7 productos que utilizas a diario pero que fueron concebidos para una función totalmente diferente

Los seres humanos somos muy ingeniosos, y eso ha llevado a la creación de muchos productos que mejoran nuestro día a día. Pero a menudo usamos objetos de maneras muy diferentes a las que se esperaba cuando se crearon por primera vez.

A lo largo de los siglos siempre ha habido personas con mucho ingenio, capaces de crear algo totalmente novedoso incluso sin tener grandes conocimientos previos sobre un campo concreto.

El ingenio de estas personas, así como la creatividad que demuestran, ha dado pie a inventos muy importantes para toda la humanidad. Gracias a ello tenemos objetos y tecnologías sin los que sería difícil imaginar nuestro día a día. 

Piensa por ejemplo en los bolígrafos, las jeringuillas médicas, las bombillas o internet. Son objetos muy normales para nosotros, apenas les prestamos atención. Pero hace unos siglos, o incluso unas décadas, ni siquiera existían.

Hay muchas razones por las que alguien puede dedicar parte de su tiempo a inventar algo. Generalmente los inventos surgen de la necesidad; es decir, cuando alguien quiere simplificar una tarea, o hacer algo de manera más eficiente. 

Pero en ocasiones, también se inventan cosas para las que no parece haber una necesidad concreta. Algunos inventos han surgido del simple deseo de innovar, de mejorar algo existente u ofrecer una alternativa. 

Sea cual sea el motivo para la creación de un invento, hay algo que ocurre con muchísima frecuencia: a menudo los inventos acaban usándose para funciones muy diferentes a las que se esperaba. 

Puede que un inventor cree un dispositivo esperando que se utilice para una tarea en concreto, pero una vez que un usuario lo tenga en sus manos, considere que es más práctico para una tarea distinta. 

O quizá directamente, el invento no sea tan práctico como su creador creía, y darle una nueva función sea la única manera de evitar que ese dispositivo al que le ha dedicado años de su vida acabe en la basura. 

Como decimos, esto ocurre con mucha frecuencia. Hay aparatos que usamos diariamente para tareas para las que en principio no estaban diseñados, sin siquiera cuestionarlo. Generalmente porque no sabemos nada de su origen. 

Si te pica la curiosidad, en este artículo vamos a repasar la historia de algunos inventos que fueron creados para hacer algo totalmente distinto a la función que les damos habitualmente.

Velcro

Si piensas en velcro probablemente te vengan a la cabeza algunos tipos de calzado deportivo, o bolsas de diferentes tipos, como los maletines que utilizamos para llevar portátiles cuando viajamos.

En general asociamos el velcro con productos hechos de tela. Es un método de cierre práctico, y más cómodo que los botones o las cremalleras en ciertos casos, sobre todo para personas con problemas de movilidad.

Pero hay algo en lo que se usa muchísimo el velcro: las misiones espaciales. En el espacio el velcro tiene numerosos usos, y si has visto vídeos como este de la Estación Espacial Internacional, probablemente los motivos sean obvios.

Básicamente, en condiciones de microgravedad, los objetos que no están fijados a nada acaban volando por todas partes. Y como es lógico, los astronautas no pueden vivir en el espacio rodeados de objetos flotantes.

Así que, en lugares como la Estación Espacial Internacional, muchas superficies, envases y objetos tienen cintas de velcro para que los astronautas puedan tenerlos a mano, en vez de verse obligados a buscarlos cada vez que los sueltan.

Pero, ¿para qué se inventó el velcro? En teoría el velcro era un invento destinado a unir telas de manera reversible, como una especie de sustituto de cremalleras, costuras y botones. Pero durante décadas, apenas se le dio uso, ya que no se consideraba ventajoso ni de calidad.

Plástico de burbujas

Actualmente usamos el plástico de burbujas para proteger objetos, especialmente los más frágiles, cuando tenemos que enviarlos por correo. Ayuda a amortiguar cualquier golpe que puedan recibir en el transporte, evitando así que se rompan.

Y más allá de eso, quizá lo uses para entretenerte rompiendo las burbujas si estás aburrido. Pero es difícil imaginar cualquier otra utilidad para ese material de plástico, o plantearse que se crease con una función completamente diferente en mente.

La realidad, no obstante, es bastante diferente. El plástico de burbujas no se creó para amortiguar golpes, ni para enviar objetos por paquetería de forma más segura. Tenía un propósito completamente diferente.

Este material se inventó en los años 50. Dos ingenieros querían crear un papel de pared con textura tridimensional, y para ello unieron dos cortinas de ducha hasta sellarlas por los bordes, permitiendo que se formaran burbujas de aire entre ambas.

Pero la idea de papel de pared lleno de burbujas de aire no tuvo ningún éxito, y francamente, casi era de esperar. Viendo que su invento no llegaba a ninguna parte con su propósito inicial, sus inventores intentaron darle otro propósito. Trataron de venderlo como material aislante para invernaderos.

En parte, sí daba cierto aislamiento, pero no era realmente eficiente, así que esta idea tampoco funcionó. Habría que esperar varios años más para que el plástico de burbujas alcanzase su propósito actual.

En 1959, con el plástico de burbujas aún sin uso, IBM anunció su ordenador 1401. Pensando en cómo se enviarían los ordenadores y sus componentes, un profesional del marketing de la empresa que fabricaba el plástico de burbujas pensó que ese material podría ser perfecto para proteger esos objetos tan delicados.

Y tras una presentación a IBM, su idea tuvo éxito. IBM encargó plástico de burbujas para proteger sus equipos cuando se enviasen, y desde ese momento, el plástico de burbujas se hizo un lugar en los servicios de paquetería de todo el mundo.

Mantas isotérmicas

Puede que no estés muy familiarizado con las mantas isotérmicas, pero sin duda las habrás visto alguna vez, incluso si no las has usado tú mismo. Las mantas isotérmicas, conocidas también como mantas de emergencia o de supervivencia, se usan para mantener estable la temperatura corporal de una persona.

Para ser más concretos, son un tipo de mantas hechas de plástico y cubiertas de un material metálico reflectante, generalmente de color plateado por un lado y dorado por el otro. A simple vista casi puede parecer papel de aluminio.

Las usan sobre todo los servicios de emergencia. Si has visto alguna vez cómo el personal de una ambulancia atendía a alguien, es probable que los hayas visto poner una de estas mantas sobre la persona herida.

Y también aparecen con bastante frecuencia en películas y series de televisión, sobre todo cuando algún personaje pasa por un evento traumático, y los servicios de emergencia acaban involucrados.

Pero hay una razón por la que a estas mantas se las conoce en inglés como “space blankets” (además de otros nombres). Las mantas isotérmicas fueron creadas por la NASA en los años 60, y su objetivo no era el uso en personas.

El material del que están hechas estas mantas permite proteger componentes delicados de temperaturas excesivamente altas o excesivamente bajas. Muchos satélites están recubiertos de estas mantas. En esos casos, las mantas van fijadas a la estructura, en vez de estar simplemente por encima.

Además, cuando estas mantas isotérmicas se fabrican para formar parte de algún dispositivo que va a viajar al espacio, generalmente incluyen materiales que además de proteger de temperaturas extremas, protegen también de radiación ultravioleta.

Post-its

Todos conocemos los post-its y los hemos usado en algún momento. Son notas adhesivas de lo más prácticas, ya que se pegan a cualquier lugar, pero también se despegan fácilmente sin dejar marcas.

Esto se debe al tipo de pegamento que usan los post-its, un adhesivo efectivo, pero extremadamente débil que hace que estas notas sean reutilizables y aptas para pegar en materiales delicados como el papel.

Si estás pensando en comprar una tablet para disfrutar de contenidos multimedia o trabajar lejos de un ordenador de sobremesa o de tu portátil, en esta lista encontrarás las mejores tablets de 2020 por rango de precio.

Pero irónicamente, se crearon de manera accidental, cuando su inventor trataba de lograr algo completamente diferente. El doctor Spencer Silver, científico en la empresa 3M, quería crear un adhesivo extremadamente fuerte, y acabó logrando justo lo contrario.

El adhesivo que creó era eficiente, pero como ya sabrás por haber usado post-its, era bastante débil. Sin querer tirar su descubrimiento a la basura, Silver trató de promocionarlo como un tipo de adhesivo más, sin demasiado éxito.

Pero a finales de los 70, otro empleado de 3M usó el adhesivo para pegar un marcapáginas a uno de sus libros, y viendo lo bien que funcionaba sin dañar el papel, decidió desarrollar las notas adhesivas que conocemos actualmente.

Listerine

Listerine no es solo una marca de enjuagues bucales, es uno de los principales responsables de que los enjuagues bucales sean un producto común en muchas casas de todo el mundo.

Pero originariamente, el Listerine se creó como algo completamente diferente, sin relación alguna con la salud bucodental. Aunque sí estaba destinado al campo de la salud, pero de una manera muy distinta.

A mediados del siglo XIX, la medicina estaba aprendiendo por primera vez sobre gérmenes, bacterias, virus e infecciones, gracias al trabajo de científicos como Louis Pasteur, que revelaron la relación entre estos organismos y la salud humana.

Esterilizar material o desinfectar heridas e incisiones no empezó a ser una práctica común hasta esa época. A medida que el mercado de los antisépticos crecía, empezaron a crearse productos de este tipo para uso en procedimientos quirúrgicos.

Y uno de ellos fue el Listerine. Era básicamente una fórmula basada en alcohol que incluía otros ingredientes como el mentol y el aceite de eucalipto. Su creador esperaba que se usase como germicida y antiséptico quirúrgico.

Pero a finales del siglo XIX, poco después de que se pusiera en venta por primera vez, algunas farmacias lo promocionaron como beneficioso para la higiene bucal. Y eventualmente acabó convirtiéndose en el producto de enjuague bucal que conocemos en la actualidad.

Cabe decir que eso no ha impedido que los dueños de la marca lo vendiesen como un producto con otros beneficios para la salud. Durante varias décadas, en la publicidad de Listerine se afirmaba que también servía como remedio para resfriados y dolor de garganta.

Play-Doh

Actualmente conocemos el Play-Doh como un tipo de plastilina bastante blanda y de olor particular. Es uno de los juguetes favoritos de muchos niños, y resulta muy útil para dar rienda suelta a la creatividad de los más pequeños de la casa.

Pero como en tantos otros casos, el Play-Doh no fue creado para actuar como juguete, ni tenía relación alguna con los materiales de modelado. Originalmente el Play-Doh era un material para limpiar papel de pared.

Cuando las casas aún se calentaban con calefacciones de carbón, el papel de pared acababa lleno de polvo negruzco, difícil de limpiar con los métodos habituales. Pero el Play-Doh permitía eliminarlo sin demasiada dificultad.

No obstante, a medida que el carbón quedaba atrás y los papeles de pared se fabricaban con materiales más fáciles de limpiar, el Play-Doh quedó de lado, como un producto obsoleto e innecesario.

Queriendo evitar la bancarrota por tener un producto que ya no se vendía, desde la empresa fabricante empezaron a buscar nuevos usos para esta pasta de modelado. Y Kay Zufall, una profesora de escuela de la misma familia que los dueños de la empresa, les dio la idea que necesitaban.

Al parecer los alumnos de Zufall disfrutaban usando Play-Doh para hacer proyectos escolares. Era un material fácilmente maleable incluso para los niños más pequeños. Y Zufall pensó que podría tener éxito como juguete educativo para niños.

No solo logró convencer a la compañía, sino que fue ella además quien inventó el nombre de Play-Doh. Hasta ese momento, se había vendido con un nombre más genérico que reflejaba su uso como masilla limpiadora.

Espuma viscoelástica

Si has cambiado los colchones de tu casa en la última década, es muy probable que más de uno de ellos incluya espuma viscoelástica en sus capas externas. Puede que incluso tengas almohadas o cojines hechos de ese material.

Es un material muy cómodo, ya que se adapta a la forma del cuerpo sin hundirse demasiado, pero sin ser por ello rígido en exceso. Para personas con problemas de cuello y espalda, puede ser la solución para dormir bien.

Pero mucho antes de que la espuma viscoelástica se hiciera un hueco en el mercado de productos para dormir, tenía una función totalmente distinta. De hecho, ni siquiera se creó pensando en su uso en colchones y almohadas.

Inicialmente, este material fue creado para absorber golpes y suavizar impactos. La espuma viscoelástica es un invento de la NASA: querían usarlo en sus aeronaves para mejorar la seguridad y el confort de sus pasajeros.

A lo largo de los años, esta espuma también formó parte del interior de los cascos profesionales de fútbol americano por su capacidad amortiguadora, y también de las plantillas de algunas marcas de zapatos para mayor comodidad.

Eventualmente empezaría a usarse en hospitales, especialmente para pacientes que pasaban largas temporadas ingresados. La espuma viscoelástica ayudaba a evitar llagas y heridas causadas por los largos periodos en cama.

Con el paso de las décadas, el material ha sufrido varias mejoras, como algunos cambios en su composición para evitar que retenga la temperatura corporal de los usuarios, algo que podía resultar muy incómodo.

Gracias a estas mejoras y al abaratamiento del material, se le han dado otras aplicaciones, como las que conocemos en la actualidad. Esta espuma pasó de ser un material de protección a ser parte de los colchones sobre los que dormimos.

Publicado por computerhoy.com


Twitter – @laopinionpr
Facebook – @LaOpiniónPozaRica
Youtube – La Opinión Poza Rica

¿Reporte y denuncia?

Si cuentas con imágenes o video que exhiban maltrato, abuso de autoridad, corrupción o cualquier acción inhumana. ¡Por favor, háznoslo saber!

– WhatsApp: (782) 219-94-02 <<< ¡clíck aquí!
– Por e-mail: denuncias@laopinion.net <<< ¡clíck aquí!



error: Content is protected !!