consiguieron unas casetas por donde está el edificio actual… Eran unas casetas de madera que se ocupaban en los campos petroleros. Se consiguieron dos: para oficina y consultorio, y dos camas para iniciar”, sostiene.

Ruiz Sánchez asegura que, al paso del tiempo, al proyecto de obra para las instalaciones de Cruz Roja se sumaron comerciantes y empresarios, al grado que algunas casas con venta de materiales para la construcción, como Casa Chao y La Estrellita del Sur, hicieron donativos en especie.

Además, agrega, “Se consiguió dinero a través de un maratón radiofónico. En aquel tiempo se juntaron 3 millones 300 mil pesos que se ocuparon para la obra. Para terminarla, se recurrió a PEMEX, con el entonces secretario general nacional Óscar Torres Pancardo, quien donó todo el cemento y varilla para la losa.”

YA CASI NADIE QUIERE APORTAR

En la actualidad, sin embargo, lamenta don Abdón, Cruz Roja enfrenta diversas carencias, desde económicas y materiales hasta de gente joven en el patronato que inyecte nuevos bríos e ideas a la institución.

Afirma que lo que se recauda en las colectas anuales es insuficiente para sostener a la Delegación, pues lo que se obtiene en una de ellas (entre 120 y 150 mil pesos) apenas alcanza para los gastos de dos o tres meses, si se toma en cuenta que los egresos de Cruz Roja son de 50 mil pesos mensuales, entre nómina, gastos de gasolina, luz, teléfono, Internet y mantenimiento de equipos y ambulancias.

“La ciudadanía aporta en la colecta, pero fuera de ahí ya no, es poco lo que se reúne y no alcanza porque los gastos son bastantes”, dice, por lo que el patronato del organismo médico tiene que organizar campañas de salud visual o de especialidades médicas, u ofrecer servicios de consulta general, atención dental, enfermería, ginecología y ortopedia, para obtener ingresos.

“El gobierno de Ricardo Serna nos apoyó con dos meses de gastos (durante tres años), para completar y salir el año y no tener déficits, porque a veces no se junta el dinero para pagarle a los socorristas (unos seis), a tres enfermeras y a la administradora a los que se les paga una nómina de 12 mil pesos cada 15 días; aparte la gasolina, porque hay muchos accidentes y falsas alarmas”, apunta.

CANSANCIO FÍSICO Y MORAL

En este relato de vicisitudes, habla también doña Eulogia Vargas, esposa de don Abdón, ex dama voluntaria y actual consejera de la Delegación Álamo.

Admite que los integrantes del patronato son ya personas de la tercera edad que requieren ser sustituidas por gente joven, comprometida y con entusiasmo para quedarse al frente de Cruz Roja.

Empero, señala: “Sí van muchachas, pero como ven que no hay dinero…Muchas veces, la gente, como no sabe, nos dicen cosas porque andamos pidiendo. Entonces dicen no, nos regañan, mejor ya no vamos.

“Pero sí hace falta que la gente nueva vaya y que se den cuenta cómo es Cruz Roja… (porque la ciudadanía) luego se enoja porque se les cobra, pero pues no se puede atender gratis porque todo cuesta también”, abunda.

Y acepta que en la actualidad la institución médica prácticamente ya se quedó sin damas voluntarias (sólo está la coordinadora, Esperanza Gómez Mohedano). “Se han ido porque se desaniman de ver que la gente no responde y ya no vuelven”, comenta.

Ambos, al igual que la actual presidenta del consejo directivo, Santa Bárbara Constantino Espinosa, reconocen que el organismo ya precisa de integrantes más jóvenes.

Sin embargo, añade Ruiz Sánchez: “Como todos los que servimos somos voluntarios, no cualquiera quiere entrarle porque no hay economía. Nosotros ya estamos cansados, son muchos años ya, pero estamos ahí porque no hay quien nos sustituya, no va la gente. Hemos hecho convocatorias, van unos días, pero renuncian luego y dejan de asistir. Ese es el problema.”

QUE INTERVENGA EL GOBIERNO MUNICIPAL

Bajo este gris panorama, el dirigente cetemista Roberto Guzmán Guerrero, ex consejero de la Delegación de Cruz Roja, a nombre de la clase obrera propone que como en su momento lo hizo el entonces alcalde Paulino Vázquez Monroy, sea el gobierno municipal el que convoque a las fuerzas vivas de la ciudad para analizar la situación del organismo y darle una solución eficaz.

Puntualiza que, como autoridad, el gobierno municipal es responsable de garantizar los servicios básicos para su comunidad, y entre otros se encuentran principalmente los de seguridad, bienestar, salud y educación.

Lamenta que aun cuando Cruz Roja de Álamo se ha desprestigiado al paso de los años, es justo reconocer la labor que los actuales consejeros y directivos han realizado en favor de la comunidad, por lo que no sólo hay que reemplazarlos, sino además agradecerles y reconocerles lo que han hecho en bien de la sociedad.

“La gente desconoce y no comprende los problemas que enfrenta Cruz Roja por eso cuestiona y critica, pero lo importante de su existencia y permanencia es que son sus socorristas los que prestan auxilio a las personas accidentadas. ¡Lo que importa es que te salven la vida! ¿Y qué es más importante que la vida?”, anota.

Su tesis es compartida por el ex síndico del Ayuntamiento, Erasmo Monroy Gutiérrez, quien hace algunos años resultó gravemente lesionado en un accidente carretero, y quien salvó la vida gracias a la oportuna llegada de socorristas de Cruz Roja del estado de Hidalgo.

“Estoy más que agradecido con Cruz Roja, sino hubiera sido por ellos que me llevaron rápidamente a un hospital…yo hubiera muerto”, sostiene.

Destaca que para estar en la institución hay que ser altruista y comprometido con la sociedad, como –añora- aquel ciudadano conocido como Jorge Eded, al que considera el precursor del socorrismo en Álamo, pues con recursos propios atendía a personas accidentadas y hasta vacunaba a quienes lo necesitaban.

Y junto con el doctor Alberto Valdez Gorrochotegui, ex director médico de la Delegación Álamo de Cruz Roja, coincide con Roberto Guzmán en que sea el gobierno municipal el que convoque a las fuerzas vivas para buscar una solución al benemérito organismo antes de que
cierre sus puertas como ya lo hizo el 15 de noviembre de 2013, cuando debido a la falta de recursos para pagar su nómina dejó de prestar servicio durante 15 días.

O más aún, que desaparezca de la ciudad como en su momento lo hizo la oficina distrital del entonces Instituto Federal Electoral y más recientemente el Juzgado Tercero de Primera Instancia.

Por Miguel Lorenzo del Ángel

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