Veracruz es un desastre; urge rescate

Con el mayor desfalco en la historia del estado y del país, marcado por desvíos de recursos superiores a los 35 mil millones de pesos; una crisis de inseguridad que se refleja a diario en un creciente número de homicidios, desapariciones forzadas y robos a mano armada; obras públicas inconclusas y un caudal de adeudos a maestros, jubilados, burócratas y empresarios, el gobernador con licencia, hoy prófugo de la justicia, Javier Duarte de Ochoa, deja a Veracruz hundido en un desastre del que le llevará años recuperarse.
Caracterizado por la corrupción, cinismo, frivolidad y falta de sensibilidad política, el grupo de jóvenes funcionarios que ocuparon los puestos más altos en el mal llamado “Gobierno de la Prosperidad” se dedicaron a amasar enormes fortunas personales, más que a cumplir con un buen desempeño en el ejercicio de su labor como servidores públicos.
Como consecuencia de lo anterior, los ciudadanos han tenido que organizarse para suplir la ineficiencia del gobierno en áreas tan importantes como seguridad pública e infraestructura carretera, y ya ni se diga ante la inoperancia de organismos reguladores como la Contraloría General del Estado y el Órgano de Fiscalización Superior (ORFIS).
Así, ante las pésimas condiciones en que se encuentran muchos caminos estatales, se ha triplicado el número de tapabaches que reparan tramos carreteros destrozados; mientras que en varias zonas residenciales de Poza Rica y la región se ha ampliado la cobertura del programa “Vecino Vigilante”, mediante el cual los ciudadanos se organizan para evitar ser víctimas de la delincuencia.
Y si de rendición de cuentas se trata, han resultado más efectivas las denuncias periodísticas que las “investigaciones” realizadas por organismos fiscalizadores y las instituciones encargadas de procurar y administrar justicia, como ha quedado de manifiesto en el caso Javier Duarte de Ochoa, cuyo entramado de empresas fantasma fue descubierto por la prensa nacional y estatal, antes que por alguna autoridad.
En medio de este escenario de crisis financiera e ingobernabilidad, la próxima administración estatal deberá remar contracorriente para lograr revertir un saldo negativo existente en materia de educación, seguridad, estado de derecho, salud, empleo, infraestructura y sostenibilidad, áreas contempladas en los 44 volúmenes que comprenden el Plan Veracruzano de Desarrollo 2016-2018, que representa todo un reto para el gobernador electo, Miguel Ángel Yunes Linares.

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