Actor, cuya condena ha indignado a Rusia, libre hasta que se revise su caso

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La sociedad civil rusa se ha cobrado otra pequeña victoria. Al menos por el momento. Pavel Ustínov, el actor de 23 años detenido cuando esperaba a un amigo junto a una protesta no autorizada y condenado a 3,5 años de cárcel por «violencia peligrosa contra la autoridad», ha quedado este jueves libre con cargos bajo compromiso de no salir de Rusia. La medida es temporal: el lunes, un tribunal de Moscú revisará su caso, que ha suscitado una gran indignación en todo el país. Miles de personas y relevantes figuras públicas se han movilizado para apoyar al joven contra un caso que reclaman como falsificado. El juez no admitió como prueba el vídeo que muestra que Ustínov solo pasaba junto a la manifestación el pasado 3 de agosto.

El arresto de Ustínov se ha percibido como una fórmula para intimidar a la oposición, como un caso ejemplarizante. Sin embargo, el rechazo causado por la sentencia ha forzado a la justicia a recular. El miércoles, el abogado Anatoli Kucherena —que también ha representado al ex espía estadounidense refugiado en Rusia Edward Snowden—, cercano al Kremlin, se implicó en su defensa. Y ayer, la fiscalía general solicitó que se le pusiera en libertad con cargos en espera de un nuevo juicio. El lunes empezará a celebrarse una nueva vista de apelación.

El caso del joven actor, que acaba de empezar su carrera y ha hecho algunos pequeños papeles en películas rusas, ha suscitado una indignación especial porque hay un vídeo que muestra claramente que no participaba en las protestas. Tanto que incluso personalidades cercanas al Kremlin han alzado la voz para apoyarle. Así que muchos analistas ven su liberación con cargos hoy como un gesto para tratar de aplacar el descontento creciente.

Hay al menos 16 personas detenidas, o ya condenadas, por cargos relacionados con las movilizaciones de este verano en Moscú contra el veto a candidatos independientes a las elecciones municipales. El mes de agosto ha sido caliente en la capital rusa por las protestas, que han aglutinado no solo la crítica a los comicios sino también las dificultades económicas cada vez mayores por las que pasan los rusos. Las movilizaciones sociales son cada vez más frecuentes en Rusia, donde el índice de aprobación el Gobierno y del presidente, Vladímir Putin, ha decrecido.

Lo ocurrido con el actor Ustínov recuerda al caso del periodista de investigación Ivan Golunov, detenido en junio con cargos de tráfico de drogas en un caso que el reportero y sus allegados aseguraron que era un montaje para acallarle. La movilización fue tal que las autoridades se vieron obligadas a abrir una investigación: Golunov fue exonerado y los oficiales que pusieron los narcóticos para implicarle despedidos y procesados. Sin embargo, nada se sabe sobre quién ordenó el montaje contra el periodista, que había destapado varios escándalos de corrupción relacionados con la alcaldía de Moscú.

Hasta ayer, miles de personas participaron en los llamados piquetes solitarios —la única forma de protesta permitida sin autorización— en Moscú y otras ciudades de Rusia contra otro proceso que consideran fabricado. Grandes personalidades del teatro y el cine, como el actor y director Sergei Bezrukov o la estrella rusa Elizaveta Boyarskaya, han mostrado su apoyo a Ustínov. También figuras afines al Kremlin: desde el presentador Vladimir Soloviov a la hija del portavoz de Putin, Elizabeta Peskova. Incluso el jefe de la Guardia Nacional Rusa y exguardaespaldas de Putin, Viktor Zolotov, comentó que la condena es excesiva.

El País

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