7 momentos legendarios para entender la difícil vida de un chilango

CDMX, antes El DeFectuoso, antes Tenochtitlán.- Sobre esta recién bautizada Ciudad de los Socavones se ha dicho y especulado mucho. Diversos temas han creado polémica entre provincianos y capitalinos; algunos datos son verídicos y otros son sólo prejuicios. Lo cierto es que, para poder entender al chilango, debemos conocer un poco de su historia.

Nuestro equipo de becarios del Instituto de Investigaciones Chilangas y Guajolotísticas reunió las siete principales leyendas que dieron origen a la identidad de los capitalinos. Saca tus palomitas y reúne a todos tus vecinos, para que escuchen la Verdadera Historia de la CDMX:

1. La leyenda del águila y la serpiente

—¡Mira! Ahí hay un águila posada en un nopal y devorando a una serpiente. Ahí debemos fundar la gran ciudad.

—¡No chingues! Eso es puro lago. Si ahí construimos la ciudad, luego se va a inundar todo, y será un caos.

—¿A caso estás desafiando a Huitzilopochtli? ¡Hagamos aquí la ciudad! ALV.

2. La leyenda del chilango estresado

Cuentan los abuelos de los abuelos, que el primer grupo de chilangos estresados surgió con el primer embotellamiento, a inicios del siglo XX. Por entonces, los mirreyes usaban los primeros automóviles de motor. Un día, los mirreyes decidieron salir en sus preciosos vehículos a dar una vuelta al Castillo de Chapultetrepo, pero en el camino se encontraron con una larga caravana de devotos de San Juditas que, por ser día 28 de cualquier mes, se dirigían a la Iglesia de la Alameda. Eso ocasionó disturbios viales y así surgió el estrés en la CDMX.

3. La leyenda de las quesadillas sin queso

Un día, los cocineros de don Benito Juárez decidieron preparar unas quesadillas bien buenas para el entonces presidente. Sin embargo, se dieron cuenta que el queso se había agotado. Y porque ya habían cerrado los Oxxos y los supermercados, concibieron un nuevo platillo: ¡las quesadillas sin queso!

4. La leyenda de los bailes sonideros

Allá, en la década de los 60, en Tepito, un padre de familia no tenía dinero para pagar un salón de fiestas que utilizaría para celebrar los XV años de su hija. Mientras el padre caminaba muy preocupado y sin saber qué hacer, se le apareció un extraño ángel quien le ordenó que cerrara una calle y ahí organizara el festejo; le dijo que sacara unas bocinas para así honrar a los dioses. Ese ángel era nada menos que el vocalista de Los Ángeles Azules.

5. La leyenda del metro retacado

—Señor gobernador, veo muy triste a los habitantes de esta Ciudad de México. Creo que son seres muy aislados que necesitan un poco de convivencia y sentirse más estrechos entre sí.

—Tengo la solución: hagamos que vayan todos comprimidos en los vagones del metro. Así nunca más se sentirán solos.

6. La famosa leyenda de las lluvias y las inundaciones

Ahora que no cesa de llover, ya todos conocemos que este problema en la CDMX surgió cuando el dios de la lluvia, Tláloc, volvió de vacaciones, y, al ver que los habitantes de esta ciudad honraban a otros dioses, tomó venganza contra ellos enviándoles litros y litros de lluvia.

7. La leyenda del bolillo

Durante la intervención francesa, unos franceses panaderos, que ya se habían achilangado, tuvieron la siguiente plática:

—¿Qué crees, valedor? Acabo de inventar el bolillo.

—Ah, numá, te quedó bien chido.

—¿Cómo ves si lo rellenamos con un delicioso queso francés?

—¡Cámara!

—¡Ah, no, espera! Tengo una mejor idea: rellenemos este bolillo de todo lo que encontremos en la cocina de Maximiliano. Ingue su madre, hagamos tortas de todo, seguro sabe bien chido cualquier alimento metido en un bolillo.

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