Salvatierra: sólo ver, oír y callar

El municipio esconde sus historias de horror. Sus habitantes prefieren callar los vergonzosos hechos de violencia que hoy tienen a la primera ciudad de Guanajuato como la cuarta población más violenta
del país.

Hoy, quienes viven en Salvatierra han entendido que para sobrevivir deben “oír, ver y callar”, o vivir el horror de la violencia propiciada por narcotraficantes, ladrones de combustible y/o por las mismas autoridades.

El Ejército mexicano ha decidido replegarse de la región, abandonando no solamente Salvatierra, sino también Acámbaro, Jerécuaro, Coroneo, Tarimoro, Huanímaro y Tarandacuao, zona sureste de Guanajuato que colinda con el estado de Michoacán y con Querétaro, lo cual ha sido ya consignado por Excélsior.

Esto, luego de que el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) clasificó a la primera ciudad en la historia del estado de Guanajuato como la cuarta más violenta de acuerdo con corte al mes de abril de 2018.

Así, la gente ha cambiado sus rutinas, su forma de divertirse e incluso de vivir. Y esto mucho antes de que el gobierno federal se fijara en el municipio guanajuatense.

Hace casi cinco años que los jóvenes han dejado de salir por las noches como era costumbre. Ellos solían circular a pie o en coche dando la vuelta al Centro Histórico, para luego ir a convivir a puntos de belleza natural a las afueras de Salvatierra.

Ahora las fiestas y convivencias se hacen en lugares cerrados, en casas o definitivamente quien tiene posibilidades económicas se va a Querétaro, Guanajuato o León. Ni siquiera a Celaya, porque la situación de inseguridad es similar.

Ahora, hace dos semanas luego de la masacre en el Panteón Santo Tomás, ubicado a la salida a Acámbaro; es difícil que alguien vaya a rendir culto a sus difuntos.

El cementerio está vacío. Los vecinos prefieren no acercarse. Aquél 21 de mayo pasado un grupo armado irrumpió durante el sepelio de un joven que falleció en un accidente, pero disparó indiscriminadamente. Ahí cuatro personas murieron y al momento se desconoce si las víctimas tenían nexos con el crimen organizado.

Nosotras escuchamos los balazos y los gritos. Metimos a los niños y nos escondimos debajo de la mesa y hasta de las camas”, comentó una vecina del lugar.

Aquí la cosa ya es así. No podemos hacer nada. Ya nada más oír, ver y callar”, remató su suegra.

La mañana del pasado 6 de abril, Erick Sánchez salía de su trabajo hacia su hogar. Él era policía municipal de Salvatierra. Caminaba por la calle Hacienda San José cuando un sujeto sin mediar palabra, lo alcanzó dándole un disparo en la cabeza.

El joven quedó tendido, muerto, a su alrededor, un charco de sangre.

No podemos hacer que Erick regrese. Queremos la paz en Salvatierra. No queremos más muertos. ¿Hasta cuándo vamos a vivir así?”, dijo un familiar del uniformado caído.

Hace unos días el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública informó que  Salvatierra, Guanajuato, se coloca en el lugar número cuatro de los municipios más violentos, con una tasa de 131.5 homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes.

El fin de semana próximo Salvatierra en coordinación con Sectur Guanajuato, organiza el Segundo Festival de la Larga y la Quesadilla, parte de los trabajos del programa turístico ‘¡Guanajuato Sí Sabe!’, y a pesar de las cifras del gobierno federal, se espera una gran afluencia de visitantes.

Este Pueblo Mágico recibió el título de ciudad en 1644, bajo el nombre de San Andrés de Chochones, y luego, San Andrés de Salvatierra, siendo así la primera ciudad en el actual estado
de Guanajuato.

EXCELSIOR

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