ACERTIJOS

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Gilberto Haaz

*Como se dice en el Julio César de Shakespeare, “el mal que hacen los hombres les sobrevive y el bien queda frecuentemente enterrado con sus huesos”. Camelot.

LOS TRES POPULISTAS

 Podrían llamarse en el argot popular, los tres chiflados, pero no, cada uno de ellos es presidente de su país y llegaron convalidados de los votos del pueblo. En el orden de la lista, míster Donald Trump (74 años), que ahora al conocer que las encuestas arrojan que se va en noviembre, para nunca más volver, llora y quiere posponer elecciones, cosa que él no puede hacer. El otro es Bolsonaro, el brasileño de 65 años, y el último de la lista, Andrés Manuel López Obrador, de México, de 66 años. Los tres fueron pasados por la crítica destructiva del porqué llevaron a sus países a ser los más contagiados y con más muertes. Estados Unidos, Brasil y México encabezan ese top ten de la maldad, cuando el Coronavirus entró a sus países y no supieron reaccionar al principio. Los tres se burlaron del bicho, Trump, que nada pasaría y no se ponía cubrebocas, Bolsonaro por ahí, sin cubrebocas hasta que lo infectaron y AMLO por igual, sugiriendo abrazos y burlándose de los cubrebocas, que solo lo usó cuando el patrón lo mandó a llamar, anteayer, explicando a los panistas que se lo pondrá cuando termine la corrupción en México, o sea, nunca. La historia los va a juzgar cuando tenga que juzgar sus sexenios. Y muy seguro saldrán reprobados y algunos con demandas ante tribunales mundiales, como La Haya, por delitos de lesa humanidad, dejar que se contagiaran tantos americanos, brasileños y mexicanos, fue una irresponsabilidad. Al tiempo.

MEXICO PAIS DE EXILIOS

A México han llegado personajes famosos a exiliarse. Desde Trostky, asilado en Cocoyoc por el presidente Lázaro Cárdenas, después que el panzón Diego Rivera se lo pidiera. Hasta Salvador Allende, que no pudo llegar ni el poeta Pablo Neruda, a quienes Echeverría les tenía listo un avión en Chile, cuando los golpistas derrumbaron esa democracia; hasta ahora al llegar el efímero asilo de Evo Morales, que vino, comió y se fue, para bendición de los mexicanos que comenzaban a aborrecerlo. Pero leyendo el Diario El Mundo de España, con Jaime Peñafiel, el escritor de reyes, rememoró otro Asilo famoso en México, el que al Sha de Irán le concedió López Portillo por medio de una cuota de Capufe de 10 millones de dólares. Lo malo fue que Jolopo, cuando partió el Sha a Estados Unidos a un hospital, ya no devolvió la lana y no quiso que regresara. Pillín: Va el texto:

“El exilio ha sido una constante en todas las monarquías. A lo largo de mi vida profesional he conocido y tratado a varios reyes que perdieron el trono. Atención especial, por motivos personales, merece el exilio del Sha de Irán. Días antes de ser derrocado por Jomeini, compartí una cena familiar en el Palacio de Niavaran. Y cuando abandona el país, el 16 de enero de 1979, le sigo en aquel éxodo más que exilio buscando un lugar no para vivir sino para morir. Pero nadie le quería acoger. Primero Marruecos, donde el rey Hassan pretendió entregarlo a las autoridades de Irán. Tras pasar por las Bahamas, el presidente de México, López Portillo, le permite residir en Cuernavaca mediante una mordida de diez millones de dólares. Pero, aprovechando una salida a un hospital del sur de los Estados Unidos donde le estaban tratando del cáncer linfático que padecía, le comunica por teléfono que no puede volver. Gacho mi presidente. Desesperado, viaja entonces a Panamá, en cuya Isla Contadora se le permite vivir. Pero el presidente Aristídes Royo, al igual que había pretendido el rey de Marruecos, intenta negociar con Irán su entrega. 

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