Carretera de Álamo en pésimo estado, mientras ellos duermen en sus laureles

Álamo, Ver.- Convertida en paisaje lunar debido a la enorme cantidad de huecos que la tapizan, el tramo carretero que atraviesa la ciudad representa una verdadera odisea para los cientos de conductores y automovilistas que todos los días la transitan.

Esta situación no es nueva, data de muchos meses atrás, y aunque recientemente la Dirección de Servicios Públicos intentó rehabilitar el paso con camionadas de tierra, el remedio resultó peor que la enfermedad, pues el daño continuó y además propició enormes polvaredas que afectaban principalmente a los establecimientos comerciales apostados a orilla del camino.

Frente a este dilema, y de manera esporádica, personas desempleadas, por momentos, han convertido esta crítica situación en oportunidades para obtener ingresos, y lo mismo se han apostado a la altura de la colonia Bellavista, que en la zona del ex empacadora HARSA o en la colonia Unidad y Trabajo, para rellenar los baches con cemento.

No obstante, el problema continúa y se agudiza cada vez más por el constante paso de unidades pesadas, tanto que ya ha ocasionado diversos accidentes de vehículos, como el de un motociclista que, recientemente, por esquivar un bache, poco antes de llegar a la entrada del puente “José López Portillo”, derrapó y resultó lastimado.

Mientras tanto, sin un plan concreto de trabajo, el director de Servicios Públicos del Ayuntamiento, José Luis Hernández Vicencio, duerme en sus laurales, y siempre bajo el pretexto de falta de recursos, se hace el occiso y finge que no pasa nada.

Tan es así, que incluso parece haber olvidado los planes de bacheo en las calles de la ciudad, la reposición de topes altos por otros más bajos, y hasta –lo acusan en las colonias- regatea la reposición de luminarias que reportan como obsoletas.

Algo pasa en las diferentes comisiones y direcciones del gobierno municipal, pero en el caso de Servicios Públicos, la ciudadanía, a través de las redes sociales, está cuestionando acremente el trabajo de su titular, pues no tuvo ni tantita imaginación para ornamentar las principales calles de la ciudad con motivo de las fiestas patrias; de hecho, ahuyentó el espíritu septembrino.

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