Sacrificios humanos a Huitzilopochtli

A escasos 50 cm de profundidad y de manera totalmente inesperada encontramos el esqueleto completo de un individuo de muy corta edad que, al parecer, había sido sacrificado (Chávez Balderas et al. 2005a, 2005b). Grande fue nuestro desconcierto, pues las únicas víctimas infantiles descubiertas por nuestro proyecto habían aparecido en 1980 en el extremo opuesto del edificio, o sea, en la mitad dedicada al culto de Tláloc . Nos referimos a la famosa Ofrenda 48, la cual contenía los restos esqueléticos de 42 niños de entre dos y siete años de edad, además de 11 jarras con rostros de divinidades pluviales, dos discos de mosaicos de turquesa, vestigios de calabaza, madera y copal, cuentas de piedra verde, conchas, caracoles y arena marina (López Luján 1982; 2005: 148-157, 265-266; Román Berrelleza 1987, 1990).

Todo indica que este depósito es la expresión material de una ceremonia sacrificial multitudinaria motivada por la devastadora sequía del año 1 Tochtli, correspondiente a nuestro 1454 y consignada en un buen número de anales indígenas.

Fue de especial significación el hallazgo de numerosas huellas de corte en las costillas de ambos lados de la caja torácica, así como de fracturas peri mórtem producidas por la misma acción cortante. Las huellas se concentran en el tercio esternal interno de la tercera, cuarta y quinta costillas. Son el resultado de cortes originados en el borde proximal y la cara interna de cada costilla, los cuales a veces se prolongan de una costilla a otra, en un movimiento de arriba hacia abajo.

Dichos cortes fueron practicados en forma reiterada desde el interior del tórax y con un instrumento muy afilado. Algunas costillas, además, tienen faltantes o están rotas en el borde proximal, como consecuencia de la aplicación de la fuerza desde el espacio intercostal. Muy probablemente, la huellas repetitivas se produjeron al emplear la superficie interna del tórax como plano de apoyo para cortar estructuras blandas.

A nuestro juicio, este conjunto de evidencias es suficiente para concluir queel niño de la Ofrenda 111 murió durante una ceremonia sacrificial en la que se extrajo su diminuto corazón.

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