Reunirse con Trump “sería una humillación”, líderes iranís

Irán rechazó sin mayores aspavientos las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre posibles negociaciones inminentes con los dirigentes iraníes, advirtiendo que “las amenazas, sanciones y efectos de anuncio (ardides publicitarios)” no funcionan.

Tras la retirada de Estados Unidos del acuerdo sobre el programa nuclear iraní de 2015, lo que implicó el restablecimiento de sus sanciones contra Irán, Teherán ha respondido fríamente a los anuncios de Trump, que el lunes se manifestó dispuesto a mantener discusiones sin condiciones previas con este país.

Las amenazas, sanciones y efectos de anuncio no funcionan, escribió el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Mohamad Javad Zarif, el martes de tarde en Twitter. Prueben con el respeto: hacia los iraníes y los compromisos (internacionales), aconsejó.

Los Guardianes de la Revolución, ejército de élite del régimen iraní, rechazaron las negociaciones con Washington, enemigo jurado de Irán, cuyas relaciones diplomáticas están rotas desde 1980.

El pueblo iraní no autoriza a sus dirigentes a entrevistarse con el Gran Satán (…) Señor Trump, Irán no es Corea del Norte, lanzó el general Mohamad Ali Jafari, comandante de los Guardianes de la Revolución, en una carta abierta publicada por los medios locales.

El martes, Trump declaró en Tampa (Florida): “Tengo el presentimiento de que nos hablarán muy pronto (…) o tal vez no, y estaría bien también”. De nuevo criticó “el horrible y unilateral” acuerdo sobre el nuclear concluido por Irán y las grandes potencias, lo que incluye a la administración estadounidense precedente, la de Barack Obama.

El presidente iraní, Hasan Rohani, y el guía supremo Ali Jamenei, quien decide sobre los principales asuntos iraníes, no respondieron a las declaraciones de Trump. Pero, hace unos quince días Jamenei juzgó “inútiles” unas eventuales discusiones con el presidente estadounidense.

Entre las primeras reacciones de dirigentes iraníes, el martes, el vicepresidente del Parlamento, Ali Motahar, afirmó que discutir con Trump “sería una humillación”.

Pero, al mismo tiempo, los iraníes temen vivamente que las nuevas sanciones sumieren al país en una crisis aún mayor.

El Gran Bazar de Teherán estaba abarrotado de público este miércoles, dado que numerosos habitantes de la capital se precipitaron a hacer compras ante el temor a las consecuencias de las primeras sanciones, previstas para el 6 de agosto.

Hemos estado muy ocupados en los últimos tiempos. La gente tiene temor a no encontrar más los productos, declaró Ali, un comerciante del bazar. Tienen razón, si yo vendo esos cuchillos (señalándolos), ya no podré comprar más, destaca.

La más importante señal de la crisis económica es la caída vertiginosa de la divisa nacional, que perdió dos tercios de su valor desde comienzos del año. Este martes, el rial, que aún cotiza respecto al dólar, perdió casi el 20% de su valor en dos días: son necesarios 119 mil riales para comprar un dólar en el mercado paralelo, contra 100 mil el domingo.

“Tensos intercambios”

A pesar del riesgo de agravación de la crisis, varias personalidades públicas indicaron que es imposible imaginar negociaciones con Washington tras las hostilidades mostradas por la administración Trump en los últimos meses.

“Irán y Estados Unidos discutieron durante dos años (…) Con la Unión Europea/E3 -Alemania, Reino Unido y Francia-, Rusia y China, y hemos alcanzado un acuerdo multilateral único. Que funciona”, declaró Zarif, aludiendo al acuerdo nuclear que permitió a Irán salir de varios años de aislamiento.

Estados Unidos sólo puede emprenderla consigo mismo por haberse retirado (del acuerdo) y abandonar la mesa, de negociaciones, añadió.

Hace sólo una semana, Rohani y Trump mantuvieron un intercambio muy tenso.

El presidente iraní mencionó la perspectiva de la “madre de todas las guerras”, y su homólogo estadounidense prometió “consecuencias como muy pocos a lo largo de la historia han sufrido antes”.

Trump dijo que quería obtener, gracias a su estrategia de “presión máxima”, un nuevo acuerdo que iría más allá de la limitación del programa nuclear de Teherán, que permitiría limitar su influencia regional y su programa balístico.

 

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