Bajos salarios y escasa oferta laboral

Cada que recuerda sus noches como cantante en un bar de Polanco, Nora Álvarez intenta ser balanceada en su relato. “Había noches buenas, otras no tanto”, dice. Solía llevar vestidos, maquillaje impecable, tacones altos y su largo cabello negro sin amarrar. En su repertorio, canciones noventeras, aunque de vez en vez cedía con rancheras para el cliente que insistía. Nora asegura que arriba del escenario era bastante buena pese a no ser una auténtica profesional del canto. De hecho, su paso por aquel bar en uno de los barrios más lujosos de la Ciudad de México fue casi como un error, no estaba en su plan de vida cantar cada fin de semana para mejorar su ingreso, no se suponía que sería así.

Además de los millennials de los estereotipos que parecen ser personas exitosas y realizadas, la mayoría de ellos en México vive en un escenario mucho más difícil.

Ser millennial parece algo ‘cool’: el estilo de vida un tanto desenfadado, las habilidades tecnológicas, el espíritu emprendedor y el compromiso con el medio ambiente y la comunidad. Sin embargo, detrás de esas generalizaciones hay un auténtico ‘ejército’ de jóvenes sin oportunidades a los que las consecuencias de la Gran Recesión han golpeado en el bolsillo y la autoestima.

Las cifras de ocupación del Inegi muestran que los jóvenes sí quieren trabajar, solo que frecuentemente no encuentran dónde. Sus relatos advierten: no es que sean inestables en su sitio de trabajo, es que una diferencia de apenas mil pesos en el sueldo luce tan grande, que es motivo suficiente para dejar un empleo por otro. Muchos sienten frustración por lo que atraviesan y sienten pena de ser vistos como una especie fracaso (de hecho, la mayoría rechazó fotografiarse para este artículo). Y sí, tienen miedo.

 

EL FINANCIERO

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