Todo lo que debes saber sobre las constelaciones prehispánicas | La Opinión de Poza Rica

Todo lo que debes saber sobre las constelaciones prehispánicas

La acérrima rivalidad entre Tezcatlipoca y Quetzalcoatl quedó registrada entre las constelaciones estelares en una región de la mayor importancia para la ordenación de los los fenómenos del cielo y de la tierra: el Polo Norte Celeste.

Las constelaciones

Las principales fuentes antiguas que nos informan sobre las constelaciones prehispánicas son Sahagún y Tezozomoc. En los primeros memoriales de Sahagún se registra inclusive la configuración de cinco constelaciones correspondientes tanto a estrellas de la eclíptica como de las regiones polares. En otro manuscrito, Historia de los mexicanos por sus pinturas, se afirma que la Osa mayor es Tezcatlipoca y, finalmente, Durán menciona que en el cielo o a través de las estrellas era factible ver la figura de algún objeto, animal o persona correspondientes a cada uno de los dieciocho meses del año civil. A estas figuras parece aludir Chimalpahin en sus Relaciones y el Diccionario de Molina.

Revisemos los diagramas constelares de Sahagún para un primer acercamiento a la visión nocturna que se tenía en Mexico Tenochtitlan en el siglo XV. Dichas constelaciones corresponden a las Pléyades, las Híadas y Aldebarán, Escorpión, la Osa Menor y Cefeo, bajo el nombre de Tianquiztli, Mamalhuaztli, Colotlixayoc, Citlaxonecuilli y Citlaltachtli.

constelaciones prehispánicas

Tianquiztli es lo mismo que tianguis o sea mercado. Al referirse a las estrellas del cielo, la constelación de Tianquiztli también era conocida como Miec según el diccionario de Molina(35), o sea Montón, palabra muy de acuerdo con las Pléyades, el cúmulo de estrellas más conocido y reverenciado en la antigüedad.

Los mayas las conocían como Tzab, o sea los cascabeles de la víbora de cascabel. Entre los aficionados a la observación del cielo las Pléyades se prestan a una prueba de agudeza visual. ¿Cuántas estrellas ves claramente en Pléyades? Si ves seis o siete, tu vista es normal; si ves más, excelente. Las personas de vista extraordinaria pueden distinguir en las Pléyades una decena de estrellas. El rudimentario telescopio de Galileo descubrió un total de 36 estrellas y a mediados del siglo XX se reconocían 289 estrellas en la composición de esta constelación.

La constelación mexica Tianquiztli muestra 26 estrellas lo cual no significa necesariamente que la configuración ideada por los observadores aztecas reproducía la configuración estelar que contemplaban sus ojos, pero que induce a pensar que los aztecas llegaron a reconocer un elevado número de estrellas (tantas quizás como las 11 que observó Moestlin, antes de la invención del telescopio, o las 14 que pudo admirar Kepler) o las veinte que se dice algunos observadores de vista extraordinaria han contemplado.

Mamalhuaztli (Los Palos para hacer fuego)

La línea de las Híadas que pasa por Aldebarán, el Ojo del Toro, y alcanza la nebulosa del Cangrejo, M1, sería uno de los palos. El otro, la línea de las Híadas, pero en lugar de prologarse a la estrella beta del Toro (la que comparte con el Cochero) como se traza en este mapa, lo haría hacía las estrellitas que cuelgan bajo Capella. Así es semejante al diagrama prehispánico.

Hace referencia a los palos especiales que se utilizaban para hacer brotar el fuego por fricción. Está formada esta constelación por las Híadas que hacen una V en la cabeza del Toro, y la brillante Aldebarán, el Ojo del Toro. Tenían gran importancia ritual, Aldebarán marcaba el lugar del paso del sol por el cenit. A su invención por los sabios nahuatlacas me he de referir más adelante. Sahagún cuenta que “Hacía esta gente particular reverencia y particulares sacrificios a los Mastelejos del cielo, que andan cerca de las Cabrillas, que es el signo del Toro. Hacían estos sacrificios y ceremonias cuando nuevamente parecían en el oriente, después de la fiesta del sol. Tres veces ofrecían incienso, y debe ser porque son tres estrellas… Llaman a estas tres estrellas mamalhuaztli, y por este mismo nombre llaman a los palos con que sacan lumbre, porque les parece que tienen alguna semejanza con ellas. Y que de allí les vino esta manera de sacar fuego”.

Colotlixayoc (Escorpión)

La cara del escorpión corresponde a la constelación del mismo nombre. Ha sido relacionada con Orión y con alguna constelación circumpolar. El propio Sahagún se contradice en un mismo párrafo cuando refiere que “aquellas estrellas, que en algunas partes se llaman el Carro, esta gente las llama Escorpión, porque tienen figura de escorpión o alacrán y así se llaman en muchas partes del mundo”. Es decir, por un lado habla del Carro que no puede ser otro que el de la Osa mayor, y por otra parte identifica el diagrama constelar de Colotlixayoc con la constelación que en muchas partes se conoce como Escorpión. Hay que inclinarse por esta última aseveración. En efecto, entre los mayas se les da el nombre de Ek Chuac, patrono de los mercaderes cuyo significado es precisamente “escorpión”. Antares, la principal estrella de Escorpión, marcaba en las ciudades del altiplano el solsticio de invierno.

No debe extrañar la confusa identificación de las constelaciones en las fuentes primordiales, pues como señala Garibay en la introducción del libro séptimo, este es uno de los más deficientes de la magna obra de Sahagún, ya que, agrego yo, no estaba al alcance de sus entendederas comprender algo tan complejo como lo que él mismo tituló “Que trata de la Astrología Natural, que alcanzaron estos naturales de esta Nueva España”. Garibay escribe en la presentación “Sigue la descripción de las constelaciones, hasta donde pudo alcanzar el buen franciscano”.

Xonecuilli (El zig zag de estrellas)

Xonecuilli tiene varias acepciones; una de ellas es “pie torcido” o “pierna curva”, lo que en medicina se conoce como pie equinovaro. El Citlaxonecuilli corresponde a la Osa Menor y representa a la pierna de Tezcatlipoca, perdida en míticos combates.

El xonecuilli, segun Fernando Ortiz (3), podría ser el arma curva de los creadores. Es también , cuenta Sahagún, una especie de pan sagrado que imita la forma de rayo o de pie equinovaro o torcido, en zig zag.

Algunos autores sugieren que la principal estrella de esta constelación, Polaris, podría ser Yacatecuhtli, protector de los viajeros y mercaderes. Yacatecuhtli tenía cinco hermanos y una hermana adorados junto con él y cuyos nombres consigna Sahagún: Chiconquiahuitl, Xomocuil y Acatl o Nacxitl, Cochimetl y Yacapitzahua. La hermana era Chalmecacihuatl. Los siete dioses corresponderían a las siete estrellas que componen el Citlaxonecuilli.

No faltan los autores que sitúen esta constelación en diferentes espacios celestes, como la Osa mayor, la Cruz del Sur, la constelación de Hercules y el Dragón y aún Auriga y Perseo. Por lo general se apoyan en la Crónica Mexicana, en las recomendaciones que hacen a Moctezuma II al subir al trono como huey tlatoani de Tenochtitlan.

“Y sobre todas estas cosas de abisos, consexos, el tener espeçial cuidado de lebantaros a medianoche, llaman yohualitqui Mamalhuaztli (las Llaues llaman de San Pedro) de las estrellas del çielo, Çitlaltlachtli, el Norte y su rrueda, y Tianquiztli (las Cabrillas), la Estrella del Alacrán figurado (Colotlyxayac), son significadas las quatro partes del mundo guiadas por el çielo; y al tiempo ba ya amaneçiendo, tener gran cuenta con la estrella Xonecuilli, que es la comienda de Santiago, es la que está por parte del sur hazia a las Yndias y chinos”. La encomienda de Santiago, o sea la Vía Láctea, no tiene nada que ver con la Osa Mayor, y sí en cambio con la región del cielo más próxima al polo norte celeste, pues se extiende por Cefeo y Casiopea, luego se proyecta hacia Perseo, se divide en dos en el Cisne, siendo la corriente oriental la más brillante cuando pasa por el sur a través del Escudo y Sagitario. Aquí, lo que ocurre a Tezozomoc es que tras ubicar al Xonecuilli en la encomienda de Santiago, o sea por el rumbo de Casiopea y Cefeo, hace un segundo comentario que debería leerse entre paréntesis (“es la que está por parte del sur hazia a las Yndias y chinos”), ya que se refiere no a la estrella sino a la vía Láctea. Aún ahora decimos que los chinos se ubican en el oriente, a pesar que para nuestra geografía son totalmente occidentales.

TÚÚL

Comments

comments