Ya nadie pide cartas de amor

La escribana Cecilia Manzano se despierta todos los días a las 7 am y sale de su domicilio ubicado en la prensa nacional para dirigirse a su trabajo que se niega a abandonar pese a la tecnología, el oficio de escribana.

Cecilia labora a las afueras de las oficinas de correos de México frente al Parque Juárez en Poza Rica, dice que lleva más de 25 años escribiendo y que a pesar de que cada vez son menos sus clientes, el sonido de las teclas de la máquina de escribir mantiene su pasión vigente.

“Ya nadie me pide cartas de amor”, dice la escribana con nostalgia. Cuenta que su principal ingreso son los oficios que las instancias del Ayuntamiento que están alrededor de su lugar de trabajo piden para hacer tramites burocráticos.

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