Saquean comedor comunitario de Cerro Grande 2

La falta de vigilancia y una reciente alza en el índice delictivo, ha mermado la operación del comedor comunitario de la localidad Cerro Grande 2, denunció la vocal de alimentación del mismo, Yadira San Martín Fernández, quien hizo un llamado a las autoridades para reforzar la seguridad.

Creado hace más de cuatro años con el apoyo del programa Sin Hambre de SEDESOL, el comedor comunitario beneficia entre 90 y 120 personas diariamente, ofreciendo desayuno y comida nutritiva por sólo $5 pesos, recurso que sirve para la compra de insumos que no son enviados por el gobierno federal, pero además el pago de servicios.

A pesar de que se trata de un espacio que beneficia a todos los habitantes de la localidad, esto no fue impedimento para que los amantes de lo ajeno se introdujeran al inmueble y con toda calma se apoderaran del tinaco de agua, lonas que servían como tinglado para resguardarse de las condiciones climáticas, además de dos tanques de gas.

San Martín Fernández dijo que por esta situación se vieron en la necesidad de buscar apoyo para así poder cercar el espacio destinado al comedor. “Falta vigilancia, ha incrementado la delincuencia en la comunidad, los policías auxiliares no se dan abasto, por lo que pedimos que venga la verdadera policía, ya son tres veces que se han metido a robar”, señaló.

Derivado del robo del tinaco, las encargadas del comedor se han visto en la necesidad de utilizar botellas de agua embotellada que son enviadas por SEDESOL, ya que con los recursos que colectan, no pueden costear la compra de agua, ya que cada viaje cuesta alrededor de $25 pesos y se requieren entre 3 y 4 por día.

Recortes al abasto
Al destacar que se brindan alimentos variados y siempre frescos, tanto en el desayuno como en la comida, la entrevistada, acompañada de algunas de sus auxiliares, todas voluntarias, lamentó que desde hace algún tiempo SEDESOL haya iniciado recortes en el abasto que les envían cada mes, ya que para no dejar sin comer a las familias, compran lo que hace falta e incluso han llegado a poner de su bolsillo.

Los recortes se presentaron principalmente en el frijol, anteriormente recibían una dotación de 24 kilogramos por mes, ahora sólo les envían 19. En el caso del azúcar, el envío pasó de dos bultos a sólo 13 kilogramos, mientras que en el caso del aceite, de recibir un aproximado de 2 o 3 cajas mensualmente, ahora sólo les surten 23 litros mensuales.

Para compensar los recortes, han tenido que utilizar el recurso que colectan, mismo que les permite el pago de energía eléctrica, compra de gas, así como proteína, es decir carne de pollo, res, cerdo, jamón, queso o chorizo. “Cada vez tenemos más gastos, y casi no hay entradas, si nos siguen recortando, tendremos que cerrar”, finalizó la entrevistada.

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