Veracruz, infestado del mal de chagas – La Opinión de Poza Rica

Veracruz, infestado del mal de chagas

Papantla, Ver.- Cuatro de los 16 mexicanos infectados durante la última semana con el mal de Chagas (crónico) fueron presentados en Veracruz, de acuerdo a datos del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SINAVE).

Durante 2018 se registraron 499 casos confirmados o probables a nivel nacional, de los cuales 129 se detectaron en Veracruz, es decir, una cuarta parte (25.8%) de los casos crónicos en México se detectan en esta entidad.

Por otro lado, se encuentran los casos agudos del mal de Chagas, que en 2019 ya se ha visto el primer caso en una mujer de la entidad registrado entre el 7 y 13 julio del 2019; en lo que va de 2019 ya se han contabilizado en todo el país 64 casos agudos (incluidos casos probables).

Cabe mencionar que durante 2018 no hubo ningún caso de este tipo en la entidad y solo se presentaron 60 a nivel nacional; cifra que ya fue rebasada este año.

En su artículo sobre esta enfermedad, la doctora Teresa Uribarren Berrueta, del departamento de Microbiología y Parasitología de la Facultad de Medicina, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) apunta que se generan grandes pérdidas económicas por la incapacidad laboral que provoca, así como la muerte repentina de personas aparentemente sanas.

Esta enfermedad se transmite por medio de la picadura de la chinche “besucona” infectada con el Trypanosoma cruzi, y de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, indica una importancia por una elevada prevalencia y su incurabilidad. La OMS la contempla dentro de la lista de las principales «enfermedades desatendidas».

Los insectos triatominos, como la chinche besucona, viven principalmente en chozas de barro, paja o adobe y se ocultan en grietas en las paredes o el techo durante el día y salen por la noche, generalmente para alimentarse de las personas que están durmiendo; los insectos infectados defecan después de alimentarse, y dejan parásitos de T. cruzi en la piel.

Los parásitos que portan algunos vectores pueden ingresar al cuerpo a través de los ojos, la boca, un corte o una raspadura, o la herida de la picadura del insecto, por lo que rascarse o frotarse la zona de la picadura ayuda a los parásitos a ingresar al cuerpo. Una vez que ingresan al organismo, los parásitos se multiplican y se propagan.

El médico epidemiólogo del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Artemio Castillo Tiburcio, recomendó a la población mantener limpios los hogares de forma constante para evitar la presencia de la “chinche besucona”, principal transmisora de mal de Chagas, enfermedad parasitaria que daña el corazón y el sistema digestivo.

Aclaró que los síntomas son inespecíficos, ya que en algunos pacientes no hay señales de la enfermedad, mientras que en otros los signos son fiebre, dolor de cabeza, de hueso, en el abdomen, diarrea y malestar general.

Las complicaciones más comunes del mal de Chagas son la hipertensión arterial y bloqueo cardiaco, pero también pueden darse afectaciones en el aparato intestinal y en caso de no detectarse a tiempo, son causa de muerte.

Castillo Tiburcio exhortó a que en caso de presentar los síntomas señalados, evitar automedicarse y acudir inmediatamente a la Unidad Médica correspondiente para su atención y tratamiento oportuno.

Expuso que en ocasiones el rascarse la lesión dejada por el insecto puede provocar un chagoma de inoculación (roncha), que es la inflamación o enrojecimiento, y en caso de tallarse los ojos se inflama el párpado, a esto se le conoce como signo de romaña; ambos casos son características que se dan en la primera fase de la enfermedad.

La enfermedad de Chagas puede ser breve y repentina (aguda) o puede convertirse en un trastorno duradero (crónico). Los síntomas pueden ser leves y graves, aunque muchas personas no presentan síntomas hasta que llegan a la etapa crónica.

La fase aguda de la enfermedad de Chagas, que dura semanas o meses, generalmente, no presenta síntomas. Cuando los signos y síntomas aparecen, estos suelen ser leves, como hinchazón en el sitio de la infección, fiebre, fatiga, erupción cutánea, dolor generalizado, hinchazón en los párpados, dolor de cabeza, pérdida de apetito, náuseas, diarrea o vómitos, glándulas inflamadas o agrandamiento del hígado o del bazo.

Los signos y síntomas que se manifiestan durante la fase aguda, normalmente, desaparecen solos. Si no se trata, la infección persiste y, en ocasiones, avanza hasta la fase crónica.

En la fase crónica los signos y síntomas pueden presentarse de 10 a 20 años después de la infección inicial o pueden no manifestarse nunca.

No obstante, en casos graves, los signos y síntomas de la enfermedad de Chagas pueden comprender latidos del corazón irregulares, insuficiencia cardiaca congestiva, paro cardiaco repentino, dificultad para tragar debido al agrandamiento del esófago o dolor abdominal o estreñimiento debido al agrandamiento.

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