Trump abre la puerta a un pacto comercial con Canadá y sin México

Se sitúa en sus antípodas ideológicas, pero es muy consciente de que le necesita. Bajo ese pragmatismo, el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, se reunió este miércoles en la Casa Blanca con su homólogo estadounidense, Donald Trump. El objetivo del encuentro era, en un momento de tensión, rebajar los instintos proteccionistas del republicano. Las férreas exigencias de Washington amenazan la renegociación del tratado de libre comercio con Canadá y México, en vigor desde hace 23 años. Y los elevados aranceles que Estados Unidos plantea imponer al fabricante canadiense de aviones Bombardier han desatado un conflicto comercial y han deteriorado una de las relaciones bilaterales más sólidas del mundo.

Al poco de llegar a la Casa Blanca, en enero, el republicano canceló la entrada de Washington al TPP, el acuerdo comercial que iba a unir a EE UU con otros 11 países del Pacífico. Y en abril, Trump estuvo a punto de sacar del TLC. La presión de su propio sector privado —que vería muy dificultadas sus operaciones en dos mercados clave— y de Trudeau y del presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, lo impidió. El presidente estadounidense accedió entonces a abrir un proceso de renegociación pero bajo advertencias constantes y colocando a los otros dos países a la defensiva.

En sus nueve meses en el poder, Trump ha cedido en algunas de sus iniciativas más rupturistas. A diferencia de lo que afirmó antes de tomar posesión, ha apoyado la cláusula de defensa colectiva de la OTAN y la integridad territorial de China. En otros asuntos, sin embargo, no ha virado. Ha retirado a EE UU del Acuerdo de París contra el cambio climático y ha sugerido que podría hacer lo mismo con el pacto nuclear con Irán.

Canadá y México son el segundo y tercer socio comercial de EE UU, solo por detrás de China. Ambos confían en que Trump tenga en cuenta esa realidad antes de aventurarse a cambios drásticos. Pero el presidente, necesitado de ofrecer victorias a su electorado, da pocas muestras de flexibilidad. “Pienso que el TLC deberá ser terminado, si queremos hacerlo favorable para nosotros”, dijo en una entrevista a la revista Forbes, publicada el martes.

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