Tezcatlipoca es, el espejo humeante

Tezcatlipoca es “El espejo humeante”, común y contrario a otras deidades del panteón prehispánico. Es patrono de guerreros y hechiceros; deidad del frío que representa el cielo nocturno; deidad de la providencia – que era invocado en los momentos de más peligro – y que tenía el don de la ubicuidad. Su atributo principal es el espejo que humea; su disfraz es el jaguar y su emblema un cuchillo de obsidiana, que representa el viento negro.

Tezcatlipoca, junto con Quetzalcóatl, son los creadores del mundo y en ese mundo dual que todo lo regía, representaban la oscuridad y la luz, la maldad y la bondad. Consustancial y a la vez contrario a Quetzalcóatl, Tezcatlipoca es junto con éste quien levantó el cielo cuando se cayó al término del Cuarto Sol y ambos trazaron el camino que se ve en el cielo, la Vía Láctea. Comúnmente el espejo que lo caracteriza puede encontrarse en la sien o en lugar de uno de sus tobillos, lo que tiene su explicación: cuando en ciertas latitudes la constelación de la Osa Mayor (que los antiguos nahuas veían como un jaguar) desaparece del cielo por el horizonte, la faltante estelar se traspola al propio cuerpo de Tezcatlipoca, a su propia esencia, como una suerte de mutilación.

La obsidiana es uno de los símbolos sustantivos de Tezcatlipoca.

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